Rue20 Español/Rabat
Rabat prioriza la protección de las trabajadoras marroquíes que cada año emigran a los campos españoles, especialmente en Huelva, tras detectarse deficiencias en su acompañamiento.
El Ejecutivo marroquí ha decidido intensificar el seguimiento de las miles de mujeres que, procedentes de distintas regiones del Reino, viajan cada temporada a España para trabajar en la recolección de frutos rojos.
Así lo confirmó este lunes el ministro de Inclusión Económica, Pequeña Empresa, Empleo y Competencias, Younes Sekkouri, durante una comparecencia ante la Cámara de Representantes, en la que admitió que el dispositivo de acompañamiento de estas trabajadoras «todavía presenta insuficiencias» que deben corregirse.
La intervención del ministro se produjo en respuesta a una pregunta oral sobre la situación de las temporeras marroquíes en suelo español, un colectivo que ha crecido de forma notable en la última década: de apenas 3.000 mujeres empleadas anualmente hace diez años, la cifra supera hoy las 15.000 contrataciones cada campaña, según los datos aportados por Sekkouri. La provincia andaluza de Huelva concentra a la inmensa mayoría de ellas —en torno al 90 %—, donde se dedican principalmente a la recogida de fresas y otros frutos rojos.
Para hacer frente a los problemas identificados, el departamento de Sekkouri ha puesto en marcha, en coordinación con la Agencia Nacional de Promoción del Empleo y de las Competencias (ANAPEC) y con las autoridades españolas, un paquete de medidas que incluye la revisión de los criterios de selección de las candidatas y la extensión de los visados a una validez de cuatro años, lo que permite una relación laboral más estable con las empresas contratantes. El ministro precisó que más del 81 % de las beneficiarias respeta su compromiso de regresar a Marruecos una vez concluido el contrato, un dato que —subrayó— avala la solidez del sistema de migración circular vigente entre ambos países.
Sekkouri también tuvo palabras de reconocimiento hacia el Gobierno central español por su implicación en la mejora de las condiciones de estas trabajadoras, aunque matizó que persisten situaciones que exigen una supervisión más cercana sobre el terreno. En ese sentido, informó de que mantuvo un encuentro directo con las empresas empleadoras en Huelva para identificar de primera mano las dificultades que enfrentan las temporeras marroquíes durante su estancia.
Según explicó el ministro, son las mujeres que se incorporan por primera vez a este esquema laboral quienes muestran mayor vulnerabilidad, principalmente por la barrera idiomática y por un conocimiento insuficiente de sus derechos como trabajadoras, pese a que reciben sesiones de sensibilización y formación previas a su desplazamiento a España.
Para corregir estas carencias, Sekkouri detalló que se han celebrado varias reuniones de coordinación entre la Embajada de Marruecos en España, el Consulado General del Reino en Sevilla y la parte española, encuentros en los que participó la ministra española competente en la materia. De estas conversaciones se desprenden compromisos concretos: garantizar la cobertura médica de las trabajadoras desde su llegada al territorio español, facilitar mecanismos accesibles para la presentación de denuncias en caso de conflictos laborales, y reforzar la asistencia lingüística para que las temporeras puedan ejercer plenamente sus derechos sin verse limitadas por el idioma.
El asunto se inscribe en un contexto más amplio de cooperación migratoria entre Rabat y Madrid, en el que Marruecos se ha consolidado como el principal país de origen de la mano de obra agrícola temporal contratada por España, muy por delante de otros países latinoamericanos y africanos que también participan en estos programas.
