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lunes, marzo 4, 2024

De hispanismo marroquí, otra vez (2/2)

 

Rue20 Español/ Agadir

 

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Mohamed Abrighach*

 

Hecho ya la evaluación reflexiva del contexto universitario con especial atención a cuestiones de gobernanza, promoción académica, estructuras de investigación, paso ahora a abordar el modus operandi académico, social e intelectual de nuestro hispanismo tomando como punto de referencia su actividad investigadora en términos de publicaciones, su labor asociativa y sus relaciones de cooperación o colaboración a escala local, regional e internacional. 

 

Los datos son muy significativos en óptica estadística. Una lectura del conjunto de las publicaciones hispánicas de carácter universitario y académico editadas en Marruecos entre 1957 y 2010, según se recoge con detalle en mi Ensayo de bibliografía universitaria marroquí escrita en español, desemboca en un total general de 1533 publicaciones en español, repartidas entre 207 libros, 1160 artículos y 186 recensiones. 

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En la categoría de libros, los de naturaleza individual, 141, constituye el 68 %, mientras que las actas de coloquios y otras obras colectivas rondan el 25, es decir, el 12%. El resto configurado por traducciones, ficción, diccionarios y antologías, casi 41, constituye el 20%. 

 

Si de entre los 207 libros, descontamos 18 de autoría española y 107 de Ibn Azouz Hakim, nada universitarios, esencialmente más documentalistas que historiográficos, nos queda una suma de 125 durante casi cinco décadas y algo, el equivalente aproximadamente a dos libros anuales. 

 

Completando los datos anteriores, se publicó entre 2010 y 2018 un conjunto de 70 libros, el 70% por ciento de ellos lo constituyen las obras colectivas, sobre todo, actas de coloquios y antologías, mientras que los de carácter individual completan el resto, un 30%; más de la mitad de esta última categoría está configurada mayoritariamente por tesis doctorales de los autores, siendo así novedad editorial lo que queda: libros individuales nuevos. Se dan casos aislados, casi dos o tres nombres de autores hispanistas que demuestran constancia investigadora sacando más de dos publicaciones sobre temáticas académicas y de especialidad. 

 

Si se compara, por curiosidad, la cantidad de los libros editados con el número existente de hispanistas magrebíes, tomando en consideración las estadísticas recogidas en el catálogo de Salhi y Moreta Lara de1998, casi 120 hispanistas, tendríamos un resultado muy exiguo cuando no mínimo, en cualquier caso, por debajo de lo regular. 

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En términos de docencia e investigación, el hispanismo marroquí es de vocación filológica con un interés casi exclusivo por los estudios de lengua y literatura, siendo los relacionados con la historia y la civilización de naturaleza complementaria, aunque se dio, y se está dando, cierta inclinación por estos últimos en una sección del mismo hispanismo. En las dos últimas décadas, se ha ido notando una presencia más creciente de la traducción y la traductología. 

 

Se ha convertido en contenido académico de formación fundamental en varios de los másteres acreditados, dándose incluso uno más especializado de interpretación, sin olvidar que fue −y sigue siendo− también objeto de tesis doctorales. Un papel formativo casi similar, acaso competidor con el desarrollado por la Escuela Rey Fahd de Traducción de Tánger. 

 

En paralelo, aumentó el número de estudios traductológicos con la celebración de jornadas de estudio o congresos sobre el tema en más de una universidad, por un lado, y de las traducciones entre ambas lenguas, esencialmente al árabe, por otro. 

 

En suma, ha crecido más el número de quienes se dedican a la traducción, pero siempre a título individual, sin clara filosofía editorial, ni finalidades precisas a corto y largo plazo, con elección de obras puntuales y, a buen seguro, con subjetividad. 

 

Hacer una radiografía puntillosa de la calidad del hispanismo es tarea ardua y siempre subjetiva. En virtud del conocimiento que ya tengo de este último, podría subrayar, no obstante, que su ecuanimidad académica y rigor científico falla en no pocos de los estudios publicados tanto en actas de coloquios o libros colectivos como en publicaciones periódicas; son de mediano calibre, cuando no mediocre a veces, y superficial otras; en su mayoría fueron determinados por las circunstancias que los hicieron posible, muchos de ellos llevados a cabo al azar, con las prisas del momento, sin reflexión o rigor. 

 

Falta en ellos el valor añadido y la plusvalía. Son libros, artículos y comunicaciones en que domina más la exposición que el análisis, los lugares comunes en vez de la originalidad, la generalidad en lugar de la precisión, la facilidad en vez de la complejidad. Los libros individuales publicados hasta el momento son ediciones o reediciones de anteriores tesis doctorales adaptadas, cotejadas o ampliadas. 

 

Algunos trabajos no son compatibles con los estándares de edición con defectos ortotipográficos, amén de concepciones poco profesionales de portada y maquetación formal. Un dato muy significativo a tomar en cuenta es la escasa presencia de libros individuales, lo cual es indiciario de que los hispanistas marroquíes en general, a excepción de contadísimos nombres, no tienen un proyecto intelectual y constante de investigación.  

 

Por eso, nuestros hispanistas son desconocidos entre el hispanismo global y, hasta el día de hoy, no tenemos una autoridad de prestigio y reconocida en el ámbito hispano como lo son, por solo citar dos ejemplos, los franceses, Jean Carnavagio y Marcel Bataillon en los estudios sobre el Siglo de Oro, y los historiadores anglosajones, Sebastian Balfour y James Thomas Monroe, en temas de la España contemporánea y de la época musulmana.

 

El hispanismo marroquí es esencialmente filológico, con preocupaciones versadas sobre los ámbitos académicos de lengua y literatura tanto peninsular como hispanoamericana, sin olvidar también los escasos campos relacionados con historia y civilización. Es la tendencia dominante. Sin embargo, y aunque nada nueva, se percibe cierta dispersión transdisciplinar, una especie de migración académica no solamente por temas ajenos al campo de interés prioritario y de especialidad, sino también por áreas tan específicas que requieren formación y metodología de trabajo peculiares tales como la sociología, la antropología, las relaciones internacionales, etc. 

 

No incluyo en la enumeración otras disciplinas también autónomas como la traducción y la historia porque se supone que son, en cierta medida, complementarias y cercanas en varios aspectos a la filología. El eclecticismo transdisciplinar es sano, sin duda, incluso está de moda en los actuales estudios culturales y poscoloniales. El cambio de disciplina es, en esencia, un cambio de morada intelectual vital; el tránsito se hace no sin riegos por lo complejo que es. No obstante, no se debería llevar con radicalidad, sin previa solidez intelectual y con una asunción tan deficiente como superficial, paseando entre áreas tan complejas con menor esfuerzo y flojos asideros reales en dichas áreas en clave de conocimiento, metodología y formación. Es, de alguna forma, una contradicción de las normas convencionales del quehacer científico que requiere siempre más paciencia, exhaustividad, precisión y originalidad, que solo se consiguen investigando con rigor y ecuanimidad. El resultado desagua en lo apuntado líneas atrás: falta de constancia, rigor lábil y laxo, calidad relativa y dudosa.  

 

No obstante, huelga matizar que existen, no excepciones, sino casos numerosos en los que se contempla rigurosa observancia de las convencionales normas científicas y con líneas de investigación más que claras, acaso de originalidad indudable; todos ellos confluyen en inyectar sangre nueva en el cuerpo de nuestro hispanismo, aportando valores añadidos y contribuyendo, en consecuencia, a crear acumulación y conocimiento de modo óptimo. Ello tiene su concreción en tener constancia investigadora en iguales temas o campos de interés, pero estudiando aspectos todavía no explorados, nada convencionales de nuestra hispanidad local. 

 

Estas precisas líneas individuales de investigación existen, pero tienen dificultades para cristalizarse en realizaciones concretas por falta de apoyos de toda índole y tal vez por despreocupación en avanzar por parte de los mismos interesados. Es una minoría que necesita promoción porque garantiza la proyección internacional y más visibilidad en el mercado editorial hispánico. 

 

Se echa de menos en nuestro hispanismo comunitarismo de gremio y científico en su sentido positivo, es decir, más espíritu de grupo y colectivo en proyectos de investigación, docencia y publicación. Se da de modo tangencial acá y allá, pero todavía de forma accidental y no regulado, algo tan necesario en un espacio como el universitario. Esta sinergia no se está dando todavía entre los siete Departamentos de Estudios Hispánicos en nuestro país, situación que habría que tomar en consideración en los tiempos venideros por ser un imperativo. 

 

De resultas, muchos colegas hispanistas están ingresando en estructuras de investigación no necesariamente hispánicas y, sobre todo, interdepartamentales, un fenómeno impuesto particularmente por la imposibilidad que ellos tienen de formar estructuras de más alcance como los laboratorios, por ser insuficientes en cantidad y por su dispersión en equipos o laboratorios distintos, consagrando más la disyunción que la conjunción en el seno de nuestro hispanismo. 

 

La labor asociativa sigue siendo insuficiente y no ha podido hasta el momento actuar de conducto tanto promotor del hispanismo como aglutinador de sus componentes, tal vez por no existir esta vocación profesional de gremio o comunidad científica como se ha comentado líneas atrás. En 1989 se creó en Rabat la primera asociación de hispanistas, Asociación de Hispanistas Marroquíes (AHISMA), siendo su primera y última presidenta, Aziza Bennani, exdecana, exministra y exrepresentante de Marruecos en la UNESCO, mientras que su junta directiva estuvo formada por los más activos y jóvenes profesores que pertenecían a los Departamentos de Español de las universidades de Fez y Rabat. 

 

No fue disuelta legalmente, pero se considera inexistente en realidad dado que, si bien aparece citada como tal desde siempre en documentos y páginas web, no ha llevado a cabo ninguna actividad, ni ha celebrado su congreso en ningún momento. 

 

En 1997, fue creada en Larache la Asociación de Escritores Marroquíes de Lengua Española (AEMLE) por hispanistas, en su mayoría profesores de segundaria, universitarios y algún que otro funcionario. Tenía como principales fines difundir el español en Marruecos mediante la publicación de libros y la realización de actividades culturales en lengua española, amén de la promoción entre los marroquíes de la escritura con este idioma. Llevó a cabo, aparte de algunas actividades, una significativa labor editorial llegando a publicar un total de once obras literarias de ocho autores, muchos de ellos eran socios o miembros de la junta directiva, amén de una reedición en 2005 de un ensayo crítico de Mohamed Akalay. 

 

Fue la primera asociación de este género en Marruecos y la única a escala africana y árabe. Por desventura, dejó de existir más o menos en 2009, no por haber sido disuelta legalmente, sino por inactividad y supuestos desajustes de gestión interna. 

 

Se crearon después en Rabat, dos asociaciones de vocación general, social, económica y cultural como el Circulo de Amistad Marroquí–Español (CAME) en 2012 y el Centro de Reflexión para el Diálogo Hispano-marroquí (CERED hispano-marroquí) por socios marroquíes y españoles procedentes de diferentes áreas sociales y profesionales, habiendo entre ellos hispanistas investigadores. 

 

El Círculo organizó varias actividades de toda índole y mientras que el Centro se limitó a realizar alguna que otra inicial actividad puntual y desaparece sin previo aviso al igual que las anteriores asociaciones.  

 

En mayo de 2017 nace la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos (AMEII) en Casablanca cuya sede se halla en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Hassan II. Previa convocatoria pública, llegaron a participar en la fundación hispanistas, lusistas y doctorandos procedentes de las principales universidades marroquíes. Un espacio abierto a todos sin exclusión, ni cotos vedados. 

 

Se puede considerar como la segunda asociación de hispanistas de estas características en Marruecos después de la AHISMA. Desde su creación, ha venido desplegando una significativa acción. Abstracción hecha de la celebración de varias jornadas y la participación o colaboración con otras entidades en muchos eventos, sean seminarios, jornadas de estudios y congresos, la asociación organizó exitosamente dos de sus congresos internacionales bienales, el primero en Agadir y Sidi Ifni sobre las letras africanas en lenguas ibéricas en 2019, el segundo en Casablanca en 2022 sobre el tema de las relaciones de Marruecos con Iberoamérica desde la óptica de los imaginarios, el patrimonio común y las experiencias cruzadas. El tercero, previsto para 2024, se ha convocado hace meses y se organizará en Fez y Mequínez esta vez sobre la vocación mediterránea de nuestro país bajo el título siguiente: “Marruecos y España en el contexto mediterráneo”.  La asociación viene participando desde 2019 en la Feria del Libro y de Edición de Casablanca. 

 

Suele disponer de una caseta en la que expone el libro español publicado en Marruecos y firman los autores sus obras o novedades editoriales. La tercera vertiente de la labor de la asociación es la edición de su revista académica, Espacios. Revista de la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos

 

La labor asociativa, según se ve, tiene muchas deficiencias estructurales. La acción realizada y que se está realizando por las asociaciones de hispanistas es insuficiente. 

 

No falta la voluntad, pero sí falla la constancia y la continuidad en el tiempo, ambas condicionadas supuestamente por factores subjetivos atinentes a la falta de espíritu vocacional de gremio o de sinergias positivas en clave colectiva, pero también por otros más objetivos que estriban esencialmente en la falta de medios y de estables apoyos institucionales. Otro hándicap de este hispanismo asociativo a tomar en cuenta es el de la incomunicación y el repliegue sobre sí mismo. 

 

Hasta el momento no se ha establecido una red institucional a escala nacional entre las pocas y diferentes asociaciones que actúan en el campo, tampoco lo tenemos con otras a escala del Magreb, particularmente, Argelia y Túnez; solemos estar ausentes en la Asociación Internacional Hispanistas, la máxima representación del hispanismo global. Una asignatura pendiente que tarde o temprano, se debe cumplir cuando se tenga convicción colectiva y concienzuda de su necesidad. 

 

La situación de las asociaciones y muchas de sus incoherencias son extensivas también a las publicaciones periódicas. Es muy sorprendente, acaso inédito, que después de casi ochenta años de existencia, el hispanismo marroquí no haya llegado hasta el momento a crear o a tener una revista académica que sea su voz y una plataforma constante para la publicación de sus investigaciones aportando conocimiento en las distintas áreas de su interés académico. Por lo general, la realidad vigente en nuestro país no favorece y nunca ha favorecido la expansión de las revistas sean culturales o académicas, y peor aún si son muy especializadas como las de naturaleza hispánica.  

 

La única revista que hace la excepción es Hésperis-Tamuda (1921- ). Es la más conocida y reconocida por lo que es, de hecho, la decana de las revistas académicas marroquíes. Las demás que se crearon después de la independencia acabaron despareciendo por factores varios, de censura a veces, de presupuesto algunas veces, y la existencia de un ambiente cultural poco favorable en términos de recepción, distribución e incluso de edición técnica, las demás. Este sino afectó y sigue afectamente hasta a las revistas institucionales como las universitarias, no pocas de ellas encuentran dificultades en garantizar su continuidad y la frecuencia regular de su aparición y acaban al final desapareciendo. 

 

La primera revista académica de vocación hispánica en Marruecos después de la independencia en 1956 es Revista marroquí de Estudios Hispánicos que se creó en 1991 en Fez por iniciativa individual de Mohamed El Amrani, su director. 

 

No sé qué razones truncaron esta experiencia, pero sí sé que su director abandonó no pocos años después la misma universidad para dedicarse a otra profesión. De haber seguido su trayectoria normal habría creado una tradición, pero no fue así desgraciadamente dado que dejó de salir después de publicado el tercer número en 1994. 

 

Después, sale en Rabat Cultura marroquí, Athaqafa Al Magribiya, una revista anual patrocinada por el Ministerio de Cultura en época de Mohamed Benaisa y dirigida por Mohamed Salhi. Solamente sacó un solo número y despareció definitivamente en 1995, es decir, en el mismo año de su creación. 

 

Habría que esperar hasta 2003, fecha en que se crea en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Facultad de Letras de Agadir, Anales. Revista de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos que este servidor tuvo el honor de dirigir. Se presentó la idea de su creación y se probó por unanimidad, pero cuando dejé la coordinación para dedicarme a proyectos más personales nadie quiso, ni se preocupó por continuar la labor. Faltó en este caso mucho la voluntad y se quedó allí, en tres números publicados. El último era de 2007, pero en este mismo año, se creó en Fez en un centro llamado de Investigaciones Ibéricas e Iberoamericanas, Maghriberia. Revista de Investigaciones Ibéricas e Iberoamericanas, cuyo director fue, primero, Abdelmouneim Bounou y, más tarde, Saïd Sabia. Llegó a alcanzar el número 14 o 15 y desapareció otra vez y sin previo aviso en 2018. 

 

A ocho años de su creación, el Instituto de Estudios Hispano-Lusos de la Universidad Mohamed V empezó a editar en 2014 su revista institucional llamada Al Irfan. Revista de Ciencias Humanas y Sociales de la que siguió siendo directora la directora, valga la redundancia, en funciones de la institución, Fatiha Benlabbah, de la que emanó la idea de la creación o por lo menos la que la hizo realidad. Supongo que el último número, el quinto, salió en 2018 y, que yo sepa, no volvió a continuar a raíz de la fusión del Instituto en otro más grande según se ha mencionado páginas atrás. 

 

En aplicación de sus estatutos, la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos llegó a sacar su revista anual titulada: Espacios. Revista de la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos. Empezó con un número doble, 1 y 2, correspondientes a los años 2018 y 2019. No pudo sacar los siguientes números anuales porque debía cumplir con la nueva ley de edición aplicable a las publicaciones periódicas, sean diarios o revistas, que exige varios trámites administrativos y judiciales nada fáciles de llevar a cabo con rapidez. Otro peso más que hace difícil crear y gestionar una revista cultural. Actualmente, la Asociación piensa en convertir la actual revista, ahora de papel, en otra electrónica.  

 

En fin, la historia de las revistas hispánicas en Marruecos, al igual que la de las asociaciones, es una constante sucesión de presencias y ausencias en que se vienen truncando voluntades individuales e institucionales, lo cual requiere de modo imperativo por parte de los mismos hispanistas una honda reflexión gremial y de grupo sobre cómo actuar en el futuro para remediar a muchas de las disfunciones de que adolece el actual hispanismo marroquí, a sabiendas de que es imposible crear investigadores en estudios hispánicos sin plataformas de naturaleza asociativa o  académica, la única vía en el futuro para la proyección internacional y la consecuente vinculación con el hispanismo global.

 

No tengo espacio para seguir emitiendo más reflexiones. El diagnóstico que he venido exponiendo a lo largo de este artículo sobre nuestro hispanismo es más que suficiente. Tal vez sea, para unos, bastante crítico y, para otros, agresivo, pero la realidad es como es y solo nombrándola así, sin parcialidad, podemos avanzar para mejor abriendo puertas para el futuro. Mientras no se resuelvan muchas de las incongruencias que he señalado a vuelapluma no podemos en tanto que hispanistas, primero, crear conocimiento de calidad, segundo, incidir debidamente a escala nacional en la sociedad y a su través en las relaciones de nuestro país con el mundo hispánico y, tercero, tener proyección internacional. Es decir, seguiremos siendo un hispanismo periférico, con el riesgo de estar al margen de los hispanismos más periféricos del mundo global, lo cual, en suma, va en contra de la necesidad que supone el español y lo hispánico en nuestra historia y nuestras vinculaciones con el mundo ibérico e iberoamericano.

*Catedrático de Teoría Literaria y Literatura Española (Universidad Ibn Zohr)

 

Enlace de la primera parte: https://es.rue20.com/?p=82664

 

 

 

 

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