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Meryem Ghoua
Tinerhir o Tinghir es una ciudad marroquí ubicada en el este del país, al pie de las montañas del Atlas. La provincia de Tinghir tiene una superficie de 13007km2.

Tinghir en el idioma Amazigh (el dialecto de la zona), significa «la de las montañas» debido a su localización.
Tinghir está construida a diferentes niveles en torno a un promontorio dominado por las ruinas de una antigua kasbah de El Glaoui.
En las dos últimas décadas, Tinghir ha experimentado un crecimiento urbano muy rápido, y han aparecido barrios nuevos como Tichka, Lwafa, Bougafer y Tihit.

La mayoría de sus habitantes son de habla amazigh y consisten en las tribus Aït Seddrat de Dadès, Aït Atta, Aït Morghad, Aït Haddidou y Aït Tdoghte.
Esta ciudad es muy conocida por su magnífico palmeral y sus famosas gargantas del Todra.

Los lugares más destacados de Tinghir son los zocos, el antiguo ksar, varias kasbas, los huertos frondosos y la mezquita Ikelane.
Un poco más lejos, las gargantas, el gran palmeral, la alfarería de El Hart n’Iaamine y los numerosos ksur justifican una jornada de estancia. Y todavía más lejos, en el ksar El Khorbat, el Museo de los Oasis constituye el sitio ideal donde comprender la cultura y las tradiciones de la región, según informa «Rogermimo».

El antiguo ksar de Tinghir, llamado a menudo «barrio judío», ha perdido desgraciadamente sus murallas y sus seis entradas monumentales de origen pero conserva un cierto encanto en sus callejuelas estrechas y sus paredes de tierra.
El mismo palacio está siendo restaurado por la asociación Mqorn gracias a la ayuda económica del ayuntamiento y del gobierno civil, según la misma fuente.
Tanto este lugar como toda la ciudad de tinghir testimonian la presencia de los judíos en Marruecos.

«Mi obra evoca un momento muy particular en el que judíos y musulmanes vivían juntos sobre esta tierra bereber, en los confines del sureste marroquí”, explicó el franco-marroquí Kamal Hachkar.
“La religión nos separaba, pero el bien nos unía: la partida de los judíos provocó un vacío y siempre estarán en nuestra memoria”, desveló Daoud, un artesano centenario.
«Entre judíos y musulmanes siempre nos entendimos», agregó.
En cuanto a la kasbah del Cheikh Bassou, hoy en día, es un hotel llamado «Hotel Tomboctou», un lugar dónde se pueden ver y contemplar la exposiciones de arte. Fue fundada en 1944.

Por otro lado, los huertos de Tinghir disponen de miles de palmeras, olivos y otros frutales. Un elevado número de caminos serpentean entre los campos y permiten apreciar los sistemas de irrigación y de cultivo.
Las inefables Gargantas del Todrá son unos espectaculares cañones de rocas que en su punto más alto presenta unos acantilados que superan los 100 metros de altura por poco más de 20 metros de separación entre estas enormes paredes.

Las Gargantas del Todra son reconocidas mundialmente por ser uno de los cañones rocosos más espectaculares.
Estas gargantas se encuentran a tan solo unos veinticinco kilómetros al norte de la ciudad de Tinghir, la carretera que conduce a las gargantes ofrece preciosos paisajes, como Assoul o Ighri así como una bella vista del majestuoso palmeral, según reveló Viaje al Desierto.

El río cristalino que corre a través de esta garganta es muy impresionante ya que está conducido por canales y acequias, creando el valle de Todrá, y formando un esplendido oasis de palmeras y olivos.

Cabe destacar que la economía de la ciudad se basa principalmente en la agricultura, el comercio y los servicios relacionados con el turismo. Muchas familias viven del dinero enviado a casa por sus parientes emigrantes en Europa.
