Rue20 Español/ Rabat
Según un artículo publicado en la revista Military Africa, Marruecos está decidido a reforzar su flota naval con la adquisición de dos submarinos militares, lo que ha desatado una competencia feroz entre los astilleros europeos. Francia y Alemania lideran la carrera con sus respectivas propuestas, mientras que otros actores, como Rusia, Grecia y Portugal, intentan posicionarse en la contienda.
El grupo francés Naval Group ha apostado fuerte por su modelo Scorpène, un submarino de última generación que se distingue por su discreción y autonomía. Esta embarcación cuenta con una plataforma de control automatizada, lo que permite operar con una tripulación reducida y garantiza un alto nivel de seguridad en inmersión. Además, su capacidad de integración con baterías de ion-litio refuerza su resistencia operativa. La empresa francesa, con una presencia consolidada en Marruecos, ha suministrado a la Marina Real una fragata multi-misión en 2014 y desde 2021 ha mantenido negociaciones con las Fuerzas Armadas Reales sobre la posibilidad de dotar al país con submarinos. Además, su intención de operar el futuro astillero de Casablanca refuerza su posición como candidata principal en esta licitación.
Por otro lado, la alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) ha presentado dos alternativas avanzadas: el HDW Class Dolphin AIP y el HDW Class 209/1400mod. El primero destaca por su sistema de propulsión con pila de combustible, lo que prolonga significativamente su autonomía bajo el agua. Además, su sistema de combate de última generación y su capacidad de lanzamiento de torpedos, misiles y minas lo convierten en una opción estratégica de gran alcance. Aunque el HDW Class 209/1400mod es un diseño más veterano, sigue siendo una opción fiable y probada en numerosos escenarios operativos.
A pesar del liderazgo franco-alemán en esta carrera, Marruecos ha explorado otras opciones, manteniendo conversaciones con Rusia desde 2013 sobre la posibilidad de adquirir el Amur 1650, un submarino diésel-eléctrico de cuarta generación. Sin embargo, este modelo no ha logrado atraer compradores, lo que podría restarle competitividad frente a opciones más consolidadas como el Scorpène. Además, Grecia y Portugal han ofrecido submarinos de segunda mano como alternativas más económicas, aunque con prestaciones más limitadas.
Esta operación representa un paso más en la modernización de las Fuerzas Armadas Reales y en la consolidación de Marruecos como un actor clave en la seguridad del Mediterráneo y el Atlántico.
