Rue20 Español/Tánger
Reportaje realizado por equipo Rue20 Español
Fotos y video: Mohammed Ourabai
De la crudeza de las calles al calor de un hogar, la vida de varios niños en Tánger ha dado un giro radical gracias al Proyecto El Faro de la Archidiócesis de Tánger. La Responsable del Proyecto El Faro de la Archidiócesis de Tánger, Silvia Beatrice Dall’O, ha respondido a un reciente artículo publicado en el diario ABC sobre la situación de los niños en situación de calle en Tánger, calificándolo de «polémico» y asegurando que «no refleja el espíritu» con el que trabajan en Marruecos.
En este reportaje realizado por el equipo Rue20, Dall’O ofrece otra realidad de la situación de estos niños, negando rotundamente la imagen de ocultación por parte de las autoridades marroquíes que dibuja el periódico español. «La Iglesia católica en Marruecos está fuertemente insertada en la sociedad y en perfecta relación con las autoridades marroquíes», afirmó.
«La colaboración que nosotros recibimos del Gobierno marroquí es, de verdad, una ayuda enorme y excelente», añadió, destacando la disponibilidad de la Wilaya, la policía y las fuerzas del orden ante cualquier problemática. Frente a cualquier dificultad contamos con la ayuda», recalcó.

Dall’O ha explicado que el proyecto El Faro, impulsado por el arzobispo Monseñor Emilio Rocha, busca educar a estos niños para su inserción en la sociedad marroquí, con educadores marroquíes. «Son educados por educadores marroquíes y entonces lo hacen con un espíritu que precisamente no es el que reflejaba el ABC», subrayó.
El proyecto cuenta con dos centros: El Faro 1, un hogar diurno donde los niños reciben comida y apoyo, y El Faro 2, un centro residencial que ofrece educación en árabe clásico, informática, teatro y música, entre otras actividades, a aquellos que deciden dejar el consumo de pegamento. «Todo nuestro esfuerzo está mirado a que [los niños] pasen al Faro 2», explicó Dall’O.
La responsable de El Faro ha comparado la situación de Tánger con la de otras ciudades fronterizas a nivel mundial, incluyendo su país natal, Argentina, y ha destacado los esfuerzos del gobierno marroquí para mejorar la situación. «La realidad de Tánger y de Marruecos es que el Gobierno está realizando esfuerzos increíbles para mejorar esto», aseguró.
Salima Laarousi, asistente y coordinadora de El Faro 1, detalló las actividades del centro diurno: «Albergamos a los niños de la calle desde las 11 de la mañana hasta las 7 de la noche. En este momento, los niños se abstienen del consumo de drogas y hacen actividades educativas y divertidas».

Además de proporcionarles comidas, «El Faro 1 ofrece acompañamiento médico, apoyo psicológico y social; y seguimiento administrativo y jurídico».
Ahmed Younes, coordinador del proyecto describió El Faro 2 como «un hogar familiar» donde los niños encuentran «tranquilidad, [y la oportunidad de] estudiar».

«Como sabemos, los niños que viven en las calles pasan por situaciones difíciles», comentó. «Nosotros tratamos de estar con estos niños en familia, ofrecerles muchas cosas. Nuestro objetivo es salvarles, y al mismo tiempo darles la oportunidad». El responsable destacó la importancia de ofrecerles clases de psicología, atención médica, y formación en diversas áreas para prepararles para el futuro.
Testimonios de reinserción social de niños de la calle en Tánger
«Yo era un vagabundo que vivía en la calle, sufriendo la lluvia y el frío», relató uno de los niños, quien describió cómo el centro El Faro 1 le ofreció refugio y un nuevo comienzo.

«Poco a poco, fuimos olvidando lo que hacíamos antes, poniendo fin a la adicción». Ahora, en El Faro 2, este joven aprende a rezar, estudia, juega al fútbol y asiste a clases de informática y música.


«Ahora he superado la adicción, y siento que Dios nos ha perdonado por lo que hacíamos», declaró. Hoy, este joven disfruta de actividades como el fútbol y la informática, oportunidades impensables en su anterior vida en la calle.
Un tercer niño de 14 años describió cómo El Faro los «salvó de la calle». «Nos ayudaron y nos dieron comida», recordó. En El Faro 2, recibió educación y cuidados. «Nos enseñaron a leer y a escribir; nos enseñaron cosas que no nos podíamos imaginar», expresó con asombro.

Un adolescente de 16 años relató cómo El Faro le abrió las puertas, alejándolo de la adicción y brindándole la oportunidad de aprender a leer y escribir, jugar al fútbol y participar en actividades teatrales. «En El Faro 2, participé en muchas actividades, como teatro, informática, deportes y música», detalló. Con un mensaje de esperanza para otros jóvenes, aconsejó: «no se queden en la calle».
Marruecos y España: Unidos contra la incitación al odio
Silvia Beatrice Dall’O ha destacado la sólida relación entre España y Marruecos, desmintiendo discursos de odio y resaltando la colaboración existente entre ambos países en el trabajo con menores en situación de calle. «Continuamente recibimos voluntarios de España que vienen aquí a ayudar», declaró.
«A nivel real de los chicos este problema [de odio entre países] no existe», afirmó; y añadió que algunos niños incluso sueñan con tener empresas de transporte entre España y Marruecos o vender sus productos en España.
«Existe a lo mejor a nivel político, de un sector político que quieren incitar al odio o que tienen intereses contrarios a lo que es la paz entre los pueblos», denunció.
Dall’O considera el Estrecho de Gibraltar «un puente que se está haciendo cada vez más sólido y más fuerte», y se muestra orgullosa de la colaboración entre ambos países. «Hay una relación histórica entre Marruecos y España, 14 kilómetros de distancia. No pueden crear una separación», concluyó.
