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Marruecos se ha consolidado como el principal importador mundial de té chino en 2024, según un informe de la sección de té de la Asociación China para la Promoción de la Cooperación Agrícola Internacional (Cicapa).
Con un volumen de 80.600 toneladas, representando una inversión de 243 millones de dólares (aproximadamente 2,39 mil millones de dirhams), el reino alauita lidera la lista de destinos del té chino, superando a otros importantes compradores como Ghana, Uzbekistán, Rusia y Mauritania. Este incremento del 34,68% en las importaciones respecto al año anterior subraya la creciente interdependencia comercial entre China y Marruecos, particularmente en el sector agroalimentario.
El informe destaca la abrumadora preferencia de Marruecos por el té verde, que constituye el 99,85% de las importaciones. Más allá de su función como bebida cotidiana, el té verde está profundamente arraigado en la cultura marroquí, siendo un elemento central en las ceremonias de hospitalidad, las reuniones familiares y la vida social en los cafés. Su consumo trasciende lo meramente alimenticio, convirtiéndose en un símbolo de identidad cultural.
Este hito refuerza la posición estratégica de Marruecos como puerta de entrada al continente africano para los productos chinos. La creciente cooperación diplomática entre Pekín y Rabat, impulsada por la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda, ha facilitado el aumento de los intercambios comerciales, donde el sector agrícola juega un papel fundamental. El té, en este contexto, se erige como un símbolo de la conexión entre ambos pueblos, más allá de su valor comercial.
A nivel mundial, las exportaciones de té chino alcanzaron las 428.100 toneladas en 2024, un aumento del 5,3% interanual, con un valor total de 1.580 millones de dólares (aproximadamente 15.500 millones de dirhams). Marruecos, junto con otros importantes importadores, representa más del 40% de estas exportaciones.
La popularidad del té chino, especialmente del té verde, en Marruecos es innegable. Su consumo se asocia a un ritual de hospitalidad, una forma de convivencia y, a través del vaso compartido, a una herencia cultural común. El té, en Marruecos, es mucho más que una bebida; es una expresión de su identidad.
