Rue20 Español/Tánger
Las autoridades marroquíes han intensificado sus esfuerzos para controlar la migración en la frontera norte del país, logrando contener una reciente oleada de intentos de cruce hacia Ceuta.
Un despliegue coordinado de la Gendarmería Real, la Seguridad Nacional y las autoridades locales en puntos clave como Tánger y Fnideq ha resultado en la interceptación de numerosos migrantes, tanto subsaharianos como argelinos, paquistaníes e incluso marroquíes.
Este operativo, que incluye un mayor control terrestre y marítimo, se enmarca en una estrategia integral para salvaguardar vidas humanas y combatir las redes de tráfico de personas. Las intervenciones diarias se centran en la disuasión y la contención de los cruces marítimos, devolviendo a sus lugares de origen a aquellos interceptados, siguiendo el procedimiento establecido.
En los últimos días, las fuerzas marroquíes han frustrado varios intentos de cruce a nado hacia Ceuta, impidiendo que decenas de migrantes alcanzaran la costa.
Este éxito se atribuye al refuerzo de la presencia de las fuerzas de seguridad en la zona, incluyendo unidades marítimas adicionales desplegadas alrededor del dique fronterizo de Tarajal. La Guardia Civil española ha elogiado la eficacia de estas acciones, reconociendo su impacto en la reducción de la presión migratoria.
Además del control directo en la frontera, las autoridades marroquíes han implementado medidas para restringir el transporte de migrantes en las zonas limítrofes. Se han intensificado los controles a taxistas y pasajeros de trenes con destino a Tánger, con el objetivo de identificar y disuadir a potenciales migrantes. Aquellos identificados son desembarcados y retornados a sus ciudades de origen.
Estas medidas reflejan el compromiso de Marruecos con la gestión responsable de la migración, en un contexto de creciente presión migratoria hacia Ceuta. Entre enero y julio de 2025, se registraron 1.452 entradas en el enclave, principalmente por vía terrestre, además de varias tragedias en el mar.
El incremento de la actividad migratoria durante la temporada estival, que coincide con la llegada de miles de turistas al norte de Marruecos, supone un desafío para las autoridades.
Consciente de la dimensión humanitaria y de seguridad de este fenómeno, Marruecos mantiene su firme compromiso con el control fronterizo y la lucha contra las redes de tráfico de personas, reforzando la cooperación con sus socios europeos.
