Benjelloun anima a los escritores a arriesgarse

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Rue20 Español/ Rabat

 

“He matado a mi madre. Con una almohada sobre la cara. Apoyé un poco. Ni siquiera se agitó”, así de directa comienza la novela ‘El insomnio’, la primera incursión en el género negro del escritor franco marroquí Tahar Ben Jelloun, que anima a sus colegas, como él ha hecho, a “arriesgar, a no quedarse en los senderos de siempre”.

 

Lo explica a EFE durante una entrevista en la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo de Sevilla, primer foro en suelo español que acoge la presentación de esta obra, que desde la primera página es arriesgada y transgresora, “algo premeditado, porque quería sorprender al lector desde que abriese el libro, que supiese a lo que se iba a enfrentar”.

 

Y lo hace en el marco de una historia que plantea un escenario en el que el protagonista solo puede dormir, olvidando el insomnio crónico que padece, después de asesinar a alguien, con un llamativo sistema de “puntos”, que hace que duerma más o menos meses seguidos con tranquilidad en función de la importancia que tenga la persona a la que ha matado.

 

Su propia vida le ha servido de experiencia para afrontar este libro, tras haber estado de joven internado en un centro militar, “donde todo lo que viví me pasó factura, me provocó problemas para dormir que siempre me han perseguido”, de modo que planteó para llenar las páginas blancas de su siguiente libro una historia que tuviese la dificultad para conciliar el sueño como telón de fondo.

 

Sobre todo porque “no concibo vivir sin poder dormir, y además, creo que es imposible dormir de noche”, explica, y pone el acento en que no concibe “que haya gente, escritores por ejemplo, que trabajan de noche y duermen durante el día, porque la noche se ha hecho para dormir y el día para vivir”.

 

Tahar Ben Jelloun afirma que el estilo con el que ha abordado la novela ha sorprendido, y no siempre para bien, a sus lectores, hasta el punto de que “en una ocasión estaba en una firma de libros y un hombre lo cogió, leyó las primeras frases y lo cerró, diciendo, antes de irse corriendo, que cómo podía empezar un libro diciendo que había matado a mi madre”.

 

Lo que sí parece claro es que es muy difícil catalogar un libro que entremezcla con un fino humor un thriller tragicómico, por lo que se remite al hecho de que un canal de televisión le dio el premio al mejor thriller del año, “pero yo no lo escribí pensando en que era eso, sino en contar la historia de un hombre que hace lo que yo llamo muertes benéficas”, una especie de eutanasia, prohibida en Marruecos, y que incluso ha levantado cierto debate sobre este tipo de prácticas.

 

Su propia madre, ha dicho, murió después de tres años muy enferma y sufriendo mucho, por lo que ha trasladado a las páginas de ‘El insomnio’ las muertes “de personas que ya están enfermas, en la recta final de su vida o a punto de morir”, mezcladas con otras que no tienen nada que ver, pero siempre en un claro guiño a los efectos beneficiosos de la muerte digna y a voluntad de la persona que así decide terminar sus días. EFE

 

 

 

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