Rue20 Español/ Fez
Las relaciones económicas entre Francia y Argelia, aunque históricamente sólidas, atraviesan una etapa de creciente fragilidad. A pesar de que más de 450 empresas francesas siguen operando en territorio argelino y de que París continúa siendo su segundo socio comercial tras China, la influencia gala pierde fuerza frente a nuevos actores internacionales.
“Francia está perdiendo terreno, y eso comenzó antes de esta crisis diplomática”, señalaba recientemente Radio France, recordando que el retroceso francés comenzó incluso antes de la actual tensión diplomática. Uno de los ejemplos más significativos es la caída en las exportaciones de trigo: hasta 2019, Francia suministraba el 90% del trigo blando consumido en Argelia; hoy, esos pedidos han desaparecido, en favor de Ucrania y Rusia, más competitivos en precios.
Al mismo tiempo, Argelia está reorientando su estrategia económica hacia otros socios. Estados Unidos y Alemania han firmado contratos clave con la empresa estatal Sonatrach para la producción offshore de hidrocarburos, mientras que en el Sur de Argelia se están lanzando megaproyectos agrícolas con participación de inversores americanos y operadores turcos. “Argelia desea desarrollar su producción local de cereales y leche”, explican fuentes del medio francés.
Sin embargo, romper con Francia no es tarea fácil. La interdependencia sigue siendo notable, especialmente en sectores estratégicos como el agroalimentario. “Para Argelia, una ruptura total alteraría una parte esencial de su alimentación. Muchos de sus insumos panaderos y lácteos provienen aún de Francia”, señala la emisora pública.
Las tensiones se ven agravadas por cuestiones como la gestión de visados, los flujos migratorios y las acusaciones de injerencia. Y, aunque Argelia parece avanzar hacia una mayor autonomía, el vínculo humano sigue pesando. “Nuestros dos países siguen muy interdependientes”, recuerdan desde Radio France, en alusión también al papel clave de la diáspora argelina en suelo francés.
En general, “Francia y Argelia son socios especiales, pero ya no privilegiados”. Un reflejo de una relación que, aunque herida, aún no se ha roto.
