Estudiantes valencianos, felices por visitar el desierto de Marruecos 

"Ha sido impactante, porque buscábamos un escenario atípico, lugares preciosos con intercambios con gente que tiene una tienda, por ejemplo, y para ellos ha sido muy impactante combinarlo con sesiones de mentoría"

0

 

Rue20 Español/ Marrakech 

 

Del 12 al 18 de julio, unos estudiantes valencianos han vivido la experiencia de su vida en Marruecos, con la Cátedra Cultura Empresarial. 

 

 

La Càtedra de Cultura Empresarial de la Universitat de València, en el marco de la Fundación Universidad-Empresa de Valencia ADEIT, surgió para fomentar el espíritu empresarial en los jóvenes universitarios y así, a través de muchas fórmulas más clásicas, como cursos, talleres y mentoring, conocieran de primera mano qué supone ser empresario, además de potenciar la conexión entre la empresa y la Universidad. 

 

 

 

El programa se concentró en dos ubicaciones de Marruecos Agdz y Erg Chegaga, donde recibieron clases por los profesores desplazados, compartieron experiencias con empresarios locales, y fomentaron las habilidades y la actitud, claves para crear y liderar una empresa. 

 

También visitaron una Casbah, hicieron una ruta en camello por el desierto para ver la puesta de sol, montaron en 4×4 camino de un Oasis, etc. 

 

 

El empresario, presidente de Consultia Business Travel, fundador de Viajes Geisha y organizador y diseñador de este primer campus experiencial universitario, Juan Manuel Baixauli, ha vuelto emocionado de esta aventura que busca exprimir al máximo el potencial emprendedor de jóvenes universitarios elegidos a conciencia.

 

«Ha sido fascinante. Fuimos a una casa nómada en un oasis donde preguntamos de dónde venían. Les hacíamos entender a los estudiantes que creen que tienen las mismas posibilidades que el resto, pero darte cuenta que eres privilegiado en ciertas cosas, ayuda y eso solo lo puedes saber si lo ves de cerca», dijo Manuel Baixauli, según La Vanguardia

 

 

«Ha sido impactante, porque buscábamos un escenario atípico, lugares preciosos con intercambios con gente que tiene una tienda, por ejemplo, y para ellos ha sido muy impactante combinarlo con sesiones de mentoría», explicó Baixauli.

 

«Desde que empezó el siglo XXI, hemos entendido que tenemos que salir a contar lo que hacemos. Y en este viaje lo hemos hecho: nos han visto como personas normales, les contaba lo que me pasaba con su edad, y sentían suyos esos problemas. Somos un espejo», añadió.

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.