Rue20 Español/El Aaiún
El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, volvió a insistir en la cuestión del Sáhara marroquí, obsesión recurrente del régimen argelino y principal escollo en las relaciones con Marruecos.
Tebboune insinuó la posibilidad de armar aún más al “polisario”, afirmando que “reclaman armas que nos guardamos de darles por el momento”, una velada amenaza que podría significar una escalada militar en la región», en una entrevista concedida al diario francés L’Opinion.
Esta declaración se produce en un contexto de crecientes reveses diplomáticos para Argelia en el tema del Sáhara marroquí.
El régimen, que ya proporciona apoyo político, financiero y militar al Polisario, parece contemplar la posibilidad de una intervención más directa, un escenario que podría desembocar en un conflicto abierto con Marruecos.
Tebboune, en un intento de justificar esta postura, estableció un paralelismo entre la cuestión del Sáhara marroquí y la independencia de Argelia, obtenida, según él, “tras ciento treinta años de lucha”, una comparación históricamente cuestionable.
Para respaldar su argumento, Tebboune se aferró a los pocos apoyos internacionales que le quedan al Polisario, mencionando su pertenencia a la Unión Africana, una situación anómala que se encuentra en proceso de revisión, y la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre los acuerdos de pesca con Marruecos. Sin embargo, esta decisión no afecta a la soberanía marroquí sobre el Sáhara, como pretende Argelia.
El presidente argelino también recurrió a afirmaciones dudosas, como la supuesta confesión del rey Hassan II a Denis Sassou Nguesso sobre su deseo de resolver el conflicto del Sáhara antes de su muerte, una anécdota sin fundamento verificable.
Asimismo, acusó a Marruecos de “actos hostiles” sin especificar cuáles, limitándose a repetir versiones distorsionadas de episodios históricos.
La entrevista también reveló la frustración de Argelia por el apoyo de Francia a la marroquinidad Sáhara. Tebboune afirmó haber advertido a Macron sobre las consecuencias de este apoyo, acusando a Francia de cometer un “grave error”.
Esta postura intransigente contrasta con la aparente flexibilidad de Argelia respecto a Israel, con Tebboune mostrando su disposición a normalizar las relaciones si se crea un Estado palestino.
En definitiva, la entrevista de Tebboune muestra la creciente beligerancia de Argelia en el tema del Sáhara marroquí, con amenazas veladas de escalada militar y acusaciones infundadas contra Marruecos. Su objetivo declarado de reconciliarse con Francia parece poco probable mientras Argel siga utilizando la cuestión del Sáhara marroquí como herramienta de presión y fuente de tensiones regionales.
