Rue20 Español/Dajla
En un contexto de crecientes tensiones regionales y un aislamiento diplomático cada vez más pronunciado, Argelia busca reavivar sus relaciones con Mauritania.
Esta semana, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación mauritano, Mohamed Salem Ould Merzoug, se reunió con el nuevo embajador argelino en Nuakchot, marcando el primer encuentro oficial de alto nivel entre ambos países tras un periodo de notoria frialdad.
Argelia intenta recomponer relaciones tras periodo de tensión
La reunión se produce tras la abrupta salida del anterior embajador argelino, Mohamed Benattou, coincidiendo con un fortalecimiento de las relaciones entre Mauritania y Marruecos, simbolizado por la visita del presidente mauritano, Mohamed Ould Cheikh El Ghazouani, a SM el Rey Mohamed VI en Casablanca.
Este acercamiento entre Nuakchot y Rabat, junto con las recientes tensiones entre Argelia y los Emiratos Árabes Unidos, ha intensificado la presión sobre la diplomacia argelina.
Analistas interpretan este encuentro como un intento de Argelia por romper su aislamiento y reforzar su presencia en el Magreb, buscando alternativas a marcos regionales como la Unión del Magreb Árabe, bloqueada por la postura argelina respecto al Sáhara marroquí.
Para Cheikh Ahmed Amin, director del sitio web mauritano Anbaa Info, la reunión representa un primer paso hacia la normalización de las relaciones bilaterales.
En declaraciones a Hespress, Amin destacó el simbolismo del encuentro, dado el contexto de la salida sin despedida oficial del anterior embajador, interpretada como un signo del malestar entre ambos países.
Según Amin, la partida de Benattou, poco después de la cumbre entre Mauritania y Marruecos, evidenció la sensibilidad argelina ante cualquier acercamiento magrebí que incluya a Rabat.
La coincidencia de esta reunión con el aumento de las tensiones entre Argelia y los Emiratos Árabes Unidos coloca a Mauritania en una delicada posición, requiriendo prudencia y equilibrio en sus relaciones regionales, según Amin.
Si bien el encuentro adoptó un tono protocolario, refleja la voluntad de Mauritania de mantener abiertas las líneas de comunicación con Argelia en un entorno regional cada vez más complejo.
También sugiere la disposición de Argelia a recomponer la relación bilateral, dentro de los límites de sus sensibilidades tradicionales respecto al acercamiento de Mauritania con Marruecos.
¿Cooperación sincera o estrategia de contención?
Por otro lado, la doctora Mina Laghzal, coordinadora de una coalición de ONG, ve la reunión como parte de los esfuerzos argelinos por relanzar las relaciones bilaterales iniciados con la llegada al poder del presidente Ghazouani en 2019.
Si bien reconoce la madurez de la diplomacia mauritana y su enfoque en el desarrollo económico, Laghzal advierte que Argelia podría estar instrumentalizando esta apertura para romper su aislamiento, utilizando la cooperación como herramienta para contrarrestar la influencia de Marruecos en la región.
Laghzal critica la estrategia argelina de fortalecer lazos con vecinos como Mauritania, Túnez y Libia, no con un espíritu de cooperación sincera, sino para contener el creciente protagonismo de Marruecos, incluso creando marcos alternativos a la Unión del Magreb Árabe.
Advierte a Mauritania contra las ofertas argelinas en materia de petróleo, gas, infraestructuras y seguridad; considerándolas medidas coyunturales en un contexto regional inestable.
Laghzal concluye que el intento de Argelia de excluir a Marruecos de cualquier iniciativa regional está destinado al fracaso, ya que los actores regionales reconocen que la estrategia argelina se basa en la oposición a Marruecos y a su integridad territorial.
