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domingo, mayo 26, 2024

EL MUNDIAL Y SUS METAFORAS

 

Rue20 Español/ Rabat

 

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Mohamed Benabdelkader

 

En su libro Geopolítica del Deporte Pascal Boniface advierte que “Malraux se equivocó, el siglo XXI no será religioso, ante todo será deportivo”. Talvez sea así, pero lo que es cierto es que este siglo XXI está llevando la cultura del deporte a su apogeo. La extraordinaria mediatización de las competiciones deportivas internacionales es la prueba más sorprendente de ello, las grandes competiciones deportivas internacionales altamente mediatizadas, desempeñan papeles importantes en las relaciones internacionales, son al mismo tiempo espejos distorsionadores, cajas de resonancia y campos de enfrentamiento entre potencias. De modo que parece creíble preguntarse si el interés deportivo sigue siendo la única fuente de motivación de los países participantes? y si el hecho de que grandes competiciones deportivas internacionales se convierten en cuestiones de poder y comunicación para los estados, permita que el deporte explica el mundo? Basta en este contexto recordar como ejemplo que el Nation branding y el Soft power en el caso de Corea, Rusia, Australia o china desempeñaron un papel crucial en las relaciones internacionales a través del deporte. La creciente popularidad del fútbol también ha hecho que el juego sea más que un deporte. Este último se ha utilizado para estimular el crecimiento económico de las ciudades o países, con el fin de mejorar las relaciones con los Estados o aumentar la influencia de algunos de ellos.

 

Últimamente hemos asistido a uno de los eventos deportivos más mediatizados del planeta. La Copa Mundial de Fútbol, que se celebró en Qatar, y que constituyó una verdadera demostración del lugar que ocupa hoy el deporte en la arena geopolítica mundial, y muy especialmente de la extraordinaria notoriedad del fútbol, el deporte sin duda más popular en muchos países, incluido Marruecos.

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Quizás ya no merece la pena preguntarse por qué los qataríes estaban tan interesados en albergar la Copa del Mundo 2022, es evidente que este mundial es representante de la situación de Qatar en el escenario internacional.

 

El emirato ha invertido en la copa más cara de la historia, con un coste estimado de más de 220.000 millones dólares, con el doble objetivo de incrementar su influencia diplomática y fomentar su desarrollo económico, apostando fuertemente por la política del Soft power a través del deporte.

 

Una vez más el poder blando ha demostrado ser en el mundial de Qatar, una lógica justificadora convincente a partir de la cual se puede defender e implementar una serie de programas de “diplomacia pública», desde el posicionamiento basado en los medios de comunicación hasta la promoción de la marca nacional. Lo más destacado en este sentido es cuando la decodificación de los mecanismos de poder blando revela cómo el futbol se emplea de un modo eficaz en la construcción de la identidad nacional y los conceptos de colectividad y exclusividad, y cómo se puede aprovechar la «atracción» del futbol, para lograr fines de política exterior, que consisten en mejorar la credibilidad del país, influir en la representación de los medios de comunicación y establecer vínculos más fuertes con los públicos extranjeros.

 

Acudir a la diplomacia pública como palanca de influencia internacional exige necesariamente el uso de la retórica como herramienta para persuadir y seducir a la opinión mundial, la deslumbrante demostración, es que la copa del mundo de Qatar, el evento más visto del planeta, no fue solo una fiesta de goles y sorpresas, también fue un festival de metáforas, un enorme despliegue de retórica entre jugadores, entrenadores y públicos, incluso entre algunos comentaristas elocuentes, fue el caso también de los políticos.

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De modo general podemos decir que la popularidad universal del fútbol no es casual y no puede explicarse únicamente por factores sociales o alguna contingencia histórica, su popularidad se debe a la propia naturaleza metafórica del partido de fútbol como espectáculo que se basa en la oposición agonística entre dos bandos sostenidos por militantes que quieren influir, a través de su participación mimética en el curso y desenlace del enfrentamiento. El juego se vive como metáfora ofreciendo, a través de su efecto de teatralización y de su dispositivo instrumental, un campo privilegiado para la afirmación de una serie de valores, que los aficionados expresan mediante formas ritualizadas. Los principales registros de los que se nutre esta retórica del simpatizante tanto verbal como gestual, son los campos simbólicos de la guerra, la vida, la muerte y el sexo.

 

El equipo se describe en la retórica futbolística como un cuerpo de ejército, con su capitán, su estratega, sus atacantes, sus defensores y sus movimientos por las bandas. En cuanto a los comentarios periodísticos, están impregnados de términos y metáforas militares, se habla de «cargar», de «conquistar el balón», de “ataque”, de “cañonazo”, de «bombardeo de goles», de “repliegue” y de “murallas defensivas” … en fin un auténtico ritual sublimado de la guerra.

 

En este mismo contexto, y aunque no es la primera vez que el tema de los derechos humanos ha creado una polémica durante el mundial de fútbol (como la de Argentina en 1978 o en Rusia en 2018), raramente un país ha generado tanta controversia antes de albergar una Copa del Mundo. La elección de Qatar, a fines de 2010, en detrimento de Estados Unidos, ha sido ampliamente comentada.

 

La avalancha de críticas periodísticas que el país enfrentó en los medios occidentales por albergar el torneo, trato mucho de dinero, ecología y derechos humanos. A este respecto el titular de prensa más llamativo en términos de retorica, lo público The Guardien pretendiendo que “este Mundial ha tenido lugar en un escenario del crimen”. Por su parte, Gianni Infantino el presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), cuando alzó la voz en una conferencia de prensa en Doha, advirtió sobre la confusión metafórica al respecto, aclarando que «Estamos teniendo una Copa del Mundo, no una guerra” y no dudo en criticar la «hipocresía» del mundo occidental, ni tampoco evito acudir a la retórica de influencia declarando «Hoy me siento qatarí. Hoy me siento árabe. Hoy me siento africano. Hoy me siento gay. Hoy me siento discapacitado. Me siento como un trabajador migrante».

 

Entre varios titulares de prensa que acudieron al dispositivo retórico para cubrir el mundial de Qatar, se distingo el diario español La Vanguardia, que, por su uso de la analogía como arma retórica de menosprecio y burla hacia el adversario, describió a la selección nacional marroquí como “un verdadero equipo de las Naciones Unidas”, refiriéndose en un artículo analítico a la inclusión de 14 jugadores nacidos fuera del país en la lista de Leones, como si la existencia histórica de jugadores nacidos fuera de España y luego nacionalizados para defender la camiseta de la Roja ( Kubala, Puskas, Di Stefano, Heredia, Donato, Pizzi, Catanha, Diego Costa y otros) no plantea para este periódico ningún problema de representación nacional.

 

La cuestión es muy sencilla y profundamente significante, se trata de algunos jugadores de la diáspora marroquí que prefirieron como lo comento el canal 24horas “jugar por el país de sus padres y abuelos” o como lo expresó el internacional marroquí Achraf Hakimi con una perfecta metáfora cuando declaro que prefirió “optar por la elección del corazón”.

 

En este mundial hemos visto también como los futbolistas celebraron en Qatar de distintas formas metafóricas sus sentimientos de euforia y alegría, de tristeza y decepción , desde las lágrimas del delantero portugués Cristiano Rolando hasta el polémico gesto obsceno que hizo frente al mundo entero el portero de la selección argentina El Dibu Martínez, pasando por el delantero marroquí Soufian Boufal bailando con su mama en plena cancha, tras la histórica clasificación a semifinales ante Portugal, y por supuesto aquella imagen cargada de retórica del silencio, la del Presidente francés Emmanuel Macron tras la derrota de Francia contra Argentina en la final de la Copa del Mundo, intentando durante mucho tiempo consolar al atacante francés Kylian Mbappé sentado en el césped, mirando al vacío y que ni siquiera parecía escucharlo.

 

Quizás el seleccionador marroquí Walid regragui era sin duda el campeón de los seleccionadores de este mundial en el campo de la retórica. Sereno, confiado y en tono tranquilizador, Walid Regragui no dejaba de repetir a la prensa, al público marroquí y a los escépticos: “Dirou niya ! Ten fe y creencia…la niya es la clave de la victoria”. Lo que el seleccionador nacional popularizó llamando «Niya» (en árabe significa fe y firme creencia) no es otra cosa que aquella confianza que puede mover montañas, tal vez una especie de energía positiva que contagia, o quizás sea un componente de la ley de la atracción que consiste en creer en el poder del vínculo entre nuestros pensamientos, nuestras expectativas y la realidad. Así, cuando se trata de movilizar a sus tropas Regragui demuestra que realmente domina los códigos de la buena comunicación.

 

Recordamos también que el seleccionador de España Luis Enrique, después de perder ante Marruecos, tuvo que recurrir a una pregunta retórica para decirnos que estaba impresionado por la actuación de Azzedine Ounahi: «Madre mía. ¿De dónde ha salido ese muchacho? Juega muy bien», ciertamente el ex entrenador de la Roja no tardó en informarse de que Ounahi salió de la Academia de Fútbol Mohammed VI en Sale, de donde han salido también otros internacionales marroquíes como el propio En-Nesyri.

 

El mundial de Qatar nos ofreció otra oportunidad para comprobar el tratamiento constante y uniforme que dedica cierta prensa española a Marruecos, lo menos que se puede decir al respecto, es que estamos todavía delante de un deplorable periodismo con demasiada obsesión y poca profesionalidad, pues mientras que la prensa internacional en su tratamiento del resultado del partido entre Marruecos y España, publica titulares objetivos y transparentes que cumplen la función de informar al lector, algunos diarios españoles se esfuerzan en disminuir lo máximo el protagonismo marroquí en sus titulares. Asi por ejemplo podemos leer en los medios de comunicación como Euronews, DW, The Guardian, The Japan Times, France24, BBC News, New York Times:

 

– Marruecos elimina a España del Mundial de Qatar

– Qualification historique du Maroc en quarts de finale aux dépens de l’Espagne

– Le Maroc bat l’Espagne aux tirs au but

– Le Maroc sort l’Espagne aux tirs au but et file en quarts de finale

– Morocco Knocks Spain Out of the World Cup on Penalty Kicks

– Morocco knock out Spain on penalties to reach World Cup quarterfinals

En cuanto a la prensa española, el análisis de la estructura sintáctica de algunos titulares révéla que la información de que se trata es la derrota de España y no el triunfo de Marruecos. En orden de las palabras, España es la palabra clave como lo demuestran claramente los siguientes ejemplos:

 

– España eliminada del Mundial de Qatar en la tanda de penaltis (Marca)

– La selección española cae ante Marruecos en la tanda de penaltis y se despide del Mundial (La Sexta)

– El gran fiasco de España se consuma en una tanda de penaltis desastrosa ante Marruecos (El Mundo)

– La selección, dominadora durante 120 minutos, fue incapaz de hacerle un gol a un rival muy inferior (El Mundo)

– España cae ante Marruecos en los penaltis: reacciones y celebración de Marruecos, última hora en directo (La Vanguardia)

– La eliminación de España ante Marruecos en el Mundial de Qatar (El Español)

– España no sabe qué hacer con la pelota y cae eliminada ante Marruecos (El País)

– España se estrella contra el muro marroquí y naufraga en los penaltis (El País)

– Los penaltis condenan a España: fuera del Mundial (ABC)

 

Aquí, España es el sujeto de quien se informa y quien realiza la acción del verbo, aunque sea una acción de perder, mientras que Marruecos es solo el objeto indirecto que recibe de modo pasivo la acción del verbo, la noticia por lo tanto no es que Marruecos gano a España, sino que España perdió delante de Marruecos.

 

La retórica argelina con respecto a este mundial es otra cosa totalmente diferente, pues mientras que el mundo entero saluda la actuación de los Leones del Atlas, la televisión nacional argelina ha optado por la censura pura y simple, y el aparato mediatico argelino, sin corazón para las nobles pasiones, se puso a censurar cualquier luz y sombra de Marruecos como falsificaba el régimen estalinista las imágenes fotográficas de las que se eliminan las personas caídas en desgracia, ofreciéndonos así un verdadero caso típico de la información propagandista al estilo soviético puro y duro.

 

No se me olvida en este contexto saludar al canal informativo de televisión española 24 Horas, que se distinguió respecto a Marruecos, por su tratamiento informativo profesional, mostrando en pantalla títulos como:

 

– Marruecos pasa por primera vez à cuartos tras derrotarnos en la tenda de penaltis

 

– Marruecos celebra su histórica victoria

 

– Los aficionados de Marruecos festejaron su triunfo dentro y fuera del país

 

Muchos son los aspectos que pueden incitarnos a pensar en el fútbol como metáfora de la vida, que pone en juego normas y pasiones, odio y celos, sudor y lágrimas. Es un verdadero espejo de la realidad, la realidad cuyas voces merecen ser escuchadas, la realidad que el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano quería tanto escuchar, y como cuenta en su libro El Futbol a sol y sombra, quería escuchar lo que ella cuenta, como una señora muy loca que habla de día y de noche, y mientras duerme o se hace la dormida, en las horas del sueño y de la pesadilla.

 

justicia
Mohamed Benabdelkader, ex ministro de Justicia.

 

 

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