Rue20 Español/Marrakech
En Marrakech, el Festival del Libro Africano (FLAM) ha vuelto a demostrar que la literatura es un espacio de creación y, al mismo tiempo, un campo de batalla donde se redefinen los relatos y las estructuras sociales. La tercera edición del festival ha puesto en el centro del debate la literatura femenina como herramienta de transformación y resistencia.
En una mesa redonda celebrada en el Instituto Francés de Marrakech, figuras clave del pensamiento y la literatura africana reflexionaron sobre el poder del imaginario femenino y su capacidad de redibujar el mundo. Christiane Taubira, exministra de Justicia de Francia y referente en la lucha por la igualdad, fue una de las voces más contundentes al subrayar el papel de la literatura en su vida y en su acción política: «La literatura sigue nutriendo mi pensamiento y mi acción, tanto en la política como en la sociedad civil. Me acompaña para comprender el mundo, para leerlo y actuar sobre él». Su testimonio es el reflejo de una realidad en la que el acceso a la literatura no solo enriquece, sino que también se convierte en una herramienta de emancipación.
La escritora mauriciana Ananda Devi abordó otro de los temas cruciales: la invisibilidad de las mujeres en la literatura. Recordó que, en su infancia, los relatos se centraban en los hombres, mientras que las mujeres quedaban relegadas al olvido. Su compromiso como escritora ha sido devolverles la voz, reconstruir su legado y explorar, a través de sus novelas, las estructuras que perpetúan su marginalización.
Desde una perspectiva filosófica, Ali Benmakhlouf, director del Centro de Estudios Africanos en la Universidad Mohammed VI, enfatizó la necesidad de cuestionar las estructuras patriarcales a través de la literatura y el pensamiento crítico. Insistió en que la inclusión de las voces femeninas en la filosofía es fundamental para repensar conceptos clave como la justicia y la igualdad.
Najat Vallaud-Belkacem, exministra francesa de Educación, llevó la discusión al terreno de la política y denunció la precariedad con la que las mujeres ocupan espacios de poder. «Las mujeres en política son tratadas como intrusas. Su estatus es frágil y sus decisiones rara vez se vinculan al trabajo gubernamental, sino que se interpretan como gestos aislados». Para cambiar esta realidad, defendió la necesidad de modificar las reglas del juego político, luchar contra el acoso en línea y facilitar que las mujeres puedan conciliar su vida personal con la vida pública.
El FLAM 2025 ha sido, según Hanae Essaydi, responsable de programación del evento, una declaración de principios. «Hemos querido rendir homenaje a las grandes voces femeninas del continente africano, porque sabemos que hoy los derechos de las mujeres están siendo cuestionados en muchas partes del mundo. La literatura es una forma de resistencia».
El festival ha reunido a escritoras, políticas y pensadoras, y además ha servido como espacio de encuentro para imaginar un futuro donde el relato femenino sea el cimiento de una nueva narrativa global. En Marrakech, por unos días, la literatura ha sido el terreno donde las mujeres han tomado la palabra para escribir el mundo que viene.
