¿Se convertirá Afganistán en un nuevo imán para los yihadistas marroquíes?

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Rue20 español/Rabat

Jamal Bourfissi

 

El futuro de Afganistán está en el aire tras la toma del poder por los combatientes talibanes. Dentro de este país reina ahora el caos tras la llegada de los talibanes a Kabul, y la salida del presidente fuera del país.

Pero, fuera comienzan a surgir interrogantes difíciles de responder. Sólo tiempo tendrá la respuesta exacta.  

Sin embargo, la pregunta central que muchos se hacen es: ¿Afganistán se convertirá en un nuevo foco atractivo para yihadistas (incluidos los yihadistas marroquíes) especialmente después de la caída del califato en Siria e Irak tras la derrota de Daech?

¿Se convertirá Afganistán en un imán para todos los que quieran luchar o vivir bajo el «Estado Islámico»?

Un gran número de marroquíes ya han marchado a Afganistán para luchar junto a Al-Qaeda. Tras la eliminación de esta organización y la muerte de su líder Ben Laden, un gran número de ellos huyeron hacia otros focos de tensión en Irak y Siria.

Muchos ciudadanos que fueron detenidos tras los atentados terroristas que azotaron la ciudad de Casablanca el 16 de mayo de 2003 admitieron haber pasado y residido en Afganistán. Admitieron también haber sido entrenados en el uso de armas en los campamentos.

En el contexto de una acción proactiva, los servicios de seguridad marroquíes intentarán evaluar los riesgos potenciales debido a la posibilidad de que Afganistán se convierta en un nuevo foco de atracción de yihadistas.

Los datos disponibles indican que 1.659 yihadistas marroquíes abandonaron Marruecos para unirse a varias organizaciones terroristas en Siria e Irak.

El primer grupo de marroquíes se unió al frente sirio a principios de 2012, y la mayoría de ellos se afilió inicialmente a Al-Qaeda en Irak, después de lo cual grupos de jóvenes se unieron gradualmente desde dentro y fuera del Reino.

Inicialmente lucharon del lado de Jabhat al-Nusra, dirigido por Abu Muhammad al-Jolani, antes de su división como resultado del establecimiento de Daech, dirigido por Abu Bakr al-Baghdadi, en abril de 2013, lo que provocó cambios en lealtades.

Muchos marroquíes se unieron a Daech junto con el Movimiento Sham al-Islam, que ha sido testigo de una afluencia cada vez mayor de combatientes marroquíes desde el verano de 2013.

¿Se repetirá este escenario cuando los talibanes se apoderen de Afganistán?

 

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