Análisis de RUE20 : La FRONTERA DE CEUTA. EL NUEVO ORDEN Y LA MANO INVISIBLE

Para no cabalgar la nueva ola impuesta por la pandemia, el cierre de las fronteras y la desaparición del porteo

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RUE20 ESPAÑOL / RABAT

Mohamed Abou Omar

Donde fuego se hace, humo sale. Las cosas ocultas que se hacen, y de una manera muy mala, en los dos lados de la ciudad ocupada Ceuta, han empezado aflorar en los últimos días. Nadie puede ocultar la existencia de problemas y dificultades sociales y económicas en el norte del país, sobre todo, en las zonas limítrofes con Ceuta y Melilla. Pero, hay partes y gentes que salieron, tanto en España como en Marruecos, con pérdidas del nuevo panorama tras el cierre total de las fronteras terrestres  con las dos ciudades ocupadas. Estamos hablando de los poderosos comerciantes especializados en el porteo (comercio atípico)  entre los dos lados y quienes han ganado tanto dinero en detrimento de los porteadores y las porteadoras.

A los poderosos comerciantes, se agregan los comerciantes de las elecciones en los dos lados. “políticos” que comenzaban a hacer campañas políticas con el sufrimiento  de la gente que vivía, directamente o indirectamente, del contrabando predominante en la zona hasta el 9 de octubre de 2019, cuando las autoridades marroquíes decidieron acabar con él de una vez, según fuentes muy enteradas en la zona. Fue una decisión valiente y soberana en un momento delicado por la ausencia de unas alternativas determinadas capaces de sustituir el porteo.

Eso lo entendieron las autoridades marroquíes, anunciando la construcción de una zona franca en la zona, precisamente, en la ciudad de Fenideq (Castillejos). Otra iniciativa positiva y deseada por miles de ciudadanos, pero rechazada y odiada por algunos políticos extremista como los del partido de Vox.

Políticos que intentan cabalgar la nueva ola y al espera de que les lleve a los corazones de los ciudadanos de Ceuta. También, hay políticos marroquíes o tendencias que aspiran en vano a cabalgar esta ola.

La construcción de una zona franca no se hace en  un año.  La gente en la zona se desespera y se queja de la tardanza de la alternativa. Está en su derecho. Pero había políticos tanto en Ceuta como en el lado marroquí que no se interesaban para nada por la vida diaria de las familias que vivían del contrabando, acto seguido, aparecieron cuando se impidió el porteo (octubre 2019) y cuando se cerraron las fronteras en marzo de 2020 para para la extensión de la pandemia.

Para comprender lo que está pasando, hoy en día, en algunas ciudades limítrofes con Ceuta, tenemos que volvernos sobre varios elementos. Hacer unas preguntas y unas lecturas del nuevo orden post-COVID-19. ¿Cuáles son los grandes perdedores y ganadores en nuevo orden? ¿Cuáles las causas de algunos incidentes destacados desde el mes febrero pasado?  España y los poderosos comerciantes son los grandes perdedores en el nuevo escenario, sin olvidar los porteadores que son en realidad  víctimas de los loppies  comerciales más influyentes, sobre todo, los dueños de las mercancías importadas de Ceuta.

Marruecos y la zona son los ganadores, porque las arcas del Estado se iban beneficiando del dinero que salía antes del país a plena luz del día. Acabar con el contrabando quiere decir canalizarlo, y dirigirlo hacia los puertos de Tánger y Nador. Así, se pagarán los impuestos y se acaba con las imágenes inhumanas y de esclavitud de mujeres que porta en sus espaldas 90 kilogramos en unas circunstancias difíciles.

Las protestas de los jóvenes en la ciudad de Fenidq en los inicios del mes de febrero pasado y los incidentes de chavales que se arrojan al mar el domingo pasado para llegar, a nado, a Ceuta; han sido nutridas por la crisis social y económica en la zona. También, no se puede ocultar la existencia y la implicación de la mano invisible que movía los hilos de la economía del contrabando. Esta mano invisible no tiene ni la valentía ni el coraje de salir a defender sus “intereses” públicamente, porque sabe que en defenderlos está defendiendo las imágenes de esclavitud y golpea el comercio formal marroquí. Su única ruta de presión es intentar presentar a los jóvenes de la zona como víctimas del impedimento del contrabando y el cierre total de la frontera desde hace más de un año.

Nadie niega la existencia de causas objetivas del enfado en la zona como la pobreza y la marginación, pero hay gente en ambos lados que intenta añadirle más leña al fuego.

En cualquier caso, la migración a Ceuta no es la mejor solución para los jóvenes marroquíes de la región.  No se puede apostar por una ciudad que está agonizando después del cierre de la frontera. Se ha quedado muy claro que la ciudad ocupada alza la bandera española y vivía a expensas de Marruecos desde muchos años.

La ciudad en el momento actual, quizá más en el futuro, se convierte en una “carga” para el Estado español. Hasta los institutos y centros de investigación españoles avisan de esta realidad.

En un informe publicado el 1 de diciembre de 2200, bajo el título de “Ceuta y Melilla o cómo convertir una grave crisis en las mejores oportunidades”, reconoce el Instituto de Seguridad y Cultura español que Ceuta está ahogada en una crisis sin precedentes tras la desaparición del contrabando y el cierre de las fronteras.

El informe reconoce que “La economía de Ceuta ha pivotado en las últimas décadas sobre el tránsito de personas, bienes y servicios entre Marruecos y España, a través de la frontera del Tarajal, y sobre una fuerte presencia de las Administraciones públicas, siendo en la actualidad la Ciudad Autónoma de Ceuta la principal empleadora de todas las empresas ubicadas e instaladas aquí” (p.7).

Por lo tanto, “la actual situación de pandemia originada por la COVID-19, sumada al colapso fronterizo que padece la ciudad en el último año, han puesto de relieve que debe cambiarse el tejido productivo y someterse urgentemente a una reconversión empresarial”. (p.7).

Es verdad que hay muchos españoles y pocos marroquíes, que siguen pensando que los dos lados de la zona serían los perjudicados del nuevo orden.

Pero, del análisis profundo  se deduce que los únicos perjudicados son las dos ciudades ocupadas Ceuta y Melilla. En este caso, Madrid no tendrá más remedio que sostenerlos. Por su parte, Marruecos puede convertir las dificultades actuales en la zona en oportunidades.

La solución es avanzar en la construcción de la zona franca como alternativa al contrabando. Así, matará (Marruecos) dos pájaros de un tiro: acabar con las imágenes inhumanas y de esclavitud, y verte el agua del comercia informal en el vaso de la economía, y sus impuestos en las arcas públicas en vez de dejarla verter en las arcas de España.

El informe invita a las autoridades españolas a seguir los pasos de Marruecos en busca de un modelo económico para Ceuta, es decir, una zona franca a la ceutí. “La crisis, por sus graves consecuencias y muchas implicaciones, y por lo que pone en riesgo, sitúa a Ceuta en una encrucijada de la que depende el futuro de la ciudad.

Ceuta debe apostar por un modelo alternativo, en el que la economía no dependa de Marruecos y donde la frontera funcione como tal, de manera eficaz para contener la inmigración irregular. Es decir, un modelo económico y de ciudad basado en más España y más Europa”, recomienda el informe.

Otro informe del de las Asociación Andaluza Para los Derechos Humanos (APDHA), publicado este año, explica claramente que el viejo orden establecido en la frontera beneficia solo a España y los grandes comerciantes del contrabando. El informe explica:

«Si bien a nivel explicativo la condición geopolítica justifica y hace comprensible el fenómeno de las porteadoras, la aplicación fiscal de ambas ciudades favorece el llamado “comercio atípico”. Ceuta y Melilla son puertos francos, es decir, todas las mercancías que llegan a sus puertos marítimos, -que es la única entrada legal de mercancía-, están exentas de pagar aranceles. No obstante, las Ciudades Autónomas crearon un impuesto de recaudación municipal a la importación para gravar toda la mercancía que llegaba a sus puertos, el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI) a la importación. En clave de cifras, la recaudación de este impuesto supone casi la mitad (44,6%) de los ingresos de Ceuta (Presupuestos de Ceuta 2019). Datos que muestra la dependencia económica de la ciudad hacia la actividad de las mujeres porteadoras». (p. 12).

La Agencia española “ EFE” dijo en unos de sus comentarios que  “ las difíciles condiciones de las porteadoras y las muertes periódicas de algunas de ellas en avalanchas humanas, el fenómeno suponía un quebradero de cabeza para la hacienda marroquí: el volumen anual de negocios del contrabando suponía entre 15.000 millones y 20.000 millones de dirhams (1.300 millones y 1.800 millones de euros)”.

Cuando hablamos de perdedores y ganadores del nuevo orden post pandemia, y la mano invisible que intenta mover los hilos en los dos lados para recuperar lo perdido o garantizar, por lo menos, unos privilegios en el nuevo panorama, no estamos diciendo algo nuevo o extraño. Esto ya lo conocen nuestros vecinos del norte.

Aquí, citamos el informe publicado por (APDHA) bajo título: “Respeto y dignidad para las mujeres marroquíes que portan mercancías en la frontera de Marruecos y Ceuta Octubre 2016”. Afirma lo siguiente:

“El Real Instituto Elcano (2013) estima que el comercio atípico supondría el 30% de las exportaciones legales de España a Marruecos, es decir, exportaciones por valor de 1.56034 millones de euros en 2012. Martín (2010) realiza un estudio similar, pero basado en un cálculo econométrico por el que estima que el 46% de las importaciones de Ceuta se convierten en exportaciones a Marruecos, lo que equivaldría a 405.285.933€. En la misma línea, el Consejo español de Economía (2005) afirmaba que el comercio atípico generaba unos 1.000 millones de euros anuales entre Ceuta y Melilla, que Ferrer-Gallardo (2008) estima que se recauda principalmente de alimentos, bebidas, tabaco, tejidos, calzado, telefonía y medicamentos, lo que representaría el 70% de la actividad económica de Ceuta”. (p.85).

Ahora Marruecos  ha llegado a la conclusión de que el comercio atípico es una lacra para la economía nacional y un dolor de cabeza a nivel de los derechos humanos. También, sabe los desafíos que plantea acabar con el porteo.

Por eso lanzó el proyecto de la zona franca en la zona. “ En lo que se refiere a Marruecos, desde la perspectiva macroeconómica el comercio atípico le perjudica al tener que competir con el régimen fiscal ceutí en sectores estratégicos, como el textil, que frena el desarrollo de empresas nacionales por la mercancía que entra de contrabando por Ceuta. Sin embargo, a nivel microeconómico el comercio atípico es una fuente de empleo para la población del norte de Marruecos”. (87).

Las misma agencia española “EFE” informó que la «zona de actividad económica»  en Castillejos se construye  con una superficie inicial de 10 hectáreas, que se prevé crezca hasta las 90 hectáreas.

Además “La zona consistirá en una serie de depósitos aduaneros que recibirán mercancía al por mayor del cercano megapuerto de Tánger Med. ( …) Ha supuesto una inversión de 91 millones de dirhams (8,3 millones de euros). ”. .

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