Rue20 Español/Rabat
Una nueva página se escribe en la defensa de la integridad territorial de Marruecos. Esta vez, desde el corazón de la primera potencia mundial. El congresista republicano Joe Wilson, miembro del influyente Comité de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense, ha anunciado que presentará un proyecto de ley para clasificar al Frente Polisario como organización terrorista. Es un paso histórico, valiente y coherente con la realidad de los hechos.
Ya no se trata solo de apoyar el plan de autonomía marroquí —serio, creíble y realista—, como lo vienen haciendo las administraciones estadounidenses desde hace años. El giro es más profundo: desenmascarar la naturaleza violenta, desestabilizadora y peligrosamente infiltrada del Polisario, cómplice de actores desestabilizadores como Irán y Sudáfrica, en un continente africano que lucha por su seguridad.
Joe Wilson no lanza palabras al viento. Lo hace tras reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, en Washington, donde se reafirmó —sin matices ni ambigüedades— el apoyo de Estados Unidos a la soberanía plena de Marruecos sobre su Sáhara. En su declaración pública, el congresista señaló que “el verdadero camino hacia la paz en la región pasa por una autonomía real bajo soberanía marroquí”, y calificó directamente al Polisario como “terroristas”.
No es solo retórica. La propuesta legislativa que Wilson impulsa es un reflejo del cambio profundo que se está consolidando en el escenario internacional: la verdad sobre el Polisario empieza a imponerse. Y con ella, cae la careta de un grupo que ha vivido durante décadas de la miseria de los campamentos, del tráfico regional y del sostén ciego de un régimen militar argelino que utiliza a los saharauis como peones en una guerra absurda contra Marruecos.
Desde hace tiempo, Marruecos ha alertado sobre la infiltración del Polisario por grupos extremistas y sobre los vínculos peligrosos que mantiene con actores desestabilizadores. Hoy, esas denuncias son escuchadas en el Capitolio. Y es que el terrorismo no siempre lleva turbante negro ni bandera extranjera: a veces se disfraza de movimiento de “liberación”, mientras perpetúa el sufrimiento de generaciones enteras en Tinduf.
Clasificar al Polisario como organización terrorista es una decisión política y, al mismo tiempo, un acto de justicia. Es reconocer que en África del Norte, la paz solo será posible si se enfrenta con firmeza a quienes alimentan la violencia, el separatismo y el caos. Marruecos ha demostrado ser un aliado fiable, defensor del diálogo, la cooperación y la seguridad continental.
El reloj avanza, y el mundo ya no puede seguir haciéndose el ciego. Con esta iniciativa en el Senado estadounidense, se abre un nuevo horizonte: el de una verdad que se abre paso frente a la propaganda, y el de una causa nacional —la marroquinidad del Sáhara— que se fortalece con dignidad y legitimidad.
