Análisis. El régimen argelino ve a Marruecos con las gafas del odio y la envidia

Argelia aún no quiere bajar de las nubes

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Rue20 Español / Mequínez

 

El régimen argelino no para de demostrar su cara oscura ante el mundo en general y ante Marruecos en particular.

 

Sigue usando las mismas estrategias de siempre para tratar de ser una piedra en el zapato del avance de Marruecos.

 

Pero sus maniobras nunca podrán interrumpir los pasos hacia adelante que está dando Marruecos en todos los ámbitos.

 

Estos días, el régimen argelino usa la cuestión del gas como una herramienta para provocar a Marruecos, pero todo en vano.

 

El régimen de Argelia cree, sin argumentos y pruebas, que al cambiar el Gasoducto Magreb-Europa (GME) por el Medgaz, Marruecos va a perder mucho, económicamente hablando.

 

Marruecos tiene otras alternativas al gas argelino, España una de ellas. Tras la suspensión del GME, Marruecos plantea cubrir sus necesidades del gas mediante el flujo a la inversa, es decir desde España.

 

Marruecos tiene la intención de utilizar las terminales del Gas Natural Licuado (GNL) en los puertos españoles para revertir los flujos del gas desde España.

 

Si hablamos de perdedor-ganador, Argelia es el gran perdedor, ya que el Medgaz, inaugurado en 2011 y que une directamente los yacimientos argelinos de Hassi R’mel con la ciudad de Almería, produce menos gas en comparación con el GME que llega a Europa pasando por Marruecos, lo que significa que va a perder, sin lugar a dudas, una buena cantidad de dinero, o sea, una caída notable de ingresos.

 

El odio empuja al régimen argelino a anular el contrato que terminará el próximo 31 de octubre de 2021.

 

Con esta decisión, nadie saldrá ganador, ni Argelia ni España ni Marruecos.

 

España ahora no sabe a ciencia cierta si va a seguir llegando a la península la misma cantidad de gas que transportaba el GME a través de Marruecos.

 

La ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha viajado ayer miércoles a Argelia para abordar este tema con su homólogo argelino, Mohamed Arkab.

 

Pero no ha conseguido que el Gobierno local dé marcha atrás en el cierre del gasoducto del Magreb y ha vuelto a España con la única promesa de que Argelia suministrará todo el gas que pida España a través de barcos, cuyo precio es más caro.

 

Por desgracia, Argelia sigue viendo a Marruecos con las gafas del odio y la envidia.

 

No sabemos por qué este régimen no plantea estas preguntas: ¿Qué está ganando Argelia cortando sus relaciones con Marruecos?, ¿Qué provechos está sacando Argelia defendiendo el separatismo en el Sáhara marroquí?, ¿A dónde llegaron los presidentes argelinos anteriores al seguir este tipo de maniobras contra Marruecos?,…

 

Lo que está haciendo el régimen militar de Argelia es echar balones fuera y desviar la atención del público de los problemas internos mediante la creación de conflictos imaginarios con Marruecos, ya que no sabe hacer otra cosa que esto.

 

Argelia se ha acostumbrado a ocultar sus problemas internos bajo la alfombra de Marruecos.

 

Es una estrategia política antigua que ya no surte efectos pero los defensores del separatismo no quieren darse cuenta.

 

El pueblo argelino está muy harto de estas maniobras y mentiras. Los argelinos quieren que el Gobierno afronte seriamente la mala situación económica y social que vive el país con lógica y actuaciones aceptables.

 

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