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El Abbas Tahri Joutey Hassani
El Gobierno de España ha dejado clara su postura en la cuestión del Sáhara marroquí, respaldando firmemente la propuesta marroquí de autonomía para la región bajo soberanía marroquí.
Esta posición se ha visto reforzada recientemente por las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien ha manifestado la oposición del Ejecutivo a otorgar la nacionalidad española a los partidarios del llamado ‘Polisario’ y ha defendido la venta de armas a Marruecos, tal como recoge El Independiente.
En respuesta a una pregunta planteada en el Congreso de los Diputados por el grupo de Sumar, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha expresado su negativa a reformar la normativa de nacionalidad para extender la ciudadanía española a los pro-Polisario.
Según Albares, «las propuestas de reforma de la normativa de nacionalidad para extender la nacionalidad española a los ‘saharauis’ plantean cuestiones técnicas y de seguridad jurídica que han de ser dilucidadas con arreglo al ordenamiento jurídico vigente, y atendiendo al proceso negociador en el marco de Naciones Unidas, cuya centralidad ha de asegurarse en todo caso».
El Ministerio de Asuntos Exteriores español también ha defendido la venta de armas y material de defensa a Marruecos, afirmando que «todas las exportaciones de material de Defensa que realiza España cumplen tanto la legislación nacional como la normativa europea e internacional aplicable a estos efectos».
Asegurando, a continuación, que «dicha normativa, a su vez, se basa en el respeto de los preceptos del Derecho Internacional Humanitario y de las medidas encaminadas a promover la paz y seguridad internacionales».
Esta postura del Gobierno español se enmarca en el respaldo a la propuesta de autonomía para el Sáhara bajo soberanía marroquí, una solución que el Ejecutivo considera «la más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.
En definitiva, las recientes declaraciones del ministro Albares y la posición del Gobierno español reflejan un claro respaldo a la postura de Marruecos en el diferendo del Sáhara marroquí.
Al oponerse a otorgar la nacionalidad española a los defensores de la ficticia entidad llamada ‘Polisario’ y defender la venta de armas a Rabat, el Ejecutivo español consolida su apoyo a la propuesta de autonomía marroquí, considerada como la solución más viable para poner fin a este prolongado conflicto.
