El Gobierno marroquí pone en marcha la oficialización del Amazigh

La consejera del presidente del Gobierno para los asuntos "amazigh", Amina Ben Cheij, indica que el retraso en la aplicación de esa media constitucional se debe a que durante los últimos diez años han gobernado los islamistas que no estaban a favor de la oficialización del amazigh

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Rue20 Español/ Rabat

 

Mohamed Siali

 

Una década después de que la lengua amazigh se hiciera oficial en su Constitución, Marruecos ha comenzado a introducirla en instituciones como el Parlamento y las administraciones públicas que tienen contacto directo con los ciudadanos, y a exigir que la hable parte de los nuevos funcionarios.

 

El amazigh, que cuenta con su propio alfabeto, el «tifinagh», es un idioma hablado por millones de personas originarias del norte de África y el Sahel y, según estimaciones oficiales, es la lengua materna de un tercio de la población marroquí.

 

La consejera del presidente del Gobierno para los asuntos «amazigh», Amina Ben Cheij, indica en una entrevista concedida a Efe que el retraso en la aplicación de esa media constitucional se debe a que durante los últimos diez años han gobernado los islamistas que no estaban a favor de la oficialización del amazigh.

 

El nuevo ejecutivo presidido por el magnate liberal, Aziz Ajanuch, que también es bereber (amazigh), ha dado desde su investidura el pasado mes de octubre varios pasos a favor de la materialización del carácter oficial de este idioma.

Según explica Ben Cheij, el Ministerio de Transición Digital y Reforma Administrativa instó el pasado 15 de abril en una circular dirigida a todos los departamentos gubernamentales y empresas públicas a usar el «amazigh» en todas su comunicaciones.

 

El documento exige a esas instituciones que establezcan de inmediato una serie de protocolos en materia de comunicación y orientación en lengua bereber, junto al árabe, y que contraten a personal que domine ese idioma.

 

Asimismo, estas administraciones están obligadas a integrar la lengua «amazigh» en sus líneas telefónicas directas de atención a la ciudadanía, así como en placas, carteles, rótulos en fachadas, portales web, aplicaciones y comunicados de prensa, además de en todas sus campañas de sensibilización.

 

En esta misma línea, el Ministerio de Justicia firmó el pasado 25 de enero un convenio de cooperación con el Instituto Real de la Cultura Amazigh (IRCAM) para que los diferentes departamentos de ese ministerio contraten a funcionarios que hablen bereber para atender y orientar a los usuarios.

 

El convenio permitirá al ministerio traducir sus documentos y textos administrativos y legales, a la espera de la adopción de otras medidas como el uso del «amazigh» en juicios y en investigaciones judiciales.

 

Ese ministerio convocó el pasado mes de enero una oposición para asistentes sociales e intérpretes con dominio del árabe y el bereber en sus administraciones y en los tribunales, y anunció que el 60 por ciento del nuevo personal contratado deberá conocer este idioma, precisa Ben Cheij.

 

El pasado 11 de abril, la Cámara de los Representantes (cámara baja del Parlamento) empezó, por primera vez en su historia, a retransmitir en directo sus sesiones en las tres variantes del bereber en Marruecos, que son el «tasusit» (hablado en el sur), el «tachelhit» (centro) y el «tarifit» (norte).

 

Por razones prácticas, explica Ben Cheij, esa institución parlamentaria utiliza las tres variantes más importantes de esa lengua, a la espera de que la enseñanza del «amazigh» en la escuela permita su estandarización en una sola lengua.

Estos pasos son fruto de la aprobación por parte del Parlamento en junio de 2019 de una ley que establece las etapas de la implementación del bereber en diferentes ámbitos (educación, comunicación, justicia y legislación), y a la que se destinó una partida de 200 millones de dirhams (19 millones de euros) en los presupuestos general de 2022.

 

El país magrebí comenzó a enseñar el «amazigh» de forma paulatina en las escuelas públicas a partir del 2003 y en la actualidad hay más de 600.000 niños marroquíes que estudian este idioma en la primaria.

 

Hoy en día hay algo más de un millar de docentes del bereber y se espera que esa cifra llegue a los 5.000 en 2030 si se consigue superar el problema de la escasez de recursos humanos, según informaciones facilitadas por el Ministerio marroquí de Educación.

 

Ben Cheij explicó que este año el gobierno marroquí ha contratado a 400 docentes para enseñar el amazigh lo que duplica la cifra de profesores contratados en años anteriores, entre 100 y 180.

 

 

 

Aunque en Marruecos se inauguró en 2010 una televisión pública que emite toda su programación en bereber, el resto de las instituciones audiovisuales estatales están obligadas a difundir una parte de sus programas en este idioma.

Tras una marginación casi total de siglos, el rey Mohamed VI declaró en un discurso en 2001 que el amazigh es «un componente esencial de la cultura nacional y un rico patrimonio cultural, y que marca todos los rasgos de la historia y la civilización marroquíes».

 

Este discurso, pronunciado por el monarca dos años después de su acceso al trono, fue considerado por la mayoría de los defensores del bereber como una declaración histórica a la que sucedió la creación del IRCAM. EFE

 

 

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