Boussouf: la Mezquita de París salvó a 1.000 judíos franceses del Holocausto

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Rue20 Español/ Mequínez 

 

Sobre la construcción de la Mezquita de París, Abdellah Boussouf, el Secretario General del Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero, ha señalado «las autoridades de Francia estaban deseosas de dar legitimidad religiosa islámica a la mezquita de la capital francesa y de respetar los más mínimos detalles, especialmente a nivel de la arquitectura y la construcción; por lo que el mariscal Lyautey encargó a los arquitectos que trabajaban con él en Marruecos, y trajo alrededor de 450 artesanos tradicionales expertos, además de materiales de albañilería, cerámica, azulejos,… Todo eso de Marruecos».

 

«Para completar la legitimidad espiritual y religiosa de la Mezquita de París, la inauguración, que tuvo lugar el 15 de julio de 1926, contó con la presencia del Sultán Mawlay Yusuf quien asistió con una delegación ministerial compuesta por el Ministro marroquí de Asuntos Islámicos, Ahmed Al-Jay, el Ministro Al-Maqari», dice Boussouf. 

 

En cuanto a los asistentes franceses para el día de la inauguración, transmitieron muchos mensajes políticos, militares y legislativos fuertes a través de la presencia de hombres de primera clase en el Estado francés, encabezado por el Presidente de la República Francesa Gaston Doumergue y Edouard Herriot, Presidente de la Asamblea General francesa, quien fue uno de los grandes defensores del proyecto de la Mezquita de París, además de altos mandos militares.

 

Segun el Secretario General del Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero, «la Mezquita de París volvió al frente de los acontecimientos durante la Segunda Guerra Mundial, donde la mezquita se convirtió en un lugar de refugio para los judíos franceses, donde Si Kaddour Benghabrit, bajo la dirección del Sultán Muhammad V, ayudó a los judíos franceses y les entregó certificados y documentos de identidad como musulmanes y asignó los sótanos de la mezquita como un lugar para que los judíos franceses se escondieran de los soldados del Gobierno de Vichy». 

 

«De esta manera, entre 500 y 1.000 judíos franceses se salvaron del Holocausto por no entregarlos al gobierno nazi de Vichy», agrega. 

 

Al mismo tiempo, el sultán marroquí Mohammed V se abstuvo de entregar judíos marroquíes al gobierno de Vichy con su famoso dicho «No tengo judíos, sino ciudadanos marroquíes».

 

La construcción de la Mezquita de París, con todas sus instalaciones, se hizo realidad tras «un esfuerzo intelectual, jurídico y político», pese a los impedimentos legales en virtud de la ley de 1905, siendo testigo de un homenaje francés a todas las víctimas de la Primera Guerra Mundial de entre los soldados de sus colonias en los países del norte y oeste de África.

 

Después de todos los nobles objetivos humanitarios y sociales que la mezquita había alcanzado en tiempos históricos sensibles, sufrió un asalto por partes extranjeras que no tenían la legitimidad religiosa y espiritual por la que el «Mariscal Lyautey», el Presidente de la República Francesa y el Presidente de la Asamblea General en 1926 salieron a defenderla judicialmente, recuerda Boussouf.

 

«Intentaron politizar la Mezquita de París y la pintaron con el color de los intereses políticos y las campañas electorales, y repartieron dinero a diestra y a siniestra, y dividieron a los musulmanes de Francia después de que la Mezquita de París fuera un lugar para su congregación,… en vez de educar a las comunidades musulmanas sobre los principios tolerantes de la religión islámica y las reglas de convivencia, y defender la libertad de creencias como un principio universal en los tratados internacionales de derechos humanos». 

 

«A pesar de esto, la historia, la correspondencia, los decretos reales, la legitimidad religiosa, la arquitectura, el azulejo, la cúpula, la qiblah,… dicen con la voz más alta que la mezquita de París es marroquí sí o sí», concluye. 

 

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