La norma europea que pone en riesgo algunas plantas de fertilizantes

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Rue20 Español/ Rabat

 

La reciente entrada en vigor de la prohibición de comercializar en la Unión Europea (UE) fertilizantes de fosfato con más de 60 miligramos de cadmio por kilo se produce en un momento de cambio para el sector, con problemas de producción y mayores exigencias de sostenibilidad.

 

El cadmio se acumula en los suelos y seres vivos, y puede llegar a contaminar alimentos, lo que ha llevado a la UE a introducir restricciones -vigentes desde el pasado julio- en la regulación de los fertilizantes que contienen dicho metal pesado.

 

Fuentes de la Asociación Comercial Española de Fertilizantes (Acefer) señalan a Efeagro que no aprecian por el momento problemas con la nueva normativa, ya que «los límites se venían cumpliendo».

 

Subrayan que en estos momentos las empresas y asociaciones están trabajando en lo que supone un gran cambio para el sector, dada la complejidad del reglamento, aunque todavía no se ven todas sus repercusiones en el mercado.

 

Los fertilizantes que pueden tener niveles más altos de cadmio proceden de Marruecos y Argelia, dos de los principales países, junto con Egipto e Israel, que más roca fosfórica exportan a España.

 

El mercado mundial de fertilizantes se ha visto sacudido recientemente por la guerra en Ucrania, debido a la dificultad de Rusia -uno de sus mayores productores- para venderlos y los problemas de la UE para producirlos por el encarecimiento del gas.

 

Acefer asegura que no hay tanta dependencia de Rusia en España, pero los cambios en el mercado globalizado sí pueden acabar notándose de forma indirecta.

 

Fuentes de la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (Anffe) precisan que la roca fosfórica baja en cadmio de Rusia es «la principal fuente de abastecimiento posible para los productores europeos», ya que la roca de los países del norte de África tiene en general contenidos más altos.

 

Mediante esa limitación al contenido de cadmio en los fertilizantes se excluye una proporción considerable de las importaciones actuales de roca fosfórica, por lo que puede producirse en la UE escasez de suministro de una materia prima crítica, con consecuencias potencialmente graves para la seguridad alimentaria, según Anffe.

 

A su juicio, la nueva norma supone mayores costes, lo que podría poner en riesgo la viabilidad de algunas plantas de fertilizantes.

 

La patronal explica que el proceso para reducir el contenido de cadmio en los fertilizantes, la llamada decadmiación, aún no es viable, mientras que productos alternativos como el estiércol, el compost o los lodos de depuradora tienen tasas de aplicación son «muy superiores y en algún caso pueden contener cantidades importantes de cadmio y otros contaminantes».

 

En España, Anffe destaca que el contenido de cadmio en los suelos es muy inferior a los límites considerados peligrosos y que las características de sus suelos, la mayoría de pH básico, con un escaso nivel de materia orgánica y condiciones climáticas de menor pluviometría, dificultan la absorción de cadmio por los cultivos.

 

RIESGO DE CONTAMINACIÓN

 

El coordinador del grupo de investigación Resisplanta de la Universidad Autónoma de Madrid, Luis Hernández, afirma que hay pocos datos epidemiológicos en los que puedan detectarse situaciones reales de riesgo, si bien se realizan análisis rutinarios de productos obtenidos localmente e importados.

 

«Cuando se aplican fertilizantes que contienen ciertos niveles de cadmio, este se acumula como cualquier otro metal. El cadmio, dependiendo de las condiciones del suelo, puede llegar a ser absorbido por las plantas de cultivo», sostiene el investigador.

 

Hernández apunta que, una vez dentro de los seres vivos, el cadmio desencadena alteraciones fisiológicas que derivan en toxicidad, alterando tanto el metabolismo que puede suponer la muerte de microorganismos y plantas, y afectar a la fertilidad del suelo.

 

«Una aplicación continuada de fertilizante con cadmio puede hacer que tras varios años se alcancen niveles preocupantes, que a su vez puede irse acumulando en la cadena trófica», afirma el profesor.

 

No obstante, asevera, los fertilizantes son uno de los nutrientes más importantes para el crecimiento vegetal y sería «inconcebible pensar que no se vayan a usar».

 

SITUACIÓN EN LA UE

 

La Comisión Europea presentó el pasado noviembre una nueva estrategia de suelos, como parte del Pacto Verde Europeo, para revertir la degradación de los terrenos, la pérdida de biodiversidad y la desertificación para 2050.

 

Entre el 60 y el 70 % de los suelos de la UE no son saludables, según estimaciones de la Comisión, que está dispuesta a revisar la regulación sobre el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir la contaminación.

 

El centro de investigación Opera de Milán (Italia) ha publicado un estudio en el que llama a utilizar fertilizantes de fosfato con bajo contenido en cadmio, un buen etiquetado e información sobre los riesgos.

 

El Centro Común de Investigación (JRC) estudió la concentración de metales pesados en 22.000 lugares de la UE y, aunque la mayoría de las tierras agrícolas pueden considerarse adecuadas para la producción de alimentos, concluyó que un 6,24 % de ellas (unos 137.000 kilómetros cuadrados) necesitaban ser evaluadas o restauradas. EFE

 

 

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