Rue20 Español/ Rabat
En los últimos días, la tensión entre Francia y Argelia ha alcanzado un nuevo nivel con el rechazo rotundo por parte de Argel a una lista de individuos «peligrosos» que el gobierno francés había propuesto expulsar del país. Esta lista, entregada por Bruno Retailleau el 14 de marzo, incluía a decenas de ciudadanos argelinos considerados una amenaza para el orden público y la seguridad nacional, incluyendo aquellos involucrados en actividades criminales o de radicalización. Sin embargo, en un giro completamente inesperado y despectivo, Argelia rechazó la lista tanto «en la forma como en el fondo», lo que marca una nueva fase en la postura beligerante del régimen de Abdelmayid Tebboune hacia Francia.
El comportamiento de Argelia, de rechazar a sus propios ciudadanos criminales y negarse a colaborar con un miembro de la comunidad internacional como Francia, no hace más que confirmar lo que muchos analistas han señalado: el régimen argelino sigue actuando como un «estado paria», empeñado en mantener una postura hostil y desafiante frente a su vecino occidental. Esta postura no es nueva, ya que Argelia ha seguido alimentando una retórica anticolonialista y victimista, sin asumir la responsabilidad por la seguridad de sus propios ciudadanos en el extranjero.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Argelia respondió firmemente a la lista presentada por el gobierno francés. En un comunicado oficial emitido el lunes, el Ministerio expresó su rechazo rotundo tanto en la forma como en el fondo de la lista, calificándola de «inadecuada» y «no conforme con los procedimientos diplomáticos establecidos». Según el Ministerio, Francia había violado el canal adecuado para este tipo de trámites, invitando a las autoridades francesas a seguir el proceso habitual, que debería haber pasado por la vía consular y administrativa correspondiente. Argelia reafirmó su postura de no aceptar la expulsión de sus ciudadanos sin una base jurídica adecuada.
«Nosotros, como nación soberana, no aceptaremos presiones externas que atenten contra nuestros derechos ni nuestra seguridad. Las autoridades francesas han recurrido a la vía inapropiada al presentar la lista sin un proceso diplomático adecuado», declaró el portavoz oficial del Ministerio. «Argelia continuará defendiendo los intereses de sus ciudadanos, dentro de un marco de respeto mutuo y conforme a las normas internacionales».
Sin embargo, lo más preocupante de esta negativa constante es que refuerza una imagen del régimen argelino como obstinado, propenso a la confrontación innecesaria, y dispuesto a entorpecer las relaciones internacionales por mantener un control autoritario.
Francia, por su parte, debe adoptar una postura firme ante esta actitud arrogante. Si bien la diplomacia francesa ha oscilado entre la negociación y la presión, la situación actual exige una respuesta decidida para proteger sus propios intereses y garantizar la seguridad de su territorio. El rechazo de Argelia a la lista de expulsados es solo un episodio más en una larga cadena de desafíos de este régimen hacia las normas internacionales y la cooperación regional.
