Desde ONU, Marruecos advierte de la «alianza de fuerzas malignas» en el Atlántico

"El tráfico ilícito de armas, drogas o seres humanos se está desarrollando muy rápidamente y amenaza la paz y el desarrollo en el espacio atlántico africano"

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Rue20 Español/Rabat

 

El ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, reafirmó, el viernes en Nueva York, el compromiso de Marruecos con una asociación atlántica africana que estará «activamente» al servicio de la estabilidad y del codesarrollo.

 

En su intervención en la reunión ministerial de los Estados atlánticos africanos, Bourita subrayó que la reactivación de esta alianza geoestratégica expresa la visión y el compromiso del Rey Mohammed VI de hacer del espacio atlántico africano un marco de cooperación interestatal pragmático y oportuno.

 

«Nuestra reunión del pasado mes de junio y la Declaración de Rabat que surgió de ella, han concretado esta visión, al establecer el espacio atlántico de África como una zona de paz, estabilidad y prosperidad compartida», dijo, señalando que a través de la Declaración de Rabat, los Estados atlánticos africanos han expresado la fuerte ambición de situar la acción conjunta en el marco de una asociación más amplia y de profundizar en los lazos de integración, con el fin de afrontar más eficazmente los retos de la región e identificar el gran potencial de cooperación.

 

Bourita indicó también que estos Estados coincidieron en que las acciones conjuntas deben guiarse por los principios de consulta, solidaridad y una cooperación Sur-Sur dinámica y emprendedora, señalando que el contexto internacional, que pocas veces ha sido tan complejo como hoy, refuerza la pertinencia de esta iniciativa.

 

«También nos compromete a responder al imperativo de consolidar nuestra asociación. Tanto más cuanto que nos enfrentamos a los mismos retos y compartimos las mismas preocupaciones, especialmente en materia de seguridad, estabilidad y desarrollo sostenible», explicó.

 

Subrayando las amenazas complejas, interconectadas y multidimensionales a las que se enfrenta la región, el ministro advirtió que las amenazas terroristas se están extendiendo en varias partes de África con repercusiones «muy negativas» para la estabilidad de la región.

 

«Una lucha eficaz contra el terrorismo requiere un enfoque integrado que contemple acciones en los ámbitos de la seguridad, la promoción de los ideales de tolerancia y la consecución de un desarrollo sostenible», dijo, añadiendo que la situación de la delincuencia organizada transnacional en la región era también muy preocupante.

 

«El tráfico ilícito de armas, drogas o seres humanos se está desarrollando muy rápidamente y amenaza la paz y el desarrollo en el espacio atlántico africano», advirtió.

 

Bourita también advirtió de las amenazas que supone la piratería, que «perjudica las perspectivas de desarrollo económico y comercial de los países de la región», y añadió que el coste directo e indirecto de la piratería en el Golfo de Guinea es de unos dos mil millones de dólares anuales, y esta cifra no incluye todos los costes que soportan los países africanos y sus socios.

 

 

El ministro también señaló que el entrelazamiento del terrorismo, el separatismo y la delincuencia organizada transnacional multiplica la amenaza al crear una «alianza de fuerzas malignas». «Ningún país puede enfrentarse a estos retos en solitario», subrayó, llamando a aunar esfuerzos mediante una amplia cooperación y coordinación.

 

Refiriéndose a las perspectivas de cooperación, Bourita puso de relieve las inmensas oportunidades de asociación en la región en los ámbitos de la economía azul, la cooperación marítima y la energía.

 

«Se prevé que la economía azul aporte 3.000 mil millones de dólares anuales de valor añadido a la economía mundial para 2030, y nuestra región tiene un enorme potencial en este ámbito», destacó, indicando que la cooperación marítima es también un activo, «que nos permitiría reforzar nuestra integración económica y comercial y mejorar nuestra competitividad en la economía global».

 

En cuanto a los retos medioambientales a los que se enfrenta la región, Bourita afirmó que los esfuerzos para afrontarlos forman parte de la dinámica de la cooperación económica en este ámbito, recordando que el continente africano, que aporta el 7% de las emisiones de gases de efecto invernadero, es el más vulnerable a los efectos del cambio climático.

 

«Las iniciativas de la Cumbre Africana de Acción, celebrada al margen de la COP22 en Marrakech en 2016, sobre la emergencia de África a través de la acción climática, se encuentran entre las acciones apropiadas para nuestra lucha colectiva contra el cambio climático», dijo, y añadió que la búsqueda y promoción de asociaciones internacionales es deseable para apoyar los esfuerzos y crear capacidad para hacer frente a los desafíos y aprovechar las oportunidades de cooperación.

 

En este contexto, dijo que un proyecto de Programa de Acción de esta Iniciativa tiene como objetivo identificar las prioridades estratégicas comunes para la realización de la visión de una asociación atlántica africana eficaz e inclusiva, señalando que este proyecto es un elemento unificador para «unirnos en torno a objetivos comunes, y guiarnos en nuestras acciones colectivas».

 

El Programa de Acción también sirve de base para la preparación de los planes de acción de los tres grupos temáticos creados por la Declaración de Rabat, que se ocupan del diálogo político y las cuestiones de seguridad; la economía azul, la conectividad marítima y la energía, así como el desarrollo sostenible y el medio ambiente, prosiguió el ministro, añadiendo que la reunión de hoy se sancionará con una declaración, en la que se reafirmará la voluntad común de «consolidar nuestra asociación y dar impulso y orientación a nuestras futuras acciones colectivas, en particular el Programa de Acción y los trabajos de los tres Grupos Temáticos».

 

El ministro animó encarecidamente a los Estados miembros de esta asociación a que nombren puntos focales para este proyecto de programa de acción, a fin de empezar a dar forma a la agenda común y armonizar las acciones.

 

Esta reunión se celebró al margen de la 77ª sesión de la Asamblea General de la ONU.

 

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