ANALYSIS de RUE20 : Declaraciones paradójicas españolas echan leña al fuego

Dicen que Ghali se marchará de España cuando se recupere de Covi-19

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RUE20 ESPAÑOL / RABAT

Mouhamed abou Omar

Entre las declaraciones oficiales españolas y marroquíes hay un gran trecho hasta el momento acerca del denominado caso “Ghali”. Mientras Rabat pide una postura clara y a la altura de los intereses de los dos pueblos; Madrid sigue negando las  preguntas de los marroquíes, y con ellos niega la nueva realidad después del reconocimiento de la marroquinidad  del Sahara por parte de los EE. UU. en el 10 de diciembre pasado.

Las nuevas declaraciones de la ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya, son más cercanas a la paradoja que a la seriedad que debe caracterizar las relaciones bilaterales entre dos reinos condenados a entenderse.

Parece que a España de Sanchez le gusta “hacerse el sueco”, hacer como si no pasara nada. España que se molesta y protesta por la recepción de los independentistas catalanes en algunos países europeos, se permite recibir y hospitalizar al jefe del separatismo. Si España hubiera informado a los marroquíes de la entrada y la hospitalización del presunto líder del Polisario, Ibrahim Ghali, en su tierra, se habría podido entender la excusa de recibirlo por “razones puramente humanitarias” tras haber sido contagiado por coronavirus. España hizo lo contrario.

Laya intentó este martes remediar las relaciones dañinas entres los dos países en los últimos días. Sin embargo, el remedio resultó peor que la enfermedad.  La ministra aseguró que si la Justicia española entiende que Brahim Ghali, debe comparecer judicialmente, comparecerá, y que «no va a ser el Gobierno el que se interponga», según “EFE”.

A las preguntas marroquíes: «¿Por qué las autoridades españolas consideraron que no había que informar a Marruecos (de la llegada de Ghali a España)?, ¿por qué prefirieron coordinar con los adversarios de Marruecos (en alusión a Argelia)?, ¿es normal que nos hayamos enterado por la prensa?», España respondió: «La postura de España con respecto a Marruecos es estratégica y no ha variado: amistad, cooperación y partenariado estrecho entre dos vecinos y socios privilegiados».

En cuanto a la orden del juez de la Audiencia Santiago Pedraz que pidió este martes a la policía identificar la presencia de Ghali en el hospital de Logroño y su entrada con una identidad falsa, la ministra afirmó: «Si la Justicia entiende que el señor Ghali debe responder ante la Justicia, el señor Ghali comparecerá ante la Justicia; no va a ser el Gobierno el que se interponga en el independiente y libre funcionamiento de la Justicia en nuestro país». Y añadió: «La Justicia hará lo que tenga que hacer y el Gobierno lo respetará íntegramente como no puede ser de otra manera en un país democrático».

Pero la misma ministra habla de la independencia del poder judicial, y al mismo tiempo, se contradice con sí misma, ya que aludió a la posible marcha de Ghali cuando se quede libre de coronavirus. También dice que se presentaron las suficientes explicaciones a Rabat, pero nada en las últimas muestra que Rabat pasó página. Laya dice que ha dado «las explicaciones oportunas a Marruecos sobre las circunstancias, las razones que nos llevaron a acoger por razones puramente humanitarias al señor Ghali, y cuando esas razones concluyan el señor Ghali se marchará de España».

No sabemos si las explicaciones españolas convencieron a Marruecos o no. Pero, sí sabemos que el Ministro de Exteriores, Nassir Bourita, fue muy claro en su entrevista el sábado pasado con EFE. Rabat se preguntó si España «desea sacrificar su relación bilateral» por el caso de Brahim Ghali, y sigue esperando «una respuesta satisfactoria y convincente» sobre ese asunto por parte del Gobierno español.

De las declaraciones de la ministra española, se sobreentiende que la España de Sánchez sigue viendo el conflicto del Sahara marroquí con gafas del pasado. De las declaraciones de los marroquíes, se nota que todavía se mantiene la prudencia, lógico, pero se invita a España a ser clara.

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