Rue20 Español/Rabat
La cita parisina de este miércoles no es un encuentro empresarial más: llega en pleno proceso de redefinición del vínculo entre Rabat y París, que camina hacia un tratado bilateral inédito llamado a sustituir el acuerdo de La Celle-Saint-Cloud de 1955.
El pasado 20 de mayo, en Rabat, los jefes de la diplomacia de ambos países, Nasser Bourita y Jean-Noël Barrot, anunciaron conjuntamente la preparación de ese texto y la programación de la visita de Estado del Rey Mohammed VI a Francia. Para el ministro francés de Asuntos Exteriores, se trataría del primer acuerdo de este tipo que París firma con un país no europeo. La secuencia diplomática continuará este mismo mes de julio, según varias fuentes, con la reunión en Rabat de la Alta Comisión Mixta franco-marroquí, presidida por los jefes de Gobierno de ambos países, encargada de preparar el terreno para la visita real.
Es en ese contexto de aceleración política donde se inscribe la Jornada Económica Francia-Marruecos, celebrada este miércoles en la sede de la Cámara de Comercio e Industria de París-Île-de-France, y que ha reunido a cerca de 300 empresarios, inversores y decisores públicos de ambos países.
Cifras que sostienen el discurso
Los números respaldan el tono optimista de los organizadores. El comercio bilateral rozó los 15.000 millones de euros el año pasado, tras duplicarse en menos de una década. Pero el peso económico de la relación va más allá del comercio de bienes: Marruecos produce hoy más de 700.000 vehículos al año, de los que más de tres cuartas partes se exportan a la Unión Europea, lo que convierte al Reino en el primer socio automotriz de Europa en valor, por delante de China y Japón, según varias fuentes.
En aeronáutica, las exportaciones marroquíes alcanzaron 26.400 millones de dirhams en 2024, mientras que Safran ha comprometido más de 630 millones de euros de inversión entre 2025 y 2027 —una cifra que actualiza la inversión de 600 millones anunciada anteriormente para su planta de Casablanca—.
El hidrógeno verde es otro de los ejes que ambas partes señalan como prioritario: Marruecos ya ha movilizado 32.500 millones de dólares en este ámbito, en un momento en que la Unión Europea aspira a importar 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable de aquí a 2030 en el marco de REPowerEU. La inversión extranjera directa recibida por el Reino, por su parte, rozó los 44.000 millones de dirhams en 2024, el segundo mejor nivel de la década, con una dinámica que se ha acelerado en 2025.
A diferencia de otras citas económicas bilaterales, la jornada de este miércoles ha reunido a un elenco poco habitual de altos cargos de ambos gobiernos. Entre las personalidades presentes figuraban la embajadora de Marruecos en Francia, Samira Sitaïl; el ministro delegado de Inversión, Karim Zidane; el secretario de Estado de Comercio Exterior, Omar Hejira, y el ministro delegado francés de Comercio Exterior, Nicolas Forissier.
El presidente de la CCI Paris Île-de-France, Dominique Restino, resumió el espíritu del encuentro subrayando que la relación económica entre Francia y Marruecos es estratégica y tiene futuro, y que la jornada busca tender puentes concretos entre los dos ecosistemas empresariales.
Por su parte, Forissier insistió en la dimensión humana de la asociación, un argumento que ya había defendido durante su visita a Marruecos en abril, cuando afirmó que la formación, la movilidad y la mejora de las competencias de los jóvenes están en la base del partenariado entre los dos países.
El Mundial 2030 y la agenda de largo plazo
Más allá del horizonte inmediato del Mundial 2030 —que ambos gobiernos consideran un catalizador de proyectos conjuntos en infraestructuras, telecomunicaciones y eventos deportivos—, Forissier ha defendido en distintas ocasiones una visión que trasciende lo coyuntural. Durante su paso por Casablanca en abril, resumió esa ambición con una frase que ha repetido desde entonces: «no se construye un TGV únicamente para el Mundial».
En esa misma intervención, vinculó la cooperación energética a la soberanía económica, al sostener que no existe soberanía económica sin soberanía energética, y citó las renovables, el hidrógeno verde, el nuclear civil y las interconexiones energéticas como terrenos naturales de colaboración.
Marruecos, primer inversor africano en Francia
El dato que con frecuencia sorprende a los propios interlocutores franceses es la dirección inversa del flujo de capitales: si Francia continúa siendo el primer inversor extranjero en Marruecos, el Reino se ha consolidado como el primer inversor africano en suelo francés, una relación de doble sentido que las autoridades de ambos países quieren profundizar mediante coinversiones y proyectos industriales cruzados, en sectores que van de la agroindustria a la desalinización de agua de mar.
La cita parisina se cierra así como un peldaño más —pero no el último— en una escalada diplomática y económica que, si los plazos se confirman, culminará en los próximos meses con la firma del nuevo tratado bilateral y la esperada visita de Estado del Rey Mohammed VI a Francia.
