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Marruecos se posiciona como un ejemplo de dinamismo económico en medio de un panorama global incierto, con proyecciones de crecimiento del 4,4% para 2025 y del 4% para 2026, según la nota de coyuntura previsional 2026 del Alto Comisionado para el Plan, publicada en julio. Este sólido desempeño contrasta con la desaceleración económica mundial, destacando la resiliencia y el potencial del Reino.
El motor de este crecimiento reside en la recuperación del sector agrícola, tras superar un periodo de sequía, y en el continuo impulso de los proyectos industriales, incluyendo los preparativos para importantes eventos deportivos continentales y mundiales.
El consumo interno se fortalece gracias a la mejora de los ingresos agrícolas, la estabilidad de la inflación y las políticas de apoyo social. A esto se suma el dinamismo de la inversión, impulsada por el nuevo Pacto de Inversión, que se proyecta crecerá un 10% en 2025.
Sectores clave como el químico, el extractivo y el de la construcción muestran un excelente rendimiento, contribuyendo significativamente al crecimiento económico. Marruecos continúa su proceso de industrialización, aprovechando las oportunidades para generar valor y fortalecer su posición en el mercado global.
Las finanzas públicas reflejan la solidez de la economía marroquí, con una tendencia a la consolidación fiscal. Los ingresos fiscales se mantienen estables, respaldando la estabilidad presupuestaria del país. El alto nivel de inversión, que representa el 31,6% del PIB, demuestra el compromiso de Marruecos con el desarrollo a largo plazo.
Marruecos se presenta como un modelo de crecimiento sostenido en un contexto global desafiante, impulsado por la fortaleza de su economía interna y la visión estratégica de sus políticas públicas. El Reino se enfoca en maximizar el potencial de sus sectores clave y consolidar su posición como un actor económico relevante en el escenario internacional.
