Los africanos unidos contra el terrorismo y los golpes de Estado

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Rue20 Español/ Rabat

 

Los líderes de la Unión Africana (UA) coincidieron este sábado en Malabo en la necesidad de redoblar esfuerzos para combatir dos males que lastran el avance de África: el retorno de los golpes de Estado y el terrorismo yihadista.

 

«Condenamos de manera firme los cambios inconstitucionales de gobierno en África (…) que han estado ocurriendo con una frecuencia inaceptable ante cierta pasividad, indiferencia e inacción por parte de los órganos regionales y continentales», afirmó el presidente de Angola, João Lourenço.

 

Lourenço hizo esa declaración ante el plenario de la cumbre extraordinaria que celebró la UA en la capital de Guinea Ecuatorial para evaluar los dos citados problemas, a la que asistieron una veintena de jefes de Estado y Gobierno.

 

El mandatario angoleño ejerció como presidente de turno de la UA al ausentarse hoy el jefe de Estado de Senegal y actual titular de ese cargo, Macky sall, quien tuvo que volver a su país por la muerte de once recién nacidos en un incendio esta semana.

 

El fantasma de los cinco golpes de Estado (dos en Malí y uno en Guinea-Conakri, Sudán y Burkina Faso) y una intentona golpista fallida (Guinea-Bisáu) acaecidos en algo menos de dos años en África sobrevoló el Palacio de Conferencias de Sipopo, que acogió la cumbre.

 

Cuatro Estados miembros de la UA (Malí, Guinea-Conakri, Burkina Faso y Sudán) están actualmente suspendidos de la organización tras la ruptura del orden constitucional por los militares.

 

Lourenço abogó por ser «firmes no solamente de cara a una condena, sino a la hora de tomar medidas que desalienten, que hagan no factible el funcionamiento de gobiernos que han sido constituidos con el gusto de la fuerza militar».

 

El mandatario consideró «importante que las organizaciones regionales competentes y la Unión Africana se reúnan de manera urgente y tomen medidas extraordinarias para forzar un retorno inmediato al orden constitucional en el país en cuestión».

 

Sobre el terrorismo, Lourenço señaló que «ha pasado de ser un fenómeno con una expresión limitada y localizada hace unas décadas a convertirse en un problema que se ha extendido por casi todas las regiones de nuestro continente».

 

«Frente a esta realidad -subrayó-, tenemos que intentar un esfuerzo concertado en el sentido de la movilización de medios que tenemos y con la capacidad material a nuestra disposición para afrontar esta situación de seguridad seria a escala continental».

 

En un tono similar se expresó el presidente de la Comisión (secretariado) de la UA, el chadiano Moussa Faki Mahamat, quien percibió una «correlación» entre el terrorismo y los golpes de Estado, pues «cada uno nutre al otro con sus causas».

 

El pasado 24 de enero, por ejemplo, los militares tomaron el poder en Burkina Faso y depusieron al presidente, Roch Kaboré, tras meses de descontento social por los constantes ataques yihadistas.

 

Entre los factores que provocan esos cambios inconstitucionales, Mahamat mencionó «la incapacidad de las autoridades de los gobiernos civiles de luchar contra el terrorismo», y exigió «acciones sólidas y coordinadas» como las «sanciones de la UA» contra los golpistas.

 

«Tenemos que ser cuidadosos. Las instituciones democráticas son un garante para el desarrollo económico y social de nuestro continente», zanjó el diplomático chadiano.

 

EL «CONTAGIO TERRORISTA»

 

En el terreno del terrorismo, Mahamat admitió que «el contagio terrorista sigue creciendo» pese a iniciativas como la Misión de Transición en Somalia (ATMIS) de la UA, que ayuda al Ejército somalí a luchar contra el grupo Al Shabab.

 

Esa realidad, aseveró, se debe a «la insuficiente solidaridad africana con los países víctimas del terrorismo», pero también al «incumplimiento de nuestros propios compromisos».

 

El presidente de la Comisión citó el caso de la Fuerza de Reserva Africana, que desde su creación en 2003 para reaccionar ante conflictos emergentes, aún no está operativa.

 

«En este tema ha faltado voluntad política, aunque tenemos los medios y los hombres que necesitamos», apuntó Mahamat, convencido de que ese contingente «permitiría reducir nuestra dependencia de las fuerzas extranjeras y hacer frente al terrorismo con mayores posibilidades de éxito».

 

En la cumbre ofició como anfitrión el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, quien lamentó que África «es víctima de crueles ataques terroristas» perpetrados por grupos yihadistas como Boko Haram (Nigeria) o Al Shabab.

 

«Ningún país está a salvo de su amenaza ni puede hacerle frente por sí solo. Requiere trabajo en equipo, colaboración y coordinación internacional», subrayó Obiang, quien también rechazó los cambios inconstitucionales de Gobierno porque suponen «un retroceso en materia de gobernanza democrática» para África.

 

Pese a condenar el golpismo, el mandatario ecuatoguineano dirige su país desde que en 1979 derrocó a su tío Francisco Macías con un golpe de Estado, siendo el presidente que más tiempo lleva en el poder en el mundo.

 

En la cumbre intervino, igualmente, el secretario general adjunto de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la ONU, Vladimir Voronkov, quien enfatizó que grupos como Al Qaeda, el Estado Islámico y sus afiliados «han intensificado sus ataques en todo el continente».

 

En 2020, precisó Voronkov, «aproximadamente la mitad de las muertes por terrorismo» en el planeta se registraron en África.

 

Los líderes de la UA ya celebraron este viernes otra cumbre extraordinaria en Malabo para buscar soluciones africanas a las crisis humanitarias de África, donde más de cien millones de personas necesitan ayuda «urgente» en 2022. EFE

 

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