Rue20 Español/Rabat
El embajador Philippe Lalliot elige las provincias del sur para su primer gran desplazamiento oficial, en un gesto que trasciende lo diplomático y ancla la cooperación bilateral en el territorio.
No era una visita protocolaria al uso. Cuando Philippe Lalliot aterrizó este miércoles en El Aaiún, recién nombrado embajador de Francia en Marruecos, sabía que su primer desplazamiento oficial a las provincias del sur iba a ser leído en clave política. Y así fue. La inauguración de la nueva sede de la Alianza Francesa en la capital del Sáhara marroquí no fue solo un acto cultural: fue la puesta en escena de una asociación estratégica que París quiere blindar sobre el terreno.
«Estoy muy feliz de estar en esta hermosa ciudad», declaró el diplomático ante las autoridades locales y la prensa. Pero sus palabras, medidas y precisas, iban más allá de la cortesía. Lalliot recordó que la apertura de este centro —que pasa de su sede provisional en la Escuela Superior de Tecnología a los renovados edificios del colegio francés Paul Pascon— materializa el compromiso adquirido por el presidente Emmanuel Macron durante su visita de Estado a Marruecos en octubre de 2024. Un compromiso que, en aquel momento, ya había marcado un punto de inflexión al respaldar la soberanía marroquí sobre el Sáhara y el plan de autonomía como «la base más seria, creíble y realista» para resolver el contencioso.
La Alianza de El Aaiún no es un oasis aislado. Como subrayó el propio embajador, se suma a las ya existentes en Safi y Uarzazat, y forma parte de un entramado más amplio que incluye doce Institutos Franceses distribuidos por todo el territorio marroquí. En total, serán una quincena de centros los que, según Lalliot, «acogerán a jóvenes y adultos que deseen aprender la lengua francesa y descubrir la cultura en todas sus expresiones: literatura, cine, patrimonio o manifestaciones artísticas contemporáneas».
El objetivo, añadió, no es otro que «acercar a las sociedades civiles marroquí y francesa y enriquecer aún más la relación entre nuestros dos países».
La presidenta de la Alianza Francesa de El Aaiún, Allia Boukzaz, destacó que el proyecto responde a la creciente demanda de aprendizaje del francés en la región y a su propio dinamismo educativo. No en vano, la capital del Sáhara marroquí vive un momento de ebullición en infraestructuras, desde el hospital universitario hasta los centros de formación profesional y las plantas de tratamiento de aguas, proyectos que el embajador tuvo ocasión de conocer de primera mano.
Más allá del acto inaugural, la agenda de Lalliot incluyó encuentros con los máximos representantes institucionales de la región. Se reunió con el wali de Laâyoune-Saguía el-Hamra, Abdeslam Bekrate; con el presidente del Consejo Comunal de El Aaiún, Moulay Hamdi Ould Errachid; y con el presidente del Consejo de la región, Sidi Hamdi Ould Errachid. En estas conversaciones, el embajador francés reiteró la voluntad de París de «seguir acompañando el desarrollo económico y social de estas regiones del Sur» y de convertir las provincias del sur en «espacios de oportunidades».
El mensaje fue bien recibido por las autoridades marroquíes. Bekrate calificó la visita como una expresión concreta de la larga relación entre ambos países y enmarcó el gesto en la nueva etapa abierta tras la visita de Macron a Rabat. Por su parte, el alcalde de El Aaiún subrayó el apoyo de Francia a la integridad territorial de Marruecos y destacó el potencial de la región como puerta de entrada al África subsahariana.
Lalliot no ocultó su visión de futuro. Durante sus intervenciones, aseguró que «la próxima década será decisiva para establecer las provincias del sur como un centro económico que conecte Europa con África». Para ello, animó a las empresas francesas a participar en los grandes proyectos de infraestructuras, energías renovables, economía azul y formación profesional que ya están en marcha o en fase de planificación.
El respaldo internacional al plan de autonomía marroquí, agregó, abre nuevas perspectivas al proceso político bajo el auspicio de Naciones Unidas. En este sentido, confió en que las negociaciones puedan desembocar en una solución política duradera basada en la propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí. Las conversaciones también abordaron el futuro de la MINURSO, el alto el fuego y la situación humanitaria de los retenidos en los campamentos de Tinduf.
Con esta visita, Francia no solo ha inaugurado un centro cultural. Ha plantado una bandera, sí, pero también ha tendido un puente. Y lo ha hecho en El Aaiún, la capital del Sáhara marroquí, donde la asociación excepcional entre Rabat y París, como le gusta repetir al embajador, «se materializa sobre el terreno».
