Rue20 Español/ Agadir
Mohamed Abrighach*
En perspectiva de futuro, el hispanismo marroquí debería ser una parte necesaria e integrante dentro de cualquier acción cultural de Marruecos en España. Es un capital simbólico que se debe tomar en cuenta porque, aparte de crear conocimiento sobre lo hispánico, es intersticial, creador de memoria compartida y muy necesario para la forja de empatías culturales y la superación de los estereotipos comunes en el campo de nuestras relaciones con España y también Hispanoamérica. He aquí a continuación algunos ejemplos.
En el campo de la edición, desde 1957 hasta la actualidad los hispanistas marroquíes han publicado en español un total de más de 500 libros, un espacio bibliográfico interesante que encierra conocimiento variado y polifacético sobre España en campos tan diversos como la lengua, la literatura, la historia, la literatura comparada, los moriscos, las relaciones hispano-marroquíes, etc.
En creación literaria, hay un significativo imaginario escrito en lengua española que constituye una nueva aportación al actual paisaje de las letras hispánicas. Fue objeto de casi dieciséis antologías y tiene un total general y aproximativo de 148 obras físicas, repartidas entre poesía, 58 poemarios, narrativa, 76 ficciones tanto de novela como de narrativa breve, y drama, con casi 4 textos teatrales. Son 61 nombres los que asumen la autoría de esta literatura, 45 son hombres y 16 mujeres, en su mayoría originario/as del norte del país, principalmente de las principales ciudades de la zona, antigua colonia española, algunos de ellos con doble nacionalidad y procedentes de Ceuta y Melilla, aunque en los últimos años están haciendo su debut literario otros autores que pertenecen al resto de Marruecos procediendo del sur, averiguándose así la afirmación de Mohamed Mgara de que el futuro del hispanismo no está en el norte, sino en el sur del país. Algunos de estos autores ya empiezan a ocupar un lugar en el mercado editorial español publicando en casas editoras españolas y sudamericanas, unos han conseguidos premios de renombre. Son índices de la solvencia que está teniendo esta literatura en términos de calidad e inventiva imaginaria.
Hay asimismo una significativa labor traduccional del español al árabe o viceversa del patrimonio bibliográfico tanto filosófico e intelectual como literario de los dos países. Una labor no oficial que se traduce en varias experiencias, unas propias y estrictamente individuales, casos de Khalid Raisouni, Mezuar el Idrissi, Brahim El Khatib y Said Benabdelouahed, otras colectivas en el marco de grupos de trabajo o equipos de investigación universitarios como es el caso de Said Benabdelouahed y Hassan Boutakka, amén de algún que otro caso de una editorial, como la de Litograf de Tánger.
Pese a esta labor del hispanismo, hay un considerable déficit de conocimiento tanto científico-académico como divulgativo e intelectual sobre la realidad política, social y cultural de España. No tenemos historiadores especializados en la España actual e incluso contemporánea. No hay ninguna autoridad en este sentido reconocida en España en otros campos por la academia cuya obra es traducida y convertida en referencia fundamental en los estudios historiográficos, como la que tienen los europeos, ejemplo de los francesescomo Pierre Guichard y Joseph Pérez con respecto al al-Ándalus y la Inquisición, y del inglés Sebastian Balfour con respecto a la historia colonial española en Marruecos. Otro tanto se hace extensivo a los estudios andalusíes en que no tenemos una figura de gran renombre como Luce Baralt, por ejemplo, en la literatura comparada entre el imaginario andalusí y el español, campo en que hay mucho que aportar y esclarecer. En el hispanismo marroquí, no tenemos todavía figuras conocidas en España como los ingleses Gerald Brenan y Ian Gibson con respecto a la España contemporánea, los franceses Marcel Bataillon y Jean Carnavaggio con respecto a la cultura del Siglo de Oro.
Es de lamentar la inesperada y rápida desaparición del Instituto de Estudios Hispano-Lusos que, a partir de 2021 y después de solo 14 años de ejercicio como institución autónoma, fue integrado en un centro más amplio llamado Instituto Universitario de Estudios africanos, Euro-mediterráneos e Iberoamericanos. El anterior Instituto de Estudios Hispano-Lusos se creó para hacer diplomacia cultural y fomentar los estudios hispánicos y generar un conocimiento sobre el mundo ibérico e Iberoamericano. No hizo verdadera diplomacia cultural, no estableció permanentes y suficientes vínculos académicos y científicos con el mundo en cuestión, tampoco dio lugar a una biblioteca especializada en la materia al que podrían acudir los investigadores en nuestro país interesados por las temáticas ibéricas e iberoamericanas. Sin embargo, editó una significativa obra, casi un total de cincuenta libros, en español, francés y portugués, en su mayoría actas de coloquios que fueron celebrados por el mismo instituto, traducciones o libros colectivos y pocos libros individuales.
Hasta el momento no tenemos ninguna editorial especializada en el mundo ibérico e iberoamericano que podría actuar de plataforma para la publicación de estudios, investigaciones, ficciones, traducciones que tengan como objeto España, el al-Ándalus y el mundo hispanoamericano, y que contribuya a hacer de Marruecos en clave editorial un puente de unión entre África/mundo árabe, península ibérica e Hispanoamérica. El editor de Diwan Mayrit me acaba de informar que está ultimando en Tánger los trámites decreación de una sucursal marroquí de Diwan Mayrit para publicar en español y también en otras lenguas libros de creación o de otra índole, pero relacionados exclusivamente con el mundo de habla hispana. Es una buena noticia y deseamos todo el éxito a esta futura casa editora.
El papel de las asociaciones en dar a conocer a España creando puentes de colaboración con la sociedad civil española sigue siendo deficiente por el hándicap de la escasez de recursos materiales de los que disponen o puestos a su disposición para conseguir los fines contemplados por sus estatutos. Algunas de estas oenegés desparecieron después de una efímera existencia, casos de la Asociación de Hispanistas Marroquíes (AHISMA), creada en 1981, y de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española (AEMLE) en 1995. Otras están inactivas como el Circulo de Amistad Hispano-Marroquí (CAME), fundado hace más diez años en 2012. Las únicas que siguen operativas en el terreno son la Asociación de Amistad y Solidaridad Marruecos América Latina que dirige en Tánger la hispanista Randa Jabrouni, la Asociación Tetuán-Asmir, sobre todo, en lo relacionado con el patrimonio andalusí de Tetuán y su vinculación con al-Ándalus y Andalucía, y la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos (AMEII) que desde su fundación en Casablanca en 2017 está llevando un loable labor que se ha concretado con la celebración de dos congreso internacionales, uno sobre las letras africanas en lenguas ibéricas, en Agadir y Sidi Ifni en 2019, y otro sobre Marruecos y el mundo iberoamericano en Casablanca 2022, amén de su participación en la Feria del Libro y de la Edición de Casablanca con una caseta en que exponía el libro español publicado en Marruecos y en la que firmaban también los autores, la primera de su género en la historia del hispanismo marroquí. La reciente creación en Málaga de la Asociación de Amistad Andaluza-Marroquí, Foro Ibn Rushd, es otro hito en este sentido y contribuiría a buen seguro a fortalecer más los vínculos culturales de Andalucía y España con nuestro país.
En resumen, las relaciones entre España y Marruecos son tan complejas y contradictorias como necesarias e imprescindibles. El lastre del desconocimiento y de los prejuicios sigue haciendo mella en ellas dificultando la contigüidad y la confianza. De allí, la necesidad de potenciar más la acción cultural para luchar contra ellos y acompañar la actuación política y económica. En el caso de Marruecos, esta acción cultural debe estar incardinada, según mi modesta opinión de hispanista, sobre tres puntos esenciales: 1) la convicción de que la acción cultural es otra forma eficiente de luchar y defender las causas nacionales; 2) tomar en consideración la arraigada ansiedad de España con respecto a lo islámico y actuar en consecuencia fortaleciendo más la presencia intelectual de Marruecos en el país a través de la promoción de su lengua, historia y civilización que sólo se realiza con la creación de centros culturales; 3) potenciar y promocionar en Marruecos el conocimiento intelectual, científico y académico sobre la lengua, la cultura y la civilización hispánicas poniendo hincapié en los elementos intersticiales que configuran su memoria común; 4) considerar el capital del hispanismo marroquí y la significativa labor que está haciendo a través de la investigación, la creación literaria en lengua española, y la traducción. Una tradición intercultural e intersticial que crea puentes entre las dos orillas, promocionando no solo el conocimiento sino la empatía intelectual y emocional, tan necesaria y que difícilmente puede generar la diplomacia económica y política.
*Escritor e hispanista
Enlace de la primera parte del artículo: https://es.rue20.com/?p=115153
