Opinión. Marruecos debe continuar la batalla por el desarrollo y consolidar su vía democrática

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RUE20 ESPAÑOL / RABAT

Jamal Bourfissi

En su primera respuesta oficial a la resolución aprobada por el Parlamento Europeo el 10 de junio de 2021, Marruecos consideró que esto no cambia en nada el carácter político de la crisis bilateral entre Marruecos y España.

Un comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores decía que los intentos de europeizar esta crisis son en vano y de ningún modo cambian su carácter puramente bilateral, sus causas profundas y la constante responsabilidad de España en su estallido.

Los parlamentos árabe y africano expresaron su solidaridad y apoyo a Marruecos. El Parlamento marroquí no tardó en condenar y denunciar la decisión del Parlamento Europeo.

Estas posiciones honran a Marruecos y le dan más confianza para defender sus posiciones consistentes.

La aprobación por parte del Parlamento Europeo de la resolución relativa a la entrada de menores marroquíes a la ciudad ocupada de Ceuta en pleno apogeo de la crisis marroquí-española, no pasará página a esta crisis, sino que la agravará.

No hubo condena ni ataque a Marruecos. Hubo una decisión que fue aprobada, ni más ni menos.

No tendrá consecuencias. Pero el problema no está aquí, esto es lo que han confirmado las autoridades marroquíes desde el estallido de la crisis con España.

El problema es más profundo que eso, porque se relaciona con las actitudes negativas de España hacia muchas cuestiones y problemas que afectan las relaciones bilaterales de ambos países, especialmente la cuestión de la integridad territorial del Reino. Este tema no es negociable y España debe entenderlo bien.

Marruecos aún no ha digerido la traición por parte de España. Es una traición que no se puede olvidar fácilmente y la aprobación de una resolución no puede borrarlo.

La crisis sigue presente y España no puede de ninguna manera contar con un cambio fundamental en la posición de Marruecos, hacia la «reconciliación» y pasar página de la crisis. la herida es profunda.

La crisis seguirá, y la relación entre Marruecos y España seguirá siendo fría, porque Marruecos no aceptará la traición, no aceptará que España reciba en secreto a un criminal de guerra que hace la guerra a Marruecos y es hostil a su integridad territorial.

Por eso, la posición adoptada por el Parlamento Europeo no cambiará nada. Es una situación circunstancial, nada menos, nada más. No tendrá consecuencias legales ni políticas.

La Unión Europea, en general, conoce el peso y la importancia de Marruecos, y nunca renunciará a su distinguida relación con él. No sacrificará la distinguida relación de asociación que la une con Marruecos, una asociación sin igual en la región de Oriente Medio y África del Norte.

La relación de la Unión Europea con Marruecos continuará y se fortalecerá aún más porque Marruecos juega un papel importante en la estabilidad y seguridad de la región, y tiene relaciones de asociación distinguidas con la Unión Europea en los campos político, económico y comercial.

Es un número insustituible. Marruecos juega un papel crucial en la lucha contra la inmigración clandestina y las redes del crimen organizado. Lo hace con por principio y convicción, no por una ventaja circunstancial.

España sabe que la posición de la Unión Europea no empujará a Marruecos a retroceder en cuanto a aferrarse a sus principios y posiciones, y su adhesión a la defensa de su integridad territorial.

Marruecos se mantendrá firme en sus posiciones y continuará su cooperación con la Unión Europea en áreas vitales como la seguridad y la lucha contra el terrorismo.

Paralelamente, debe seguir movilizando y fortaleciendo su frente interno, consolidando su trayectoria democrática y de derechos humanos, y redoblar los esfuerzos de desarrollo, para estar a la altura de afrontar los retos actuales y futuros.

En cuanto a España, ha demostrado que no puede Ser dignos de respeto, a la luz del actual gobierno que no da ningún valor a las relaciones basadas en la Verdadera sociedad y el respeto mutuo.

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