Caso Gali. Defensa española se lava las manos y «señala» a Laya y su jefe

Robles desvincula al Ministerio de Defensa de la entrada clandestina e ilegal de Ghali en España

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Rue20 Español / Mequínez

 

El ‘caso Ghali’ sigue siendo un tema de actualidad dentro de España, particularmente entre los políticos del país, debido a las enormes consecuencias que está provocando a nivel de las relaciones entre Marruecos y España, dos países amigos y vecinos.

 

A pesar de las investigaciones judiciales abiertas desde hace meses acerca de la entrada fraudulenta en España del presunto líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, no se ha podido llegar a la verdad hasta ahora.

 

En este contexto, en una comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso, la ministra española de Defensa, Margarita Robles, ha desvinculado este miércoles a su Departamento de la entrada secreta de Ghali, según «Europa Press».

 

Robles ha insistido nuevamente en que el Ministerio de Defensa sólo tiene constancia de que un avión de Estado de Argelia llegó a Zaragoza a las 19.25 horas del día 18 de abril y, «por razones de seguridad y conforme a la práctica habitual para estas aeronaves, fue conducida a la plataforma militar».

 

«Solo puedo informar que las escalas de aeronaves de Estado no son competencia del Ministerio de Defensa, que se limita a coordinar cuestiones técnicas, en caso de que fuera necesario, con el Departamento competente en esta materia, que es el Ministerio de Asuntos Exteriores Unión Europea y de Cooperación, a través de las autoridades correspondientes del Ejército del Aire, que actúan, como no puede ser de otro modo, en el marco legal y reglamentario correspondiente», ha subrayado Robles.

 

Tras estas declaraciones del Ministerio de Defensa, el dedo acusador vuelve a dirigirse principalmente a la ex ministra de Exteriores Arancha González Laya, por ser la responsable directa de la acogida de Ghali, que provocó una crisis diplomática mayúscula entre Rabat y Madrid.

 

El diputado de Foro Asturias, Isidro Martínez Oblanca, ha calificado de «pésima» la actuación del Gobierno español en este caso, que puso «en riesgo» las relaciones con Marruecos y ha pedido que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sea quien rinda cuentas en el Congreso.

 

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