Marruecos se va en alto

 

Rue20 Español/Rabat

El Abbas Tahri Joutey Hassani

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El sueño se detuvo en los cuartos de final, pero el proyecto sigue en pie. La selección marroquí cayó este jueves ante Francia por 2-0 en el Gillette Stadium de Boston, cerrando una participación histórica en el Mundial de 2026 que, pese a la eliminación, deja un poso de orgullo y certezas para el futuro.

Mohamed Ouahbi, el seleccionador nacional, no quiso hablar de fracaso ni de punto final, sino de una etapa más en el camino ascendente de unos Leones del Atlas que ya no son una revelación, sino una realidad consolidada del fútbol mundial.

Un rival de talla mundial y un punto de inflexión clave

En la rueda de prensa posterior al encuentro, Ouahbi reconoció sin ambages la superioridad de un rival al que calificó como «muy, muy bueno». El técnico marroquí no escatimó en elogios hacia el conjunto francés, pero también supo valorar el esfuerzo de los suyos, especialmente en una primera parte en la que el equipo sufrió el dominio galo.

El partido, no obstante, tuvo un momento que pudo cambiar su rumbo. Yassine Bounou, el portero que ya se ganó un lugar en la historia del fútbol marroquí en Catar 2022, volvió a exhibir su clase bajo palos al detener un penalti lanzado por Kylian Mbappé antes del descanso. «Afortunadamente, Yassine Bounou nos mantuvo en el partido gracias a su parada en el penalti», destacó Ouahbi, subrayando la importancia de esa intervención para mantener viva la esperanza.

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La reacción de los Leones del Atlas llegó en la segunda mitad. El equipo mostró una imagen completamente distinta, más sólida en defensa y más tranquila con el balón en los pies. «Comenzamos mucho mejor la segunda parte con los mismos jugadores. Defendimos de forma más sólida y, al mismo tiempo, estuvimos más tranquilos cuando teníamos el balón. Hubo claramente un momento del partido en el que fuimos superiores», explicó el seleccionador, dejando entrever el carácter y la capacidad de reacción de un grupo que nunca se rinde.

El primer gol francés, sin embargo, llegó en una acción que generó dudas en el conjunto marroquí. «El gol llegó tras una acción confusa, con un duelo y varios rechaces. Algunos de nuestros jugadores se detuvieron porque pensaban que había habido una mano. Yo no soy árbitro y no puedo decir si hubo infracción o no», confesó Ouahbi, evitando entrar en polémicas arbitrales pero reflejando el desconcierto que generó la jugada entre sus pupilos.

A partir de ahí, el partido se complicó aún más con la acción individual de Mbappé, que sentenció el encuentro. La frustración era palpable en el vestuario marroquí. «Hay decepción, porque queríamos conseguir mucho más. Pero debemos aceptar este resultado», admitió el técnico, que no ocultó la amargura de un grupo que creía firmemente en sus opciones de ir más lejos.

Pese a la eliminación, Ouahbi rechazó hacer un juicio precipitado y se mostró firme en su apuesta por el futuro. «Debemos seguir creyendo en nuestro proyecto, continuar trabajando y mantenernos centrados en los aspectos fundamentales. Esta derrota no debe quebrar nuestra determinación», insistió.

Sin embargo, el Mundial también dejó lecciones claras. La baja del goleador Ismael Saibari, que se perdió el partido por lesión, evidenció una carencia que el seleccionador no dudó en señalar. «Necesitamos disponer de más soluciones en el banquillo para sustituir a los jugadores lesionados o a aquellos que no están al cien por cien de sus capacidades. Es un aspecto en el que debemos progresar», reconoció, apuntando a la necesidad de profundizar en la plantilla para aspirar a cotas más altas.

Al ser preguntado por el porvenir de esta joven selección, Mohamed Ouahbi se mostró plenamente optimista. «El futuro será muy prometedor si este equipo continúa por este camino», sentenció. Lejos de conformarse con lo alcanzado, el técnico dejó claro que el objetivo final sigue siendo el mismo: «Por supuesto, queríamos ganar este partido y lo dimos todo ante un rival muy fuerte. Pero seguiremos construyendo un equipo capaz de luchar por los títulos».

Marruecos se despide del Mundial con la cabeza alta, con el respeto del mundo del fútbol y con la certeza de que su proyecto, liderado por Ouahbi, no es flor de un día. Los Leones del Atlas han demostrado que pueden competir de tú a tú con las potencias mundiales y que su ambición no entiende de conformismos. La eliminación en cuartos de final es un golpe, sí, pero también un peldaño más en la escalada de una selección que ya no aspira a ser sorpresa, sino a ser protagonista. El rugido de Marruecos, lejos de apagarse, promete escucharse con más fuerza en el próximo desafío.

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