Rue20 Español/El Aaiún
La anunciada visita del Primer Ministro indio, Narendra Modi, a Marruecos el próximo julio, como primera escala de una gira diplomática que abarca cinco países de África, América Latina y Asia Occidental, ha despertado expectativas sobre su potencial impacto en la cuestión del Sáhara marroquí y en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre Nueva Delhi y Rabat.
Este viaje, que refleja el creciente peso de Marruecos en la escena internacional, se enmarca en la estrategia india de consolidar alianzas Sur-Sur y diversificar sus áreas de cooperación en sectores clave como seguridad alimentaria, defensa e inteligencia artificial.
La elección de Rabat como punto de partida de la gira de Modi no es casual. Analistas destacan que esta decisión subraya un cambio cualitativo en la percepción global del reino alauí, no solo como un actor estratégico en el norte de África, sino también como un polo de oportunidades en inversión agrícola, transición energética e infraestructuras.
Marruecos se posiciona como un socio fiable para las economías emergentes, y la visita de Modi refuerza esta tendencia.
En el ámbito político, las relaciones entre India y Marruecos han ganado solidez en las últimas décadas, especialmente tras la retirada por parte de India del reconocimiento al “polisario”, un gesto que SM el Rey Mohamed VI agradeció públicamente durante su visita a Nueva Delhi en 2015.
Desde entonces, India ha mantenido una postura constructiva, apoyando el proceso liderado por Naciones Unidas para resolver el conflicto artificial del Sáhara marroquí.
Este respaldo se vio reforzado en octubre de 2024, cuando la presidenta india, Droupadi Murmu, evitó abordar la cuestión del Sáhara marroquí durante su visita a Argelia, en un contexto de tensiones bilaterales y de oposición de Nueva Delhi a la adhesión de Argelia a los BRICS.
A nivel económico, los lazos entre ambos países están en auge. El comercio bilateral supera los 3.500 millones de dólares anuales, consolidando a India como el tercer socio comercial de Marruecos en Asia, tras China y Japón. Además, el interés de inversores indios en el mercado marroquí, especialmente en Tánger, va en aumento.
En el sector militar, la adquisición por parte de Marruecos de equipamiento de la empresa india Tata y el intercambio de visitas de altos mandos reflejan una cooperación en ascenso.
La visita de Modi, que coincide con la antesala de la cumbre de los BRICS en Río de Janeiro, podría consolidar la posición de Marruecos como un aliado clave para India en su apuesta por reconfigurar las alianzas globales.
Con un nuevo embajador indio en Rabat y una agenda centrada en la cooperación multidimensional, la visita de Modi promete ser un hito en las relaciones bilaterales, situando a Marruecos como un socio estratégico en los planes de India para ampliar su influencia en África y más allá.
