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lunes, julio 15, 2024

La soledad de Francia en Marruecos y África

 

Rue20 Español/ Mohammedia

 

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Toufiq Slimani 

 

La decisión de las autoridades marroquíes de rechazar la ayuda de sus homólogas francesas y el rechazo total de muchos países africanos a la presencia francesa en sus tierras y, en África en general, es una gran derrota geopolítica y geoestratégica para Emmanuel Macron, presidente de Francia.

 

 

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La declaración de Macron como persona non grata en Marruecos y en varios países africanos confirma la decadencia de Francia en África ante el aumento de la influencia de varios actores internacionales en el continente.

 

 

Los intereses de Francia siempre se han visto amenazados por la constante realidad de que sus principales ex socios en la región rechazan sus políticas. Países africanos como Burkina Faso, Mali, Guinea Conakry, Níger, África Central, entre otros, han dado y siguen dando la espalda a Francia. La misma Argelia mantiene también unas tensas relaciones con el Elíseo.

 

 

Francia ha perdido también a Marruecos. El Reino fue siempre un gran socio y amigo de Francia. Pero la llegada de Macron al poder en mayo de 2017 ha sido un punto de inflexión en las relaciones bilaterales. En los primeros meses Macron dio señales de que busca mantener unas excelentes relaciones con Rabat. Sin embargo, su personalidad controvertida ha contribuido al empeoramiento de las relaciones bilaterales entre ambos países.

 

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La gota que colmó el vaso fue la declaración de la ministra de Exteriores de Francia,  Catherine Colonna, sobre la posible visita del presidente francés, Emmanuel Macron, a Marruecos. Esa declaración molestó a las autoridades marroquíes ya que viene tras un mensaje de Macron vía Twitter en el que se dirigió directamente a los marroquíes sin pasar por los canales diplomáticos oficiales.

 

 

La visita de la que habló Colonna «no está en el orden del día ni está programada«, indicó una fuente gubernamental oficial marroquí.

 

En una entrevista a una cadena de noticias, la jefa de la diplomacia francesa anunció la programación de una visita del presidente Macron a Marruecos, por invitación del Rey Mohammed VI. La misma fuente gubernamental oficial marroquí se sorprende de que Colonna haya tomado «esta iniciativa unilateral y se haya dado la libertad de hacer un anuncio no concertado sobre una cita bilateral importante».

 

Además de la declaración de la jefa de la diplomacia francesa y el mensaje inaceptable de Macron, hay otros factores que explican claramente el estancamiento de las relaciones bilaterales entre los dos países.

 

 

Las cuestiones del Sáhara es uno de los detonantes de la crisis diplomática entre Marruecos y Francia. El país europeo siempre ha sido defensor del Plan de Autonomía para el Sáhara, planteado por Marruecos en 2007, pero nunca ha tomado una postura clara y constante que respalda la marroquinidad del Sáhara. Francia todavía no quiere seguir los pasos de EEUU, Alemania, España e Israel que han expresado su respaldo total a la marroquinidad del Sáhara. Francia no quiere salir de la zona de confort. Y Marruecos ha entendido el mensaje. El Rey aseguró más de una vez que la cuestión del Sáhara es la vara con que Marruecos mide sus relaciones con los países cercanos y ajenos.

 

El segundo detonante se nota en la puja entre Francia y Marruecos por la África Occidental. Francia ya no aguanta el aumento de la influencia marroquí en los países francófonos como es el caso de Costa de Marfil. Varios sectores industriales, de telecomunicaciones y bancarios están instalados en África. La gran influencia espiritual y religiosa marroquí en África también desquicia a los franceses.

 

 

El tercer detonante es de carácter militar. El acercamiento entre Marruecos y EEUU, por una parte, y entre Marruecos e Israel, por otra, no le conviene a París. Además,  Francia se ve desbancada comercialmente por España en Marruecos. La aceptación de la ayuda humanitaria española en pleno terremoto por Rabat y el rechazo de la ayuda francesa demuestran que Marruecos ya no confía en Francia.  A Francia no le conviene la firma de varios tratados entre Marruecos y países como Rusia, China, India, Brasil, entre otros.

 

 

Para el Gobierno francés, la aceptación de la ayuda humanitaria por Rabat y la normalización de las relaciones sin tomar cartas en la cuestión del Sáhara hubiera sido un inmenso triunfo diplomático. Pero la apuesta le salió rana a Macron y su equipo.

 

 

Por el momento nada indica que podría haber una normalización diplomática. Ambos países se siguen mirando con desconfianza y compiten por la hegemonía regional, sobre todo en la África francófona. Una visita de Macron en el contexto actual a Marruecos resultaría imposible como subrayó Moussaoui Ajlaoui, experto marroquí en los asuntos saharauis y africanos, en una charla anteayer con Rue20 Español.

 

A corto plazo, y antes de las presidenciales de 2027, nada invita al optimismo. El Gobierno marroquí ha mantenido un discreto silencio sobre el estado actual de las relaciones bilaterales, a pesar de la presión francesa para pasar página. Francia necesita un cambio de piel si quiere sobrevivir y salvaguardar sus intereses en Marruecos y África. Por el momento, Macron hace lo contrario. Todos los supuestos remedios franceses resultan peor que la enfermedad. Francia no tiene más remedio que seguir los pasos de EEUU, Alemania, España e Israel.

 

 

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