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Marruecos continúa su imparable ascenso en el mercado europeo del pimiento, consolidándose como un actor clave en el sector. Según datos del portal especializado Hortoinfo, las exportaciones marroquíes a la Unión Europea (UE) alcanzaron un nuevo hito en 2024, representando el 13,26% del mercado total, con un impresionante crecimiento del 65,6% desde 2019.
Si bien España mantiene su liderazgo con una cuota del 37,75%, las cifras revelan una tendencia a la baja en sus volúmenes de venta, con una disminución del 26,4% respecto a 2019. Esta situación contrasta con el dinamismo de Marruecos, que ha logrado vender 188,13 millones de kilos de pimientos en 2024, generando 235,41 millones de euros. Este incremento en las ventas representa un aumento de 122,01 millones de euros en comparación con los 113,4 millones de euros registrados en 2019, con un precio medio de 1,25 euros por kilo en 2024 frente a 1 euro en 2019.
Los Países Bajos, segundo proveedor de la UE, también experimentaron una caída en sus ventas del 20,65%, alcanzando una cuota de mercado del 20,64%. Este descenso en las ventas de España y Países Bajos contrasta con el auge de Marruecos, que se beneficia de una creciente demanda y de las mejoras implementadas en su cadena de suministro.
Turquía se suma a esta dinámica de crecimiento con un aumento del 46,93% en sus exportaciones desde 2019, alcanzando las 106,25 millones de kilos y una cuota de mercado del 7,49%. El valor de las ventas turcas se ha disparado, pasando de 94,71 millones de euros en 2019 a 200,59 millones de euros en 2024, con un precio medio de 1,89 euros por kilo en 2024, en comparación con 1,31 euros en 2019.
En términos generales, el mercado europeo del pimiento registró una ligera contracción en 2024. La UE importó un total de 1.418,64 millones de kilos, lo que representa una disminución del 10,45% respecto a 2019. El valor total de estas importaciones ascendió a 2.844,73 millones de euros, con un precio medio de 2,01 euros por kilo.
El auge de Marruecos y Turquía en el mercado europeo del pimiento plantea un desafío para los productores tradicionales como España y Países Bajos, quienes deberán adaptarse a este nuevo escenario para mantener su competitividad.
