La visita de Sánchez a Rabat se acerca

La visita podría entonces dar comienzo a esta nueva etapa inédita que los dos países están condenados a concretar, siempre y cuando España cambie su postura hostil respecto a la integridad territorial del Reino

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Rue20 Español /FEZ

Ismail El Khouaja

 

España celebró ayer el día de la Hispanidad 2021 bajo el lema «Servicio y Compromiso» como una muestra de reconocimiento a la importante labor de las Fuerzas Armadas tanto dentro como fuera del país.

 

Por cuestiones de pandemia Covid-19, la celebración se ha hecho sin corrillos ni bebidas, pero sí con mascarillas. Asimismo, con un número menos tanto de invitados como de participantes.

 

En esta ocasión, el Rey Mohammed VI envió una carta de felicitación al Rey de España Felipe VI y a la Reina Letizia.

 

En esta carta, Mohammed VI, en su propio nombre y en el nombre del pueblo marroquí, felicitó calurosamente al Rey Felipe VI y a la Reina Letizia, y deseó al pueblo español mayor progreso y prosperidad.

 

Mohammed VI expresó, asimismo, su «gran satisfacción» por las «excelentes relaciones» que unen a los dos países y pueblos y se comprometió a trabajar para elevarlas al «nivel de las aspiraciones y las ambiciones de los dos pueblos amigos».

 

Marruecos y España: Nueva etapa inédita

 

Las relaciones hispano-marroquíes se rigen por las tiras y aflojas a lo largo de su historia. Esto se acentuó aún más después de la colonización del Sáhara marroquí, cuando España llevó su ejército, pero sí dejó conflictos pendientes cuyas consecuencias hoy en día sufren los dos pueblos.

 

A la disputa por la soberanía del Sáhara marroquí, sobre todo tras el reconocimiento de Estados Unidos de la marroquinidad del Sáhara, se suma el conflicto de las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla, así como otras islas marroquíes ocupadas por España.

 

La participación del partido pro Polisario, Podemos, en el Ejecutivo español contribuyó aún más en el deterioro de las relaciones de vecindad que los dos países llevan cuidando desde hace siglos.

 

Pero el detonante que desató la crisis fue la entrada secreta y con identidad falsa a España del presunto genocida y líder de la banda armada del Polisario, Brahim Ghali, cuyas consecuencias ha generado serios problemas para la Moncloa, tras esclarecer que la argumentación de «razones humanas» que dio la ex ministra de Exteriores, Arancha González Laya, fuera falsa.

 

Esta crisis diplomática dejó claro que con la integridad territorial marroquí no se juega bajo ningún concepto. Marruecos apoya a España en su soberanía, por lo cual España, a su vez, debe respetar la marroquinidad del Sáhara, o al menos no poner trabas o oponer decisiones de otros países tal como hizo con Estados Unidos a la hora de reconocer el Sáhara marroquí.

 

La intervención de las casas reales fue determinante para dar punto final a esta crisis bilateral.

 

Ahora las circunstancias son óptimas para comenzar una nueva etapa de relaciones inédita como anunció Mohammed VI en el discurso que conmemora el 68º aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo en agosto.

 

Tras el anuncio oficial de la formación del nuevo gobierno, liderado por el ex ministro de Agricultura, Aziz Akhannouch, España manifestó que quiere trabajar con el nuevo gobierno marroquí para adaptar la «asociación estratégica» a los desafíos compartidos.

 

«España espera trabajar con el nuevo gobierno marroquí para adaptar nuestra asociación estratégica a las oportunidades y desafíos que compartimos sobre la base de la confianza, el respeto y los intereses mutuos», subrayó entonces el Ministerio español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

 

Así, con la formación del nuevo gobierno marroquí se espera que las dos partes acordarán citas para poner los asuntos pendientes sobre mesa y dialogar para llegar a una cooperación estratégica y duradera.

 

Medios españoles han anunciado hoy, sin concretar fecha, la visita del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, a Marruecos, junto con una importante delegación de alto nivel.

 

Se espera en esta visita concretar y poner fecha a la Reunión de Alto Nivel suspendida desde diciembre, así como negociar los asuntos de permanente disputa: Ceuta, Melilla y el Sáhara marroquí.

 

La visita de Sánchez a Rabat podría entonces dar comienzo a esta nueva etapa inédita que los dos países están condenados a concretar, siempre y cuando España cambie su postura hostil respecto a la integridad territorial del Reino.

 

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