Rue20 Español/Melilla
La histórica dependencia de Melilla del agua desalada la ha vuelto vulnerable a constantes cortes en el suministro, un problema que se agravó recientemente tras un fallo eléctrico que dejó sin servicio la desaladora durante varios días. Residentes sin acceso a aljibes o depósitos privados se quedaron sin agua, poniendo de manifiesto la precariedad del sistema y la urgencia de una solución definitiva.
El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, advirtió sobre un “riesgo de colapso” y convocó a una reflexión conjunta a todos los actores involucrados en el ciclo del agua. La falta de ríos y la limitada capacidad del pantano de Las Adelfas obligan a la ciudad a depender fuertemente de la desalación, dejándola expuesta a interrupciones del servicio por averías o mantenimientos.
Imbroda enfatizó la necesidad de garantizar el acceso al agua para todos los ciudadanos, reconociendo su importancia vital.
El presidente reveló que hace tres meses envió un escrito al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico alertando sobre las deficiencias de la desaladora, pero aún no ha recibido respuesta. Se espera que una reunión extraordinaria con el Ministerio y técnicos especializados en infraestructuras hidráulicas, programada para mañana, arroje luz sobre posibles soluciones.
La crisis del agua se presenta como un obstáculo para el desarrollo turístico de Melilla. La incertidumbre sobre la disponibilidad de un recurso tan básico plantea interrogantes sobre la viabilidad de atraer visitantes a una ciudad con problemas recurrentes en el suministro de agua. La búsqueda de una solución se convierte, por tanto, en un asunto estratégico para el futuro de Melilla.
