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El Índice de Democracia 2024, publicado este jueves por la Economist Intelligence Unit (EIU), revela un panorama sombrío para la democracia global, con una caída del índice a su mínimo histórico de 5,17.
En este contexto, Marruecos emerge como un caso particular en el mundo árabe, ocupando el puesto 91 a nivel mundial con una puntuación de 4,97 y liderando la región en la categoría de «regímenes híbridos».
El informe, que evalúa 167 países en base a cinco criterios (proceso electoral y pluralismo, desempeño del gobierno, participación política, cultura política y libertades civiles), destaca la trayectoria ascendente de Marruecos desde 2006, cuando obtuvo una puntuación de 3,9.
El Reino muestra una progresión constante, reflejando un tira y afloja entre las aspiraciones democráticas y las realidades políticas.
Marruecos obtiene su mejor puntuación en cultura política (5,63) y participación política (5,56).
En el contexto regional, la posición de Marruecos es notable. Supera a Túnez (93º), Mauritania (108º), Argelia (110º) y Palestina (112º). Solo Marruecos y Túnez se clasifican como «regímenes híbridos», mientras que la mayoría de los países árabes se consideran regímenes autoritarios.
El informe subraya la escasez de democracias representativas en la región MENA; y señala la existencia de «fachadas democráticas superficiales» en países como Irak, Líbano, Jordania.
La tendencia global a la baja en el índice de democracia es preocupante. De los 167 países evaluados, 130 experimentaron un estancamiento o retroceso en sus puntuaciones.
El informe revela que el 39,2% de la población mundial vive bajo regímenes autoritarios, con 60 países clasificados en esta categoría, un aumento considerable respecto a 2023 y 2014.
Este contexto global resalta aún más la posición relativa de Marruecos como un país con avances democráticos, en una región donde el autoritarismo sigue siendo la norma.
