Rue20 Español/Rabat
El Presidente de la Cámara de Representantes, Rachid Talbi Alami, dijo hoy, jueves, que «la iniciativa y el proceso de los países atlánticos africanos, lanzado en Rabat en 2009, ha experimentado un nuevo impulso desde junio de 2022, de acuerdo con la visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI, que aspira a convertir la fachada atlántica africana en un espacio humano para la integración económica, la prosperidad social y la atracción internacional».
Alami añadió, en su discurso de apertura de la reunión de presidentes de parlamentos nacionales de los países atlánticos africanos celebrada hoy en la Cámara de Representantes, que «se trata de un proyecto estratégico estructurado, con apuestas históricas y geopolíticas para el continente africano y el mundo, a través del aprovechamiento de las capacidades de los 23 países ribereños del Océano Atlántico, de las riquezas que alberga la costa atlántica africana y de los servicios que ofrece».
Alami subrayó que «esta iniciativa se produce en un contexto internacional y continental caracterizado por la incertidumbre, la multipolaridad, el auge de las políticas de bloques y la fragmentación del sistema internacional, en un momento en que prosperan las tendencias hacia los bloques regionales y la primacía de los intereses nacionales y regionales sobre los principios y valores de la cooperación».
Alami insistió en que este proceso está lejos de cualquier inclinación regional, y que debe quedar claro que es un proyecto noble, uno de los afluentes de la construcción continental encarnada en la Unión Africana, y que pretende ser un valor añadido fundamental para la Zona de Libre Comercio Continental Africana, y un afluente para el fortalecimiento de los bloques continentales africanos, ya que es un proyecto convergente de al menos tres de estos bloques.
El mismo portavoz consideró que «el lanzamiento del proceso no fue casual, sino que se basó en la consideración de las palancas que facilitan su éxito, y que pretende alcanzar nobles objetivos que consoliden el poder del continente y le permitan controlar sus recursos, convirtiéndolo así en una fuerza influyente en las decisiones económicas y geopolíticas internacionales».
El Presidente de la Cámara de Representantes recordó la importancia estratégica del Océano Atlántico para África, señalando que «es su puerta de entrada a las Américas, Europa occidental y septentrional, y a la cuenca del Mar Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar. La importancia de la costa atlántica africana se ve reforzada por su longitud, de unos 15.000 km, lo que supone unos 290.000 km2 de espacio marítimo regional y unos 4.800.000 km2 de zonas económicas exclusivas. Todos podemos imaginar la escala y el rendimiento de las instalaciones portuarias que podrían establecerse en cada uno de nuestros países ribereños del Océano Atlántico, la cantidad de comercio que podrían atraer y el valor de los proyectos turísticos que podrían llevarse a cabo en las costas vírgenes de África, además de las riquezas minerales que albergan».
La segunda palanca, añade Alami, «es la riqueza pesquera que ofrece la costa atlántica africana, que puede satisfacer las necesidades de nuestros países y alimentar a otros pueblos del mundo a través de proyectos de asociación justos y equilibrados, basados en la explotación sostenible de estos recursos y en convertirlos en una fuente de ingresos y empleo, y en una oportunidad para adquirir las habilidades y la tecnología avanzada utilizadas en la pesca marítima y el desarrollo de otras actividades que entran en el ámbito de la economía azul. No hace falta decir que todos somos conscientes de la importancia de los alimentos, la seguridad alimentaria y sus retos en el contexto internacional actual».
En cuanto a la tercera palanca, señala Alami, «es la estabilidad y la seguridad que ofrece la costa atlántica africana, así como el movimiento seguro de personas y el transporte seguro de mercancías, en un contexto internacional caracterizado por las tensiones en varios ámbitos marítimos del mundo, lo que convierte al espacio costero atlántico africano en un pilar del comercio y los intercambios marítimos internacionales, especialmente a la luz de la capacidad de este espacio para ser vigilado y controlado».
La cuarta palanca, afirma Alami, «son los recursos humanos, especialmente los jóvenes, de los que disponen nuestros países, lo que proporciona, por un lado, mentes, brazos y habilidades para la producción, la construcción y el desarrollo, y por otro, mercados de consumo emergentes y prometedores… La quinta palanca reside en los recursos terrestres de los que disponen los países atlánticos africanos, desde tierras agrícolas fértiles y bosques hasta recursos minerales, incluidos los minerales estratégicos que condicionan las industrias y tecnologías modernas».
«Y hay una sexta palanca fundamental, que es la cultura compartida, el patrimonio histórico, los intereses y los beneficios comunes que unen a nuestros países, lo que facilita el entendimiento entre nuestros pueblos y los une en la lucha contra la pobreza, la falta de servicios sociales y la falta de infraestructuras básicas», dice Alami.
Talbi Alami dijo que «la inversión óptima en estas capacidades puede desencadenar importantes dinámicas en nuestro continente y, en particular, en su costa atlántica. Sin duda, las infraestructuras básicas, como puertos, carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y otras instalaciones, no sólo cambiarán el rostro de la costa atlántica africana, sino que también cambiarán la posición de África hacia un mayor poder y prosperidad, y proporcionarán importantes ingresos financieros. Además, reforzarán la posición geopolítica del continente y lo harán más influyente en las decisiones internacionales».
