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jueves, julio 25, 2024

Día de la Mano Roja: ¡Qué hay del reclutamiento de niños en Tinduf!

 

Rue20 Español / Tánger 

 

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Naoufal Bouamri

 

El 12 de febrero de cada año, el mundo de los derechos humanos conmemora el Día Internacional contra el Reclutamiento de Niños en Conflictos Armados.

 

Se trata de una iniciativa lanzada hace más de veinte años bajo el nombre «Día de la Mano Roja» contra el uso de niños soldados, de modo que se lanzó una campaña para hacer un llamado a los Estados y gobiernos con el fin de luchar contra el reclutamiento y la explotación de niños en conflictos armados militares, coincidiendo con la ratificación del “Protocolo Adicional para la Protección de Niños en Conflictos Armados” por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas en mayo de 2000, y que entró en vigor el 12 de febrero de 2002, y fue aprobado por 172 países.

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Este Protocolo vino a ofrecer otras protecciones legales y de derechos humanos adicionales, además de las protecciones otorgadas por la Convención sobre los Derechos del Niño proporciona, a favor de los niños, especialmente en las zonas donde hay conflictos armados y tensiones, en las que se explota en particular a los niños que necesitan una protección especial, que este protocolo trató de brindarles, ya que forman parte de los grupos vulnerables que necesitan cuidados y protección para no ser explotados en las guerras. 

 

Naciones Unidas presentó anteriormente diez realidades alarmantes sobre el reclutamiento militar de niños, entre ellas se encuentran estas conclusiones que volvemos a presentar a continuación debido a su utilidad:

 

El reclutamiento forzado de niños para usarlos en conflictos armados se considera una de las peores formas de trabajo infantil junto con violaciones como la trata con fines de explotación sexual, según la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas.

 

Muchos niños son reclutados y utilizados forzosamente por parte de fuerzas o grupos armados, mientras que otros niños se ven obligados a unirse a grupos o fuerzas armadas debido a factores socioeconómicos como la pobreza extrema o la falta de acceso a la educación.

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Los conflictos armados tienen efectos nocivos para los niños que participan directamente en los actos de la violencia u otras atrocidades, de manera que causan en los niños expuestos a los horrores de la guerra cicatrices psicológicas a largo plazo y, a menudo, requieren apoyo psicosocial al ser liberados.

 

Si los ex niños soldados no consiguen una integración adecuada en la sociedad, existe un alto riesgo de que vuelvan a ser reclutados de nuevo. Al respecto, los trabajadores humanitarios dicen que los programas de apoyo a la reintegración a menudo no cuentan con fondos suficientes.

 

Todas estas conclusiones, de las Naciones Unidas sobre el reclutamiento de niños en los conflictos armados, están muy relacionadas con la situación general en la que viven varias zonas de conflicto.

 

En este contexto, los campamentos de Tinduf siguen siendo las zonas más peligrosas donde ocurre la mayor explotación de niños en las actividades que lleva a cabo las milicias del Polisario, que todas son militares, donde recluyen a los niños de los campamentos en centros armados en el desierto de Tinduf al sur de Argelia, y carecen de las necesidades más básicas de la vida, están lejos de sus familias y están fuera de las aulas donde deberían estar.

 

Los campamentos de Tinduf, que viven en una situación anormal, se agravan con la explotación y el reclutamiento forzoso de sus niños en un conflicto que las Naciones Unidas quiere que sea político, mientras que el Polisario y el Estado argelino lo empujan hacia el armamento, donde los niños son su combustible, y el combustible del Polisario para provocar una guerra en la región para servir a las agendas del ejército argelino. 

 

Marruecos ya presentó anteriormente este expediente a Naciones Unidas en más de una ocasión y, a pesar de los intentos del Estado argelino de negarlo, los vídeos y las imágenes que fueron tomados desde el interior de los campamentos y presentados en ruedas de prensa que había organizado el embajador marroquí Omar Hilale en la sede de las Naciones Unidas fueron suficientes para convencer a la ONU y al mundo entero de la gravedad de la situación para la gente de los campamentos en general y los niños las mujeres en particular, lo que impulsó a los actores internacionales, especialmente a los defensores de los derechos humanos en varios países del mundo, a escribir al Secretario General de las Naciones Unidas y a las Naciones Unidas para que interviniera para proteger a los niños de los campamentos de Tinduf y poner fin a esta explotación atroz que sufren. 

 

Es una explotación que viola todas las normas estipuladas en la Convención sobre los Derechos del Niño, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de las Naciones Unidas.

 

Este crimen se suma a los otros crímenes que ha cometido y sigue cometiendo el Polisario, donde caen decenas de víctimas desde civiles y activistas, luego los niños, empujados por el Polisario y el Estado argelino en la última crisis que conoció la región, para que fueran la combustible de una guerra por la que Marruecos no se dejó llevar para preservar la vida de los civiles y la seguridad de la región, en escenas documentadas por todo el mundo, especialmente en la propaganda presentada por los medios oficiales argelinos por una falsa guerra protagonizada por sus canales.

 

El 12 de febrero no es solo un día para proteger a los niños de los conflictos armados y de la explotación, sino que también es una ocasión para arrojar luz sobre la explotación más grave de la infancia en los campamentos de Tinduf por parte de las milicias del Polisario y el régimen militar argelino, este último sigue siendo el primer responsable de esta explotación que viola las normas internacionales de los derechos humanos y las del Derecho Internacional Humanitario que brinda la protección a las personas vulnerables, especialmente a los niños, lo que convierte al régimen argelino en un régimen acusado que debe rendir cuentas ante el Derecho Internacional y con plena responsabilidad penal por el reclutamiento forzoso de niños en los campamentos.

 

Es hora de hacer un llamamiento a las Naciones Unidas para que brinde la protección legal y de derechos humanos necesaria a los niños de los campamentos contra su explotación ilícita dentro del conflicto artificial por el Sáhara.

 

El Polisario convierte a estos niños en mercenarios y los lanza en conflictos internos, tal como ocurrió en Libia durante la revolución que tuvo lugar en 2011.

 

Naciones Unidas debe asumir, primero, su responsabilidad moral, luego su responsabilidad jurídica y humanitaria, y si no es capaz de imponer una solución política sobre el régimen argelino, de acuerdo con los criterios estipulados en las resoluciones del Consejo de Seguridad, debe aliviar, por lo menos, el sufrimiento de los niños de los campamentos, condenando a todos aquellos que los explotan y los empujan en actividades militares armadas, así como debe sacar a los niños de los campamentos y devolverlos a su patria, Marruecos, donde sus familias se han visto obligadas a vivir entre las tierras argelinas y el sur de Marruecos por el asedio militar impuesto por los militares contra la gente de los campamentos, así como a causa de la continuación de este conflicto en el que Argelia obstaculiza cualquier solución política seria para solucionarlo.

 

En pocas palabras, la situación de los niños y su grave explotación en los campamentos pone al desnudo la cara negra y atroz del régimen argelino y de las milicias del Polisario.

 

Traducción: Mohamed Charbi

 

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