Rue20 Español/El Aaiún
La reciente entrega de seis helicópteros de ataque Apache AH-64E a Marruecos, primer lote de un pedido de 36, marca un punto de inflexión en la estrategia estadounidense en África.
La ceremonia en la Base Aérea de Salé, a la que asistieron el General Michael Langley, jefe del Comando de Estados Unidos para África (AFRICOM), y Aimée Cutrona, Encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Marruecos, subraya la creciente importancia del Reino como aliado estratégico de Washington.
Este movimiento se enmarca en una reconfiguración de la presencia estadounidense en la región. Tras la retirada de tropas francesas del Sahel, Estados Unidos busca llenar el vacío de poder, con Marruecos como pivote de su nueva estrategia.
La preocupación por la creciente inseguridad en el Sahel, expresada por el General Langley en septiembre de 2024, impulsa a Washington a buscar nuevas alianzas y fortalecer las existentes.
El general, tras un encuentro con el mariscal libio Haftar en 2024, concluyó que este no buscaba una solución negociada al conflicto libio, reforzando la necesidad de una estrategia alternativa para estabilizar la región.
La elección de Marruecos no es casual. Su ubicación estratégica, su estatus de aliado no miembro de la OTAN y su creciente poderío militar lo convierten en el socio ideal para los intereses estadounidenses.
La prensa española ha interpretado la entrega de los Apaches como un desafío estratégico para España, evidenciando la creciente influencia marroquí en la región. Incluso se especula sobre la posibilidad de trasladar el mando de AFRICOM de Stuttgart a Kenitra, según informaciones de La Razón.
La modernización del ejército marroquí va más allá de la defensa nacional. La adquisición de 32 cazas F-35 Lightning II, que convertiría a Marruecos en el primer país africano y árabe en poseer esta tecnología, confirma la apuesta de Washington por Rabat.
Esta operación, valorada en 17.000 millones de dólares, se suma a la compra de los helicópteros Apache y consolida la posición de Marruecos como potencia militar regional.
La estrategia estadounidense parece apuntar a la creación de un eje Marruecos-Israel-Emiratos Árabes Unidos, una alianza extra-OTAN que permitiría a Washington proyectar su poder en el Mediterráneo y el Sahel sin las ataduras de la alianza atlántica.
Este nuevo paradigma geoestratégico, con Marruecos en el centro, busca contrarrestar la influencia rusa, estabilizar Libia y controlar la situación en el Sahel.
Las próximas maniobras militares conjuntas franco-marroquíes, previstas para septiembre de 2025 en Errachidia, refuerzan la cooperación militar en la región y demuestran la importancia de Marruecos como actor clave en la lucha contra el terrorismo.
La participación de Marruecos en ejercicios multinacionales como «African Lion», junto a Estados Unidos, consolida su papel como socio estratégico en un escenario geopolítico cada vez más complejo.
