Edkhil: Madrid y Rabat tienen el potencial suficiente para resolver los problemas

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Rue20 en español/ Mohammedia

Toufiq Slimani

Bachir Dkhil nacido en 1954. Este intelectual saharaui fue uno de los fundadores principales del Frente Polisario en 1973, pero con los años, ante los crimines del Frente separatista se autocriticaba. Estaba a punto de perder la vida por sus críticas a la cúpula del Polisario, este último lo había dejado tirado en el Sahara, y se salvó por milagro. En 1990 regresó a Marruecos. Desde entonces se convirtió en un gran opositor al Polisario. Este analista político y poeta sabe hacer la diferencia entre los saharauis y los separatista, llegando a la conclusión de que el Polisario nunca ni será represente de los saharauis.
En esta entrevista dedicada a la crisis diplomática entre Marruecos y España, Dkhil afirma que el cambio de piel del Gobierno español podrá facilitar la vuelta a la normalidad, pero la sustitución de una persona por otra no resolverá por sí sola el problema.

Pregunta: El presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, ha llevado a cabo esta mañana una operación gubernamental especial. Nueve nuevos ministros y salidas de ministros de peso. ¿Estamos ante un cambio radical o un retoque gubernamental?

Respuesta: Los retoques que ha hecho el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (17 ministros que han cambiado hasta ahora desde su llegada a la Moncloa en junio de 2018), parciales porque tocan solamente en este último caso a ministros socialistas, o sea, los cinco ministros de Podemos no se han tocado.

Pues, esto se podría entender como un intento de fortificar su Gobierno de cara a las elecciones que vienen muy pronto. También es un intento de subsanar las relaciones internacionales, sobre todo con Marruecos, creo yo.

Podría entenderse también como un guiño hacia lo que es Marruecos al nombrar este nuevo ministro de Exteriores que era embajador (en Francia) y había estudiado, en cierto tiempo, en Tánger.

En fin, como dijo Churchill en su momento, «nunca desperdicies una buena crisis». Eso se tiene que tomar en cuenta porque hoy no es ayer cronológicamente. Realmente, se tiene que poner los puntos sobre las íes. En cierto sentido, hay que resolver los problemas que están allí y hay que tener el coraje de llamarlos por sus nombres, tocarlos y solucionarlos como se debe.

P. ¿Crees que la salida de Laya fue por la crisis desatada con Marruecos?

R. Creo que la salida de Arancha González Laya es precisamente, entre otras cosas, por el intento de “apaciguar” o de intentar al menos no caer en muchos de esos errores, o de esas declaraciones desafortunadas que la señora ha hecho en su momento cuando EEUU reconoció la marroquinidad del Sáhara, algunas de esas declaraciones no son declaraciones del nivel de un ministro de Exteriores o de un Estado como es España.

Creo que esto no ayudó mucho a esta señora, con mis respetos, en que los problemas pudieran abordarse de una forma más tranquila y más adecuada. Entonces, refiriéndose a esto, creo que Mohamed ben Bettouch que ahora, como sabemos, tiene tres nacionalidades, tres nombres en lugar de trabajar para lo que pretendía Argelia, deshacerse de él, durante su llegada a España, ha trabajado mucho a la causa marroquí. Esto es paradójico, pero es así. Esta ministra ha pagado los platos rotos de su amistad con Ghali, así de simple.

P. ¿Podrá José Manuel Albares subsanar los errores de Laya respecto a Marruecos? Tendrá una misión difícil. Marruecos pide a España la revisión de su postura acerca del Sahara. Pero España sigue aferrada a su postura de siempre. ¿Habrá también concesiones o mediaciones?

R. Creo que efectivamente todos los problemas tienen solución, si entre dos hay uno que no quiere la guerra, no habrá guerra, como se dice.

Sé que el problema es difícil, pero sé también que la alta diplomacia y el sentido común son los que al final van a tener la última palabra, yo sé que con Marruecos no puede existir esa piedra en el pie y tampoco con España, y que hay muchos intereses comunes y muchas relaciones comunes y cuando surgen problemas lo que sí hay que hacer es solucionarlos.

Creo que hay gente, de ambos lados, que es capaz de solucionar esos problemas. Digo que no son problemas fáciles porque son un cúmulo de una serie de problemas que se han ido acumulando a lo largo del tiempo y que ya es el momento de sentarse a la mesa y negociarlos y solucionarlos correctamente.

La salida de Iván Redondo, director de gabinete del presidente del Gobierno, su sustitución por Óscar López, facilita la tarea de Albares hacia Marruecos o estamos viviendo la vuelta de los políticos a mandar en vez de los tecnócratas.
Creo que los problemas políticos o geopolíticos tienen que ser solucionados por los políticos y no por los técnicos, es decir, tienen que ser resueltos por gente que conoce el problema, y no por la gente que no conoce el problema ni conoce la idiosincrasia ambas partes ni conoce las verdaderas relaciones entre Marruecos y España ni viene con la buena voluntad ni entiende el daño que pueda hacer el no solucionar este tipo de problemas…

En fin, son los políticos los que tienen la última palabra, y los que tienen que resolver estos problemas. Como yo he dicho en la respuesta anterior, los dos lados tienen efectivamente el potencial suficiente para resolver los problemas.

Yo creo que esta vez se tienen que hablar claro y poner las cosas en su sitio como es debido.

P. Mientras sigan los problemas pendientes desde siglos y décadas, habrá otras crisis. ¿Estamos condenados a la tensión y a la distensión?

R. No quiero decir que eso no tendrá una crisis o problemas, siempre habrá problemas, eso es lógico, es la ley de vida. Pero si hay una buena voluntad y una valorización correcta de lo que son los intereses comunes, creo que también habrá soluciones correctas.

Por lo tanto, esta desafortunada crisis tiene que terminar. Creo que sería ilusorio hacer perder tantos intereses por una persona llamada o aclamada por su fechoría en los campamentos de Tinduf por sus crimines, por sus conductas de cincuenta años matando gente.

Que esta persona salga así impune y sea defendida en nombre del derecho humano es el argumento más débil que he oído en mi vida, porque esta postura ha tocado también el Schengen.

El hecho de meter a una persona sin ver ni consultar su pasaporte para saber quién es y permitirle que pase por la puerta trasera no es digno para un país democrático y de derecho. No estoy hablando de España, estoy hablando de estas personas que son responsables, y que deben pagar por eso.

Creo que los intereses que tienen Marruecos y España no se pueden equiparar con una pequeña organización política militar armada que lleva 14 mil años y que no puede, de ninguna manera, llegar a vencer o ganar una guerra. Estamos en el momento en que el mundo está buscando, luchando y hablando para que haya una paz.

Además, este problema en concreto está en el Consejo de Seguridad que habla de relaciones correctas y de negociaciones entre todas las partes del conflicto sin excepción alguna.
Se deben de escuchar también a las víctimas de este señor de ese grupo (en referencia a Ibrahim Ghali), se deben de escuchar a la gente que ha sido violada, se deben de escuchar a la gente que ha sido matada impunemente, se deben de escuchar a las mujeres que han sido metidas en cárceles por tener hijos fuera de matrimonio, se deben de escuchar a las chicas de origen saharaui-español que están allí en Tinduf, se deben de escuchar a la gente que le han robado su ayuda humanitaria, etc.

Hay muchos problemas que se deben de escuchar y hay muchas cosas que se tienen que resolver, y ya está bien tomar partido a algo que realmente se sabe que no funciona y que ese mismo algo ha hecho más daño a los saharauis mucho más que la presencia española colonial durante un siglo.

P- ¿Se necesita más que nunca la mediación de las casas reales o resulta difícil por la naturaleza del gobierno de coalición?

Desde mi punto de vista, las Casas Reales son muy útiles, son realmente la garantía, tienen un papel importante para mantener la estabilidad, y son importantes para esa mediación.

Eso lo vamos a ver con el viaje que haría el ministro de Exteriores de español a Marruecos. Como se ha dicho, esa es la prueba de que realmente este Gobierno quiere discutir correctamente los problemas con Marruecos, y esperamos que así sea.

Nosotros también deseamos que este problema se resuelva cuanto antes porque está afectando a gente normal, a gente que viaja, a gente que quiere visitar a su familia y a muchos intereses que no podemos contar aquí.

 

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