La intervención de los reyes Mohamed VI y Felipe VI. Una necesidad urgente

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RUE20 ESPAÑOL / Toufiq Slimani 

La institución monárquica es un actor muy importante en el mantenimiento del equilibrio delicado en las relaciones hispano-marroquíes.

Los monarcas han desempeñado siempre un rol decisivo en la resolución de enormes crisis de carácter diplomático y político.

Pero la debilitación de la Monarquía en España por el mismo gobierno de coalición español ha dejado un hueco grande al respecto.

La Monarquía marroquí por sí sola no podrá restablecer la armonía perdida entre ambos reinos, ante las inaceptables declaraciones de algunos miembros del Gobierno español liderado por Pedro Sánchez.

Ahora, el gobierno de Sánchez es consciente de su error al debilitar a la monarquía.

Por eso, pide la ayuda de las altas diplomacias para resolver esta grave crisis diplomática desatada por el mismo Sánchez al acoger al presunto líder del Polisario, Brahim Gali, clandestinamente y bajo una identidad falsa.

El gobierno español no precisó qué quiere decir con la “alta diplomacia”, pero se puede interpretar como una llamada a las monarquías a suavizar el clima y volver a la normalidad.

La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha asegurado este martes, tras el Consejo de Ministros, que confía en que baje la tensión entre los vecinos y que la «alta diplomacia juegue el papel que debe jugar» para que se restablezcan la «normalidad» y las buenas relaciones.

«España quiere y desea una buena relación con Marruecos, no solo por la vecindad, sino por relaciones comerciales», ha asegurado Montero.

Por eso, ha hecho un «llamamiento a que la alta diplomacia juegue el papel que debe jugar en este conflicto y que sea definitiva la normalización de relaciones con Marruecos», según EFE.

La declaración pacífica de la ministra española viene en contexto especial, sobre todo, tras la comparecencia de Gali por primera vez hoy ante la Justicia; el rechazo de imponerle medidas cautelares; el renuncio de retirarle el pasaporte y ponerle entre rejas y la frustración de un intento de evasión de Gali en un avión militar argelino.
Por su parte, la Comisión Europea ha pedido este martes a España y Marruecos resolver la crisis diplomática, apuntando a que la «profunda relación» entre ambos países debe contribuir a zanjar la crisis actual.

La portavoz de Exteriores de la Comisión, Nabila Massrali, ha insistido en las relaciones estratégicas entre la UE y Marruecos y ha apuntado a que la salida de la crisis diplomática se resolverá de forma bilateral entre Madrid y Rabat.

«Estamos convencidos de que las relaciones profundas entre España y Marruecos permitirán encontrar una salida a la crisis.

En este momento debemos ver cómo evoluciona la situación y esperar que se rebaje la tensión entre los dos países», ha señalado la portavoz, al ser preguntada por el último rifirrafe de ayer (lunes) entre Marruecos y España, según Europa Press.

El Gobierno español se ha arrepentido de su garrafal error al acoger a Gali, y se resiste a reconocerlo públicamente. Por eso, aspira volver a la normalidad con Marruecos sin hacer concesiones; pero, demuestra una cierta flexibilidad.

Las palabras del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en RNE van en este sentido: «admitir al señor Gali fue una situación humanitaria.

Nosotros protegimos nuestras fronteras, que son las de Europa, al mismo tiempo que defendimos los valores de Europa.

España y Marruecos son dos socios importantes y relevantes, con relaciones fraternales. Somos el mejor aliado que tiene Marruecos en la UE.

Dejemos que la diplomacia tranquila y sosegada avance en esos términos».
En estos momentos difíciles que atraviesan los dos países, “la diplomacia tranquila y sosegada” y “la alta diplomacia” tienen una sola explicación: pedir la ayuda del rey Mohamed VI y su homólogo español Felipe VI para evitar la cercana ruptura total.

España y Marruecos necesitan hoy más que nunca el rol de la institución monárquica.

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