El régimen argelino, refugio y valedor del Frente Polisario

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Rue20 Español /Rabat 

 

Mouhcine El Fezazi

 

Últimamente, nos ha sorprendido el raro comunicado del Ministerio de Exteriores argelino en que informa que “con motivo del nombramiento del nuevo enviado especial de Naciones Unidas para el Sáhara, Argelia reafirma su total apoyo a todos los esfuerzos para proseguir la negociación directa entre las dos partes que disputan la soberanía del Sáhara: Marruecos y el Frente Polisario”.

 

A continuación, pide “la reanudación de las negociaciones directas ente Rabat y el Frente Polisario, interrumpidas desde 2018”, añade el comunicado.

 

Argelia está acostumbrada a utilizar el doble discurso con respecto al conflicto del Sáhara.

 

A escondidas, sigue suministrando armas y apoyo político al Frente Polisario, mientras ante la opinión pública niega ser parte del conflicto, resaltando que está a favor del diálogo por encontrar una solución política justa y duradera.

 

Pero en realidad, Argelia es la verdadera parte de este conflicto, al convertirse en el principal valedor y refugio del Frente Polisario ante los organismos internacionales.

 

El deseo de empujar a la comunidad internacional a que reconociera la autodeterminación dSáhara ra ha sido durante cuarenta años, el primer punto de la agenda exterior de la política argelina.

Es más, los medios de comunicación argelinos, y a su cabeza la agencia de noticias APS, dedican un sinfín de noticias diarias a este conflicto.

 

El Frente Polisario cuenta con el apoyo tácito de Argelia, que se esfuerza por frenar el incremento económico fuerte de Marruecos y su creciente influencia en África.

 

Por eso, Argelia se tapa los ojos y hace la vista gorda ante las agresiones cometidas por sus milicias que aseguran atacar «a diario posiciones militares marroquíes a lo largo del muro de seguridad construido en el desierto”. 

Unos ataques inventados porque hasta la ONU afirma que la situación está estable y bajo control tras liberar el paso fronterizo El Guergarat de las milicias separatistas el paso noviembre por el Ejército marroquí.

 

A este respecto, el politólogo Ignacio Altamirano escribe en un artículo, que lleva como título “Eje de Argelia, ETA y Frente Polisario”, publicado en medios de comunicación españoles, como «lahoradeafrica.com» y «voziberica.com», que “Argelia se convirtió en el refugio de los movimientos revolucionarios armados.

 

Todo el mundo conoce el gran apoyo que suministra el régimen argelino a la banda terrorista del Frente Polisario, en cuanto al entrenamiento militar o al apoyo político”.

Cabe resaltar que el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, anunció el nombramiento del diplomático italo-sueco Staffan de Mistura como nuevo enviado especial de Naciones Unidas para el Sáhara, cuyo puesto está vacante desde 2019. Su nombramiento viene en tiempos de crisis diplomática que pone la estabilidad de la región en peligro.

 

El Frente Polisario anunció la ruptura del acuerdo de alto el fuego firmado en 1991 y declaró el estado de guerra contra Marruecos. Pero antes, usó a su población civil como escudos humanos, al decidir bloquear el paso del Guerguerat, principal carretera de conexión con Mauritania. Lo cual empujó a Marruecos a utilizar a su Ejército para reabrir el paso fronterizo y restablecer el orden en la zona.

Ahora, las tres partes involucradas en el conflicto del Sáhara observan con interés el nombramiento del nuevo enviado especial para ver qué medidas va a tomar para encontrar una solución a este conflicto.

 

Mientras tanto, Marruecos se aferra a su soberanía sobre las provincias del sur y reafirma que la verdadera solución del conflicto está en su propuesta de plan de autonomía avanzado, como paso previo a una solución política justa y duradera.

 

La integridad territorial es incuestionable, y se defiende con uñas y dientes contra el terrorismo separatista.

 

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