‘La vecindad cautelosa’: un ensayo informativo y académico de las relaciones hispano-marroquíes

Un libro redactado en árabe por el periodista Nabil Driouch, traducido por Abdelkhalak Najmi y prologado por el igualmente periodista y escritor Javier Valenzuela, muy conocedor de Marruecos, donde fue corresponsal

0

 

 

Rue20 Español/ Rabat

 

Mohamed El-Madkouri Maataoui

 

La biblioteca hispano-marroquí, hasta relativamente poco, era escasa en fuentes bibliográficas escritas por marroquíes o de origen marroquí. Estos, como su país, eran siempre objeto del discurso, y no sujeto del mismo. Eso es: se habla de ellos, pero se les silencia en aquello en que su opinión y razonamiento es útil para introducir elementos de contraste o de contrapeso sobre lo que se piensa de ellos.

 

Sin embargo, solo en el último quinquenio se han publicado más de diez libros escritos por marroquíes o investigadores de origen marroquí en español. Igualmente se han traducido varios ensayos históricos redactados en español al árabe, por traductores marroquíes. Con ello se empieza a romper un poco el cerco tradicionalmente impuesto a la comunicación directa entre las dos lenguas y especialmente entre las dos riberas meridional y septentrional del Mediterráneo.

 

Marruecos y España, a pesar de las fricciones impuestos por la vecindad, empiezan a comunicarse sin la mediación y/o interferencia de terceros. Igualmente, el Otro, tradicionalmente objeto de estudio empieza a asomarse por las páginas de publicaciones españolas como persona con voz que podría hacerse oír a quienes quieran escucharle.

 

En este sentido, la editorial Diwan-Mayrit ha abierto cierto portillo comunicativo no solo hacia el Magreb, sino hacia África en general tanto para la literatura creativa, como para el ensayo reflexivo como el caso que nos ocupa, ‘La vecindad cautelosa’, redactado en árabe por el periodista Nabil Driouch, traducido por Abdelkhalak Najmi y prologado por el igualmente periodista y escritor Javier Valenzuela, muy conocedor de Marruecos, donde fue corresponsal.

 

‘La vecindad cautelosa’ es un libro ameno de leer. Combina el carácter informativo, como corresponde a un trabajo fruto de un periodista consagrado, con el análisis académico, crítico y autocrítico.

 

De hecho, tanto el autor del libro, su traductor como su prologuista son todos periodistas profesionales muy relacionados con el ámbito académico y con la escritura ensayística y creativa. Por ello, este libro combina la actualidad y oportunidad política y sociológica, fruto de la información periodística, con el análisis y explicación de su trasfondo histórico y cultural, propia de la escritura reflexiva y académica.

 

El libro, desde sus circunstancias redactoras y de recepción, está más bien dirigido a un lector árabe afincado cognitivamente en la otra ribera del Mediterráneo ya que su autor, Nabil Driouch, podía haberlo redactado perfectamente en la lengua española, pero ha preferido que la lengua de su libro fuera el árabe.

 

Aun así, más allá de la lengua de redacción y del país de origen de su autor, se ha intentado dejar la distancia necesaria entre el autor y su objeto de estudio para no presentar una visión partidista, nacionalista o ideológica y políticamente marcada como se observa generalmente en los escritos periodísticos de ambos flancos del Mediterráneo.

 

Cabe recordar, como marco interpretativo de esta postura equidistante, que las posiciones mediáticas entre españoles y marroquíes son generalmente muy marcadas y hasta radicalizadas, obligando necesariamente a un posicionamiento claro por uno u otro partido.

 

Es de apreciar igualmente que la autocensura y las líneas rojas, que pudiera haberse impuesto el autor, son diminutas intentando presentar la realidad en su complejidad sociohistórica.

 

Escribir sobre Marruecos o sobre España y hacerlo con desinterés político e ideológico, adoptando criterios racionales y descriptivos, no es tarea fácil. Por ello es de apreciar esta tercera posición, república de analistas e intelectuales, que sirva de mediación interpretativa de los acontecimientos y de los roces, y son muchos, entre los dos países. De allí, la explicación de la metonimia de su título atribuyendo la cautela a la vecindad.

 

Además, el libro tiene otro mérito adicional ya que no echa mano de la hemeroteca y de la literatura libresca para reproducir solamente las deficiencias y conflictividad entre ambos países, sino que recalca también lo que aprecia como positivo de dicha relación y de aquellos ámbitos que funcionan correctamente.

 

Sin embargo, los títulos del índice del libro y las palabras que lo componen giran en torno a lo conflictivo, denotando por ello, cierta tendencia, sin menoscabo de lo dicho en los párrafos anteriores, a no encubrir el estado de las relaciones hispano-marroquíes.

 

El libro, además de la introducción y del prólogo del Javier Valenzuela, con el evocador título de ‘Encantado de entendernos’, consta de cuatro capítulos:

 

1.- Marruecos y España en la confrontación más difícil.

 

Este capítulo se ha focalizado en cuatro personajes históricos, Hassan II, Mohamed VI, Aznar y Bush, con varios escenarios de actuación como Laila o Perejil, Madrid, Argel, Rabat, Paris, Quintos de Mora y Marrakech. Están igualmente eventos como la renovación de los acuerdos de pesca, la mayoría absoluta de Aznar, la crisis del islote de Perejil, la operación Romeo-Sierra, la cumbre de Marrakech y los atentados de Madrid. Como se ve, este capítulo no está centrado solo en una vecindad calificable de conflictiva, sino de beligerante con varios actores tanto a escala internacional, pero principalmente en el Mediterráneo occidental.

 

2.- Los socialistas españoles y Marruecos.

 

Aquí se aborda el regreso de los socialistas al Gobierno español y su relación con Marruecos después, supuestamente, de la era de José María Aznar. Este capítulo, en comparación con el anterior, se divide simbólicamente en dos partes claramente distintas a juzgar por el léxico usado: diplomacia, acuerdo, cooperación, promoción; frente a frialdad, silencio, indecisión, crisis, enfriamiento. Con lo cual se deja entender que el desencuentro entre España y Marruecos es menos belicoso que con la derecha en el poder.

 

3.- Movilizaciones en las calles de Marruecos y crisis económica en España.

 

El tercer capítulo, aunque vuelve a evocar a la derecha española en el poder dedica unas cuantas páginas a la situación marroquí anterior, simultánea y posterior a la Primavera Árabe. Una vez vuelven a aparecer las antiguas cuestiones, junto con la crisis económica, retorno del PP, la nueva postura, la etapa pragmática… lo que da entender la diferencia del nuevo Gobierno de la derecha española del anterior en el capítulo 1.

 

4.- Ceuta y Melilla: el enfrentamiento aplazado.

 

El libro vuelve a dedicar a este espinoso problema entre Marruecos y España, evocado en todos los capítulos anteriores, este último capítulo. El autor combina el acercamiento histórico-militar al problema desde mediados del Siglo XIX, con la dimensión sociológica y antropológica interétnica e interconfesional, además del intento español de internacionalizar esta cuestión invocando a la OTAN y europeizarla colocándola bajo el paraguas económico y defensivo de la UE.

 

La aportación de este capítulo es especialmente interesante en lo relativo a la composición humana y social de estos enclaves y la complejidad de regular y normalizar la situación de su población musulmana.

 

Para finalizar, el libro presenta la voz del Otro sobre cuestiones tradicionalmente tratadas desde una única perspectiva, lo cual lo hace aún más interesante.

Universidad Autónoma de Madrid
[email protected]

 

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.