El presidente de la ocupada Melilla: Marruecos no es fácil

El presidente de Melilla reconoce el crecimiento gigantesco de Marruecos

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Rue20 ESPAÑOL/ Mequínez

Marruecos ha cambiado mucho en los últimos años. Marruecos del siglo pasado no es el Marruecos del siglo XXI. Una realidad conocida y reconocida por todo el mundo, incluidos los españoles.

Pero, siempre, hay círculos españoles y europeos que prefieren hacer la vista gorda o mirar a otro lado en vez de digerir la realidad real tal como es.

Afortunadamente, El presidente de Melilla reconoce de manera explícita que resulta muy difícil no depender de Marruecos.

Eduardo de Castro, ha reconocido –en una entrevista con EFE- que Marruecos está creciendo a pasos gigantescos en estos últimos años, haciendo referencia, por ejemplo, a la construcción de enormes puertos en norte del país, Tánger y Tánger, junto a otras infraestructuras muy importantes.

Eduardo de Castro ha señalado también que tanto Melilla como Ceuta dependen mucho de Marruecos, económicamente hablando.

Prueba de ello, la situación económica precaria que están viviendo Melilla y Ceuta actualmente desde que Marruecos tomó la decisión de cerrar las fronteras en marzo de 2020, es decir, antes del estado de alarma en España por el coronavirus.

 

Por fin, alguien del Partido Socialista Obrero Español liderado por Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, razona y llama al mismo Sánchez a que reflexione y cuide las relaciones hispano-marroquíes.

 

El presidente melillense ha asegurado públicamente que el impedimento del comercio atípico, por Marruecos en octubre de 2019, ha tenido un efecto “devastador” para la economía local, porque cada día había un trasiego de más de 10.000 personas, con la consiguiente influencia en los intercambios comerciales.

 

Ha subrayado también que se está pensando en elaborar nuevas estrategias alternativas ante este corte de suministro de mercancías, admitiendo al mismo tiempo que “no es fácil porque el vecino que tenemos no es fácil”.

 

Igualmente, no ha dejado pasar la ocasión sin destacar la importancia histórica de las buenas relaciones de Marruecos y España.

 

En fin, paradójicamente, el presidente de Melilla quiere “el dinero” de Marruecos, pero rechaza en cambio el reconocimiento de la soberanía marroquí.

 

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