Rue20 Español/Madrid
La tercera reunión ministerial entre la Unión Europea (UE) y la Unión Africana (UA) se convirtió en un escenario de humillación diplomática para el Polisario y su principal valedor, Argelia.
Su intento de obtener reconocimiento internacional se estrelló contra un muro de indiferencia, relegando a los separatistas a la insignificancia en el panorama geopolítico.
Silencio ensordecedor: El Polisario ignorado por la comunidad internacional
La delegación del Polisario, que aspiraba a romper su aislamiento diplomático, se encontró con una firme postura europea: sin invitación oficial, sin reconocimiento y sin el más mínimo respeto protocolario.
Los líderes de la UE optaron por ignorar su presencia, reduciendo a los representantes del Polisario a meros espectadores silenciosos e invisibles. Bruselas confirmó así la falta de legitimidad de la tesis separatista, considerándola una fantasía argelina sin futuro.
La humillación orquestada por Bruselas fue casi quirúrgica. Los representantes del Polisario, que presuntamente llegaron a la cumbre acompañando a la delegación de la Unión Africana, no recibieron ninguna acreditación oficial.
Nabila Massrali, portavoz de la UE, reafirmó la postura del bloque: «Ni la Unión Europea ni ninguno de sus Estados miembros reconocen a la supuesta ‘rasd'».
En la cumbre, el Polisario no tuvo ni bandera ni lugar de honor. El punto culminante de la humillación llegó cuando la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, abandonó la sala durante la intervención del representante separatista, enviando un mensaje inequívoco de desconocimiento. Ni siquiera se respetaron los protocolos diplomáticos habituales, consolidando la imagen de un movimiento reducido a una farsa política.
Tossa: «El Polisario es un espejismo, la autonomía marroquí es la única solución»
Desde París, el analista político Mustapha Tossa analizó la situación: «Esta participación, sin invitación, brindó a la UE la oportunidad perfecta para reiterar que ningún Estado europeo reconoce el espejismo del Polisario».
En declaraciones a la cadena Al Oula, Tossa argumentó que este episodio no es solo un revés, sino un acto que exige consecuencias: «Dado que la UE rechaza esta entidad ficticia, debe ir hasta el final y reconocer la marroquinidad del Sáhara».
Tossa criticó la postura de Argelia, acusándola de aferrarse a un espejismo separatista que la comunidad internacional ha relegado al olvido.
La UE, al dar la espalda al Polisario, envía un mensaje claro: el asunto del Sáhara es una disputa artificial, impulsada por el régimen argelino, carente de apoyo y credibilidad internacional.
El aislamiento de Argelia y el fin de la «farsa» separatista
La derrota del Polisario en Bruselas se enmarca en un cambio geopolítico significativo.
Según Tossa, la comunidad internacional ha llegado a un consenso: «La iniciativa marroquí de autonomía se ha convertido en la única solución política seria». Ya no es una propuesta, sino el único marco aceptable para resolver el conflicto.
La ONU y las grandes potencias, incluida la UE, convergen hacia esta solución. Tossa instó a los países africanos que aún apoyan al Polisario a «cortar los lazos con este cuerpo extraño que envenena el continente».
El mensaje de Bruselas, aunque silencioso, es contundente: el Sáhara es marroquí. Argelia se encuentra más aislada que nunca, y la farsa separatista, según el analista, se acerca a su fin.
