España en dos discursos reales: cambio de tono, no de contenido

El último discurso no suplanta al penúltimo, sino lo corrobora. Marruecos mantiene la misma orientación y narrativa, pero el tono se cambia con el cambio del contexto. 

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Rue20 Español/ Mohammadia

 

Toufiq Slimani 

 

“La inauguración, por más de 24 países, de consulados en las ciudades de Laayún y Dajla, no ha hecho sino confirmar el amplio apoyo que se ha granjeado la posición marroquí, sobre todo en nuestro entorno árabe y africano. He aquí la mejor respuesta, legal y diplomática, para los que pretenden que el reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara, no es explícito y concreto. Ahora estamos en nuestro derecho de esperar de nuestros socios posturas más atrevidas y claras con relación a la cuestión de la integridad territorial del Reino”.

 

Estas palabras pronunciadas por El rey de Marruecos, Mohamed Sexto, el 6 de noviembre 2021, con motivo del 46 Aniversario de la Marcha Verde, tuvieron una gran incidencia en la Unión Europea, especialmente, en España. Hay muchas lecturas y varias interpretaciones, pero el propósito de Marruecos es uno y claro. El Rey de Marruecos invita a los europeos y a los españoles al realismo.

 

Estas palabras reales son complementarias a las pronunciadas por el rey el pasado agosto con motivo del 68º aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo.

 

“He seguido personalmente y de manera directa la marcha del diálogo y el desarrollo de las discusiones (con España). Nuestro objetivo no consistió únicamente en salir de esta crisis, sino en hacer de la misma una ocasión para revisar los fundamentos y los determinantes que gobiernan estas relaciones. Con toda sinceridad y confianza, aspiramos a seguir trabajando con el gobierno de España y con su presidente, Su Excelencia el Sr. D. Pedro Sánchez, con el fin de inaugurar una nueva etapa inédita en las relaciones entre los dos países, sobre la base de la confianza, la transparencia, el respeto mutuo y la honra de los compromisos”, aseguró el Rey el pasado agosto.

 

Una lectura superficial de los dos discursos podría dar a entender que Marruecos no contempla una pronta inauguración de una “etapa inédita” de asociación con España, pero, en el fondo, Rabat pide unas posturas atrevidas y claras en consonancia con la nueva dinámica y realidad acerca del conflicto del Sáhara. El reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara por los EEUU, el pasado diciembre, fue un antes y un después en cuanto a este dossier.

 

En España, se cree que el último discurso del rey fue muy diferente al penúltimo. Es verdad, que hay un cambio de tono, pero no de contenido. Hay un nuevo escenario creado por la decisión politizada del Tribunal General de Europa de anular los acuerdos de pesca y comercio entre Rabat y Bruselas el pasado 29 de septiembre 2021, la escalada de tensión desatada por Argelia en el Magreb y el creciente apoyo internacional a Marruecos.

 

Todo este lo describió El País a su manera sin acierto: “Las buenas palabras de Mohamed VI parece habérselas llevado el viento”. La misma fuente alega que Marruecos cambió de contenido y tono entre el 20 de agosto y el 6 de noviembre.

 

“La diferencia estriba en que entonces Marruecos estaba impaciente por capitalizar el reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara por parte del presidente Trump, apenas un mes antes. Después vino la grave crisis diplomática desencadenada por la decisión de acoger al líder del Polisario para tratarse de la covid, pero Rabat ha vuelto a la casilla de partida y presiona de nuevo a Europa para que cambie su política sobre el Sáhara”, explica el diario.

 

El cambio de tono se debe más a la última decisión del Tribunal General de Europa. Un fallo que huele más a política que a lo jurídico. También, las palabras del rey se podrían entender como una llamada a actuar para presentar un recurso antes del 15 del próximo mes ante el Tribunal de Justicia Europo. Así, Marruecos avisa. Las consecuencias de las consecuencias del último fallo afectan más a España.

 

La historia de las relaciones entre los dos Reinos está repleta de lecciones. La más importante de todas: cuando hemos optado por el realismo, la confianza y el respeto mutuo, las cosas han ido bien, pero cuando se ignoran estos pilares, todo se ha complicado y ha acabado mal.

 

El Rey difunto Hassan lo aseguró en su libro “Memoria de un Rey”.  Hassan II dijo que las relaciones hispano-marroquíes se han mejorado tras la llegada de los socialistas al Poder por su apuesta por el realismo. Este último brilla hoy por su ausencia en la Moncloa.

 

En el mismo libro, el rey difunto aludió a la apuesta de españoles por “el doble juego” antes de la llegada de Felipe González al Poder. Felipe González, José Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy abogaron por el realismo. Pero, Pedro Sánchez, tras llegar al Poder en junio de 2018, se desvió de la ruta trazada por los tres líderes citados.

 

Sánchez no solo rompió aquel equilibrio diplomático español entre Argel y Rabat, también se sometió a la presión argelina al acoger al líder del Polisario en un hospital de Zaragoza El 18 del pasado abril. El resto de la historia ya sa sabe.

 

Para comprender el contenido del último discurso,  hay que volver al penúltimo. El rey definió la estrategia que rige la diplomacia marroquí.

 

“Hay quien dice que Marruecos se expone a tales ataques por haber cambiado su orientación política y estratégica, así como su manera de abordar algunas cuestiones diplomáticas. Esto no es cierto», aclaró el Rey. Agregó: «Efectivamente, Marruecos ha cambiado, pero no en el sentido que ellos quieren. Nuestro país no admite que se atente contra sus intereses supremos y al mismo tiempo procura establecer relaciones fuertes, constructivas y equilibradas, sobre todo con los países vecinos».

 

El último discurso no suplanta al penúltimo, sino lo corrobora. Marruecos mantiene la misma orientación y narrativa, pero el tono se cambia con el cambio del contexto.

 

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