Motivos y repercusiones de la postura española respecto al Sáhara

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Rue20 Español / Tánger 

 

Naoufal Bouamri 

 

La nueva posición de España fue expresada por el Gobierno español en una carta dirigida, por el presidente Pedro Sánchez, al monarca marroquí, en la que aclaraba su postura sobre un tema vital para los marroquíes, y crucial e inevitable para la nación marroquí para conseguir más logros políticos con el objetivo de poner fin a este conflicto artificial del Sáhara, que ha durado mucho, y que está cerca su final después de que España se uniera a Alemania, a los Estados Unidos de América y al Consejo de Seguridad en apoyo a la iniciativa de autonomía, que se ha convertido en la única solución para acabar con dicho diferendo, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y la hoja de ruta desarrollada por la Secretaría General de las Naciones Unidas, y las resoluciones del Consejo de Seguridad.

 

Hoy, España se ha liberado de toda la presión histórica que dejó el General Franco, así como la etapa colonial de carácter expansionista para España en la región con todos sus consecuencias políticas, geográficas e históricas.

 

España consideraba las provincias saharauis como “Sáhara español” y que en algún momento quiso que fuera parte de ella.

 

Pero dicho plan fue rechazado rotundamente por la población local con una fuerte sublevación declarando fidelidad y lealtad al Trono alauita y al Reino de Marruecos, para abortar así este sueño que ha encadenado a los líderes de la política española desde 1975, lo que los llevó a vacilar entre mantenerse en el círculo de las complejidades del pasado o encaminarse hacia el futuro, y finalmente optó por liberarse de la historia colonial española y aceptar la verdad histórica que dice que el Sáhara “Occidental” fue y seguirá siendo un territorio marroquí, bajo la soberanía administrativa, política y económica de Marruecos.

 

1- la importancia de la posición española:

 

En primer lugar, cabe aclarar la naturaleza e importancia de la nueva posición española, ya que proviene de un país que tuvo una presencia histórica en la región, y es considerado como uno del Grupo de Amigos del Sáhara «Occidental» en el Consejo de Seguridad, que contribuye al debate del proyecto borrador elaborado por los Estados Unidos antes de su presentación al Consejo de Seguridad.

 

Además, su opinión se considera importante debido a su histórica influencia en el conflicto, ya que fue quien firmó el Acuerdo de Madrid con Marruecos y Mauritania, y durante años siguió siendo un bastión histórico del Polisario en Europa, su bastión histórico, y la incubadora de la corriente europea que apoya la propuesta separatista en el Sáhara.

 

Por lo que, esta posición no proviene de un país normal y corriente, sino de un país que tiene una influencia y presencia histórica directa en el conflicto, posición que no es menos importante que la de los Estados Unidos de América.

 

Además, es una posición que proviene de uno de los grandes partidos políticos españoles de izquierda, aunque sus líderes históricos llevan años teniendo la convicción de que hay que mantener la confianza con Marruecos y apoyar la iniciativa de autonomía, empezando por el líder de los socialistas españoles Felipe González llegando a Rodríguez Zapatero, quien se declaró convencido desde 2008 de la importancia de la iniciativa de la autonomía y de construir una clara colaboración con Marruecos basada en la confianza mutua, aunque las opciones ideológicas del partido se mantuvieron «fieles» a la posición tradicional del partido sobre el conflicto, influenciado por la izquierda.

 

Este partido, que tiene una fuerte presencia política en España, cuyo Secretario General, que es actualmente el jefe del Gobierno español, ha expresado últimamente una nueva posición sobre el conflicto del Sáhara, que sin duda tendrá un impacto no solo en la política exterior de su país, sino que también provocará una revolución interna en el propio partido. 

 

 

Por tanto, la nueva decisión española debe leerse desde diversos ángulos y perspectivas, sobre todo porque no es solamente una decisión política relacionada con la política exterior de España, sino que también es una decisión que supondrá una revolución ideológica en el seno del partido porque toca uno de los constantes que permanecieron rígidos en los documentos oficiales de la izquierda española, y la posición tradicional sobre el conflicto no fue superada salvo gracias a este valiente paso dado por España, para hacer prevalecer el futuro común y la opción de generar confianza con Marruecos.

 

Ciertamente, esta posición influirá positivamente en el resto de los partidos de la izquierda española, incluido Podemos, el partido ideológicamente hipócrita que apoya el referéndum de autodeterminación en el Sáhara y lo rechaza en Cataluña.

 

Lo mismo se aplica al Partido Comunista de España, a pesar de su débil influencia en el campo partidista.

 

2- Los factores que llevaron España a cambiar su posición:

 

Como es bien sabido, hubo una gran tensión en las relaciones hispano-marroquíes, en la que entraron varios factores, el primero de ellos fue la falta de claridad en la posición española frente a las cuestiones vitales de Marruecos hasta el punto de llegar a una ruptura diplomática, económica y política entre ambos países.

 

El nivel de tensión aumentó tras la acogida secreta y con una identidad falsa por parte de España a Brahim Ghali, para llegar con ello a un punto que parecía ser el punto de no retorno, ya que Marruecos lo consideró como un apuñalamiento por la espalda por parte de un país que se supone que es su aliado y amigo, por lo que Marruecos ejerció su derecho a la protesta diplomática en la forma que le pareció adecuada, a través de la cual preservó sus intereses vitales y defendió sus cuestiones principales, especialmente cuando se trata de su primera cuestión vital, o sea, la cuestión del Sáhara.

 

El cambio de la posición española es el resultado de varios factores básicos relacionados con la política interior de España, pero el factor más importante que ha contribuido al cambio de la visión de España sobre el conflicto del Sáhara está relacionado con las opciones diplomáticas marroquíes.

 

Esta crisis no ha afectado solamente a los dos países, sino a la región en su conjunto, especialmente porque Marruecos es el único país confiable tanto para Europa como para el Occidente para ser la puerta de entrada más segura hacia el continente de África.

 

Marruecos se ha convertido en una auténtica potencia regional por su presencia e influencia en la región, dicha situación parece haber causado molestia en algunos círculos políticos de España, lo que les ha llevado a tratar de provocar a Marruecos, cosa que desató una crisis diplomática entre ambos países, así como un gran malentendido provocado por las actitudes españolas hacia Marruecos y por el conflicto del Sáhara, Marruecos respondió con gran firmeza diplomática expresada por el Rey de Marruecos en sus discursos donde subrayó que Marruecos no aceptará ninguna asociación o alianza si no hay respeto a su integridad territorial y sus causas vitales, además de la claridad en las posiciones sobre estas últimas.

 

La firmeza de la diplomacia marroquí, gracias a la Visión Real en la gestión y definición de las líneas estratégicas para la gestión de las relaciones exteriores de Marruecos, ha sido clave para la producción de estas transformaciones que estamos viviendo.

 

3- El impacto de la crisis ruso-occidental en la posición española:

 

Los factores externos, como por ejemplo la crisis ruso-ucraniana, o mejor dicho la crisis ruso-occidental, han contribuido también a la producción de estos profundos cambios en las relaciones internacionales, sobre todo en lo que se refiere a sus repercusiones estratégicas en la región mediterránea.

 

El intento del régimen argelino de presionar a España con la cuestión del gas es un peligroso indicio de que este régimen ha querido aprovechar la actual crisis mundial para presionar a Europa en general y chantajear a España en particular, por lo que España optó por volver a su aliado natural, Marruecos, librándose de presiones y chantajes del régimen argelino.

 

Se puede decir aquí que la posición española actual refleja gran parte de la transformación geoestratégica que vive no sólo España, sino la región mediterránea en general.

 

Es una transformación que indica una tendencia general hacia la formación de un bloque mediterráneo económico, político y estratégico cuyos centros serán España y Marruecos.

 

Se puede afirmar también que España se anticipó al impacto de la crisis ruso-occidental en el norte de África y la región mediterránea y dio este paso para sentar las bases de la construcción de una asociación avanzada hispano-marroquí basada en el respeto a la soberanía y la unidad de los Estados.

 

4- Repercusión de la posición española en Europa:

 

El impacto más importante de esta nueva decisión española será dentro del Parlamento Europeo, ya que el bloque de parlamentarios pertenecientes al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se unirá al resto de bloques parlamentarios europeos en el Parlamento Europeo que apoyan y apoyarán la iniciativa de autonomía como una solución política para poner fin al conflicto del Sáhara marroquí, y que buscan construir una fuerte asociación europeo-marroquí, lo que repercutirá positivamente en las posiciones que el Parlamento Europeo anunciará en el futuro con respecto a la relación europeo-marroquí, especialmente porque Marruecos tiene una gran asociación estratégica con la Unión Europea.

 

La voz española fue explotada en particular por su sensibilidad para atacar a Marruecos por parte del lobby que apoya al Polisario,

 

Pero hoy, este lobby perderá esta voz, fuerte e influyente, y habrá un consenso por parte de las mayores fuerzas parlamentarias españolas dentro del Parlamento Europeo, a través de la derecha representada por el Partido Popular y la izquierda representada por el PSOE, en apoyo de la asociación con Marruecos.

 

Traducción: Mohamed Charbi 

 

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